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"Conservar nuestro patrimonio industrial es vital para entender la historia de Euskadi"

Javier Puertas es el presidente de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública que trabaja para defender, proteger y poner en valor los restos heredados del pasado industrial

Javier Puertas, presidente de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública. / CV
Javier Puertas, presidente de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública. / CV

En los años 80, la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP)  nació con el objetivo de defender, proteger y poner en valor de los restos heredados del pasado industrial de Euskadi. Fue, junto con Cataluña, una comunidad pionera en desarrollar una iniciativa así. Historiadores, arquitectos, ingenieros, artistas, economistas... conforman esta Asociación y Javier Puertas es su presidente. Charlamos con él sobre la importancia de cuidar este patrimonio y sobre la protección y reconocimiento que tiene en el País Vasco.

¿Cómo de importante es el patrimonio industrial para Euskadi? 

Es crucial. Desde la Asociación observamos que cada vez hay una mayor conciencia respecto a la necesidad de proteger este patrimonio porque es sin duda el hito más importante y lo que nos ha caracterizado durante los dos últimos siglos. A día de hoy, Euskadi no puede entenderse si no es gracias a su pasado industrial. Incluso políticamente, sigue siendo una aspiración mantener en este caso el peso en el PIB de lo que es el sector industrial porque nos ayuda a que sigamos teniendo un tejido económico potente y competitivo. 

Lo que tenemos que hacer es, en la medida de lo posible, tratar de preservar algunos restos de fábricas fábricas, en este caso emblemáticas, para preservar la memoria para generaciones futuras y que no se nos olvide de donde venimos. 

¿Y desde la educación se ha ayudado a ello? 

No, en absoluto, y además, es una de las cuestiones que nosotros echamos muchísimo en falta, En asignaturas como historia o economía en ningún caso hay un tratamiento específico sobre el desarrollo industrial aquí. Se habla de la Industrialización pero de manera general y no se tiene en cuenta la especificidad de la misma aquí en Euskadi. Deberíamos darle mayor relevancia.  

Hay muchos indicadores socioeconómicos que nos hacen estar siempre en los lugares top de los rankings de calida de vida etc. Y que, en buena medida, tiene que ver precisamente con nuestro pasado y presente industrial. Por eso, desde un punto de vista educativo hay que reforzarlo más.  

¿Y el papel de la Industria sigue siendo el mismo? 

No, evidentemente el contexto cambió radicalmente sobre todo durante los años 80. Por ejemplo, Altos Hornos de Bizkaia llegó a tener 16.000 trabajadores y hoy en día la más grandes creo que es Mercedes y ronda los 3.500. Todo se ha girado, y ahora la capital industrial de Euskadi es Vitoria. Es el motor económico del País Vasco porque allí se ubican algunas de las industrias de referencia como Michelin o Mercedes. Ahora mismo, es la punta de lanza.  

Estación de los Ferrocarriles Vascongados en Atxuri, Bilbao (Postal archivo AVPIOP)
Estación de los Ferrocarriles Vascongados en Atxuri, Bilbao (Postal archivo AVPIOP)

Uno de los hitos más importantes del patrimonio Industrial aquí es la red ferroviaria, ¿qué hacemos con las estaciones de tren? ¿es una cuestión que os preocupe? 

Totalmente. Para nosotros como Asociación es una preocupación máxima. Euskadi se convierte con la industrialización es la región europea con más kilómetros de trazado ferroviario y es fundamental para entender todo el contexto. Hay muchas estaciones históricas y que además tienen el factor de la gran carga emocional que llevan de la mano. Hay que tener en cuenta que las estaciones eran la puerta de entrada para muchas inmigrantes que llegaban a Euskadi, es lo primero que veían.  

Lo que ocurre es que están en bastante buen estado y están seriamente amenazadas por la entrada del Tren de Alta Velocidad. Lo que queremos es que el Gobierno lo proteja como paisaje industrial para que puedan ser objeto de rehabilitación porque si no se nos van perdiendo.  

Y sin duda otra de las cuestiones que más de actualidad está es La Naval de Sestao, ¿cuál sería para la asociación la solución o el destino idóneo para esos terrenos? 

Nosotros no somos talibanes del patrimonio, es decir, no queremos que todo se conserve porque es imposible porque las sociedades tienen que avanzar, tienen que reciclarse, tienen que responder a las necesidades que la sociedad va desarrollando en cada momento. Pero aquellos restos que efectivamente merezca la pena preservar, porque desde el punto de vista arquitectónico, cultural, tecnológico, histórico, creamos que tienen suficientes valores que se proteja.  

En el caso de La Naval, estamos hablando de 300.000 metros cuadrados, que es una burrada y nosotros lo que pedimos es que se reutilice ese espacio. El objetivo es que vuelva a haber actividad económica y se generen nuevos empleos en la zona, particularmente en la Margen Izquierda que tan castigada está. Creemos que hay piezas dentro del astillero que por su valor histórico deberían ser protegidas, pero que se les de otro uso.  

Hay que emplear ese patrimonio, pero al mismo tiempo preservar la memoria y permitir que las generaciones jóvenes conozcan su historia. 

Astilleros Españoles. Factoría de Sestao – The Sestao Yard / Folleto de la empresa en español e inglés, 1991.
Astilleros Españoles. Factoría de Sestao – The Sestao Yard / Folleto de la empresa en español e inglés, 1991.

¿Y hay muchos bienes industriales que estén ahora mismo en peligro? 

Si, muchísimos, y cada vez vamos conociendo más el panorama y se nos van abriendo más frentes. Por ejemplo, otra cuestión que nos preocupa mucho son los polígonos industriales de la posguerra en Vitoria. Históricamente tienen muchísimo valor y vemos que de alguna manera se están quedando medio vacíos y se están derribando y abandonando muchas empresas. Creemos que en lugar de ir creciendo en territorio, habría que reutilizar esos espacios. 

¿El patrimonio industrial vasco se ha convertido en un reclamo turístico? 

Totalmente, y se está convirtiendo en una opción muy interesante para también generar actividad económica y empleo. Es una forma de vender imagen. Que el turismo vaya más allá de visitar museos. Puedes conocer la historia de Euskadi, en este caso a través de lo que ha sido su pasado industrial. De hecho, nosotros trabajamos en un producto muy interesante desde 2018 para acercar y potenciar este turismo. 

¿Existe una protección suficiente para estos bienes?

No, en absoluto, y de hecho es una nuestras mayores demandas y mayores preocupaciones porque se ha protegido muy poquito. Durante los años 90, elaboramos un inventario de la mano del Gobierno vasco e hicimos un ranking con los 2.700 elementos que incluíamos. Después de muchas reuniones, acordamos con el Ejecutivo que dos de cada diez, osea el 20%, de todo lo que incluía el inventario, se tenía que proteger. Esto no se ha cumplido y, a día de hoy, no llegamos ni al 10%.  

Además, lo que ocurrió es que en paralelo, desde el Departamento de Ordenación del Territorio, cuando la crisis industrial, pusieron en marcha un programa público de demolición de ruinas industriales cuyo objetivo era liberar suelos, es decir, derribar las fábricas. Entonces, por un lado, el departamento de Cultura estaba trabajando con nosotros para ver lo que había que proteger, y en paralelo. Había otro departamento del mismo Gobierno que iba dando pasta para que se fueran derribando fábricas.  

Como el Gobierno vasco iba lento en las protecciones, algunas de esas fábricas que estaban dentro del 20% a proteger, se derribaron y perdimos un montón de patrimonio industrial. Los 2000 fue una época de mucho crecimiento económico e inmobiliario, pero a costa de perder patrimonio.  

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