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Belako, de la estabilidad a la supervivencia: crónica de un grupo valiente ante la pandemia

El cuarteto vizcaino es una de las formaciones vascas con mayor repercusión internacional

Belako / Kulturklik
Belako / Kulturklik

Cuando hace un año la pandemia provocó cambios inesperados en todos los ámbitos de la sociedad, el sector de las artes escénicas y de la música en directo se vio golpeada de una forma salvaje, como nunca antes había sucedido.

En ese punto de bloqueo e incertidumbre máxima son entendibles prácticamente todas las posiciones. Los artistas que optaron por centrarse en lo digital, las que paralizaron toda su actividad y los grupos que como Belako decidieron seguir adelante, adaptarse a las nuevas medidas e intentar actuar allá donde fuera posible.

Belako nació hace una década en el barrio del mismo nombre ubicado en Munguía (Bizkaia). Los hermanos Lore y Josu Billelabeitia se refugiaron en la música para entretenerse y sin quererlo sentaron las bases de una propuesta que hoy recibe la acogida tanto de público como de la crítica. El cuarteto vizcaino es una de las formaciones vascas con mayor repercusión internacional.

Cris Lizarraga y Lander Zalakain completan un cuarteto que bebe de influencias noventeras como Sonic Youth o Pixies. Cuatro músicos que han adquirido un alto nivel de compromiso con su carrera artística y una capacidad destacable para ir creciendo, incluso, a pesar del coronavirus. Hasta primeros de 2020 eran autónomos y podían vivir de su música. Hasta cien conciertos anuales (han tocado en países como EE.UU., México -segunda casa-, Inglaterra, Alemania, Francia, Japón, Rusia, Corea del Sur…) realizaron en años pasados. Una cifra muy considerable en términos de industria musical.

Cada miembro de la formación se encarga de una tarea, son gestores de su propia empresa: se reparten la parte administrativa, las redes sociales, la promoción, la logística.

Hace un año. Valentía a pesar de todo

La semana del 9 de marzo de 2020, el grupo estaba en Nueva York, tenían prevista una gira de diez conciertos por EE.UU. El estado de alarma les devolvió a casa mucho antes de lo planificado, tan solo pudieron realizar un concierto en la Gran Manzana. A partir de entonces, fueron cuatro meses de secano. La industria de la música en vivo quedó en shock, bloqueada y derrotada.

En la oficina de management de Belako empezaron a plantearse nuevos escenarios, a valorar alternativas. El donostiarra Sergio Cruzado es el mánager del grupo, lleva con ellos desde 2013 y recuerda bien lo que pensó cuando conoció a la banda: “Tenía todo. Un gusto musical increíble. Una forma de afrontar los directos sin miedo, sin tonterías. Tenían el espíritu y la actitud del punk, las atmósferas de los años 80, una voz especial, una base arrolladora... Algo diferente a todos. No tenían miedo a hacer canciones con pocos acordes y las hacían increíblemente intensas y te hipnotizaban cuando otras bandas necesitaban acrobacias para no aburrir”.

 

Hemos salido de gira, hemos tocado con la gente de pie, con la gente sentada, con la gente con mascarilla, hemos tocado en auditorios, en teatros, en salas. Hemos tocado por la tarde, hemos hecho doble sesión…

 

Junto a Sergio, “el quinto Belako”, viajan en las giras los técnicos Xabi Eguía e Iban Zubeldia. Siete personas conforman un equipo muy unido, “engrasado” en palabras de Eguía. El propio responsable del sonido del grupo en los directos destaca la valentía de la banda y el positivismo con el que afrontan la difícil pandemia. “Hemos salido de gira, hemos tocado con la gente de pie, con la gente sentada, con la gente con mascarilla, hemos tocado en auditorios, en teatros, en salas. Hemos tocado por la tarde, hemos hecho doble sesión… Hemos pedido la comida para llevar y cenar cada uno en su habitación del hotel. Viajamos con mascarilla y vemos un poco las cosas al día. El próximo concierto igual es el viernes que viene y hoy sigue en pie, pero mañana se cae porque las normas van cambiando. La banda, lógicamente, echa de menos la antigua realidad, pero creo que está disfrutando de hacer esto que nos toca hacer” relata Eguía.

El aspecto emocional se presenta como un factor muy relevante ante una crisis como la vivida. “Los efectos de la pandemia se han ido notando con el tiempo. En el momento del estado de alarma, todos nos preocupábamos por estar en casa. Luego, íbamos semana a semana replanteando las estrategias. Mirando ya el parón más a largo plazo está siendo un bajón emocional heavy, porque estamos acostumbrados a tocar sin parar y de repente lo dejamos de hacer, es como una crisis de identidad bastante fuerte. Nos hemos antepuesto a ello como hemos podido” apunta Cris Lizarraga.

En agosto pasado publicaron “Plastic Drama”, un disco que pudieron presentar a lo largo del otoño en casi una decena de ciudades y que la prensa especializada consideró su mejor obra hasta la fecha.

 

Ha sido un año terrorífico para quienes nos dedicamos a la música en directo. Hemos tenido que diversificar y buscar otras cosas. Hemos tenido que volver al pluriempleo, ya que así no se puede vivir de la música. El Estado debería ayudarnos a los músicos

 

Alrededor de veinticinco directos sumaron entre los meses de marzo y diciembre de 2020. Cabe destacar sus tres actuaciones en los autocines de Getxo. Denia y Madrid. Un proyecto que “surge hablando con unas amigas que gestionan eventos. Darle forma al proyecto fue una locura, fue totalmente autogestionado. Económicamente no nos salió tan bien, pero no fue un proyecto para ganar dinero” detalla Cristina.

Sobre la experiencia grabaron un documental que será presentado este mismo año. El streaming está siendo una variante que mantiene ocupado al grupo, acaban de actuar (edición online) en el prestigioso festival norteamericano South by Southwest de Austin (Texas) con una grabación realizada en los estudios El Tigre de Bilbao.

“Ha sido un año terrorífico para quienes nos dedicamos a la música en directo. Hemos tenido que diversificar y buscar otras cosas. Hemos tenido que volver al pluriempleo, ya que así no se puede vivir de la música. El Estado debería ayudarnos a los músicos” afirma Lizarraga.

Sin olvidar lo vivido, Belako apuesta por seguir trabajando y espera que el temporal amaine pronto. La formación “ha creado un sonido propio, ajeno a todas las carreteras fáciles que les han puesto delante y por ello han ganado mucho en identidad, prestigio y respeto por parte de la industria” concluye Cruzado

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