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La presión del PNV logra doblar el brazo de Zedarriak

El PNV trata de rebajar la tensión con una especie de tregua entre partido y empresarios que acalle los cuestionamientos en torno a la competitividad de Euskadi

Los tres representantes de Zedarriak, junto al lehendakari Urkullu / Irekia
Los tres representantes de Zedarriak, junto al lehendakari Urkullu / Irekia

El universo cultural español se derrumbó en 1959 ante el autor Augusto Monterroso cuando escribió 'El dinosaurio'. A día de hoy el enunciado del escritor hondureño sigue siendo considerado uno de los mejores microrrelatos jamás escritos en castellano con una frase muy sencilla: 'Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí'. Algo parecido le está pasando al PNV en su relación con Zedarriak. Lo importante no es que el rey siga desnudo; lo que realmente importa es que nadie lo diga. Las presiones del partido parecen haber surtido efecto no solo para que los empresarios no puedan expresar abiertamente su opinión sobre la competitividad de Euskadi, sino para atenuar y contemporizar con Zedarriak. El rey vuelve a estar vestido, el partido depura su imagen con una reunión con la plana mayor del foro y el Gobierno vasco distribuye una escueta valoración -"muy positiva"- sobre la reunión entre Urkullu, Gandásegui, Pradera y el príncipe del Ibex 35, Ignacio Martín San Vicente.

El informe de Zedarriak había hecho saltar todas las alarmas en el partido. El principal activo jeltzale -la gestión económica- empezaba a cuestionarse no ya desde ELA o LAB, sino desde el propio sector empresarial y, para colmo, entre empresarios con el carné del partido en su cartera. La preocupación no ha sido pequeña en Sabin Etxea: la oposición lleva semanas reordenando sus fichas para las citas electorales de 2023 y 2024. La renuncia de Kike Fernández de Pinedo ha sido el último movimiento público, pero PP, PSE y Elkarrekin también llevan un tiempo avanzando en este punto. En el seno del EBB existe miedo a que el electorado vasco perciba al PNV como una copia del original del soberanismo vasco sin oasis de gestión que vender a la sociedad. Por eso se ha trabajado tan activamente en enmudecer cualquier atisbo de cuestionamiento a la gestión económica del partido. Hay que fiar a la gestión económica el 'punch' electoral que el informe de Zedarriak niega en el ámbito empresarial... y que el PP trabaja en capitalizar con movimientos como el encuentro de Ayuso con la plana mayor de la empresa vasca.

Las últimas semanas han estado marcadas por una presión sin descanso no solo a Zedarriak. Antes se abrió un frente contra Confebask a cuenta de la reforma laboral y de las buenas relaciones con la CEOE que han desembocado en la marcha de Eduardo Zubiaurre de la patronal vasca por razones personales. Sin embargo, lo que más ha tensado la relación con el empresariado, que ha tenido la sensación de sentirse "poco escuchado" desde las instituciones locales, ha sido la aparición de Zedarriak. Su informe ha provocado un tsunami en las filas jeltzales, que lo han interpretado como una traición, como un movimiento "de los nuestros" que han puesto en entredicho que en Euskadi todo va bien, que las cosas no han cambiado de un tiempo a esta parte pese a que los centros de decisiones cada vez estén más lejos, provincias como Málaga hayan tomado la delantera a Euskadi en algunos ámbitos o los dueños de la Torre Bizkaia -nada menos que los Galíndez y los Ybarra- hayan tenido que domiciliar la sociedad propietaria del edificio en Madrid porque pagan casi un 10% menos de impuestos que aquí.

Zedarriak ha cometido el pecado capital: decir que el rey está desnudo, que hay un dinosaurio. Y eso no ha gustado y ha venido acompañado de visitas, llamadas, mensajes con segundas a empresarios que han trascendido a la opinión pública. De ahí que Sabin Etxea y Ajuria Enea hayan decidido firmar una tregua con un foro que solo había venido a exponer su opinión y que se ha tenido que enfrentar a unas presiones fortísimas que han llegado hasta la cúpula de Zedarriak. Una especie de pacto de Vergara entre el PNV y los empresarios para que los llamamientos a que sociedad, empresa e instituciones den lo mejor de sí mismo para volver a situar a Euskadi en la avanzadilla industrial y empresarial de España quede a un lado. Por el camino se han quedado Juanjo Álvarez y Elena Zarraga fuera de Zedarriak y el lehendakari ha tenido que visibilizar su malestar hablando de una "utilización espuria" del informe por parte de la oposición política y de los medios de comunicación. Empresarios y partido se echan una siesta. El dinosaurio seguirá allí cuando despierten si no se cambia de rumbo.

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