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Los errores (propios o ajenos) se pagan caros en 'El Conquis'

No hay piedad en 'El Conquistador del Caribe'. Dos concursantes se van para casa quizás sin merecerlo mientras continúan otros a los que nadie aguanta o nadie conoce

'Caimán' y Celada, para casa.
'Caimán' y Celada, para casa.

No fue la noche más espectacular ni la más memorable. Fue, por decirlo así, como otra jornada en la oficina. Y en 'El Conquistador del Caribe' lo que ocurre invariablemente cada lunes es que los errores se pagan muy caros. No hay piedad. Así de crudo es el programa. Este lunes dos concursantes se fueron para casa quizás sin merecerlo mientras continúan otros a los que nadie aguanta o nadie conoce. La culpa, como casi siempre, está en las malas decisiones

Caimán, de los azules, y Celada, de los rojos, han tenido un paso por el programa bastante desigual. El primero sí ha ofrecido cierto protagonismo mientras el segundo ha tenido un papel más gris, sea por los roles que tenían en sus equipos o por timidez o por casualidad. Pero, en todo caso, ambos han competido bien en estas primeras semanas. Sin embargo, ya están eliminados. Y en los dos casos la culpa no es solamente suya

Es cierto que ambos no ganaron el juego de eliminación final, que por cierto era una prueba más que exigente. Perdieron ante Eneko, que es uno de los portentos físicos de esta edición, pero hicieron un papel más que aceptable. Escalaron bien una pared y pelearon en la parte de suspensión que es durísima. Ambos lograron cuatro de los seis banderines que podían conseguir. Y todo el mundo sabe que tuvieron la mala suerte de quedarse en la misma cifra, porque si uno de los dos hubiera obtenido solo tres, el otro habría vuelto a su campamento respectivo. El empate los condenó a ambos.  

La situación de los dos concursantes salientes contrasta con la de otros que o bien andan desaparecidos durante el programa, sea por estrategia propia o porque la cámara los enfoca poco, o bien resultan insoportables para sus propios compañeros. Se trata de participantes que poco aportan o, al menos, eso es lo que vemos sobre ellos. Pero ahí siguen, tan contentos sin mérito conocido. Viene esto a cuenta de que en los once capítulos de 'El Conquis' apenas hemos visto a unos seis o siete aspirantes a conquistadores que pululan por la República Dominicana como fantasmas en la niebla. Quizás sobrevivir así también sea un arte. 

Volviendo a lo que nos ocupa, es obvio que los dos eliminados de este lunes no ganaron la prueba final, sí, pero es igualmente cierto que competían en ella como consecuencia de errores ajenos que ellos acabaron pagando. El caso de Caimán quizás es más evidente. Los capitanes de los Corocotes, Bego y Lobo, lo eligieron para el reto por la peregrina razón de que no era de los más fuertes del equipo azul pero sí podría plantar cara a los temibles rojos. Y así, como el que no quiere la cosa, un tipo que ha trabajado como nadie para los suyos y que ha luchado sobremanera en las pruebas ya está en su casa. 

En el caso de Celada la cosa es todavía más inexplicable. Resulta que hasta cuatro miembros de los Yocahu se ofrecieron voluntarios para acudir a esta prueba de eliminación, pero en la asamblea donde se nomina sus compañeros prefirieron enviarlo a él. Los votos son libres, por supuesto, pero no puede olvidarse que los rojos llegaron a esa situación por la lamentable actuación de sus dos capitanas, Andrea y Arantxa, en el primer juego, el de inmunidad, que fue ese "hámster" tan divertido como habitual. 

Así que en ambos casos dos concursantes que han trabajado duro y se han comportado bien durante su estancia allí se largan a casa por las malas decisiones de sus capitanes. Ya hemos dicho que en 'El Conquis' los errores se pagan muy caros, quizás demasiado. Hablamos de una competición sin piedad. Tal vez ese es uno de los motivos por los que cada lunes, como cualquier otro día en la oficina, arrasa en audiencia. 

 

 

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