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Euskadi apuesta este verano por los festivales que unen música y naturaleza

En agosto llegará a La Rioja Alavesa 'Esférica' y el festival 'Urmuga' , que recorre precisamente esta ruta, celebra a lo largo de todo el verano su segunda edición

Imagen promocional del festival 'Esférica Rioja Alavesa'. / Esférica Rioja Alavesa
Imagen promocional del festival 'Esférica Rioja Alavesa'. / Esférica Rioja Alavesa

La pandemia ha obligado a los eventos de pequeño y medio formato a dar una vuelta a sus propuestas. Siempre es buen momento para revisar la misión y los valores de un festival, y apostar por la naturaleza, la sostenibilidad y la mejora de la experiencia del público.

El verano de 2021 volverá a ser no apto para los grandes como Bilbao BBK Live, pero contará con atractivas opciones para disfrutar de música en directo, y no sólo de música. Dos propuestas, una gratuita y otra de pago, destacan entre la nueva oferta cultural asociada a la música en vivo.

'Esférica Rioja Alavesa' nace con el propósito de aunar territorio, música y gastronomía. La promotora gallega I-Radia Crea ha conseguido seducir tanto al Gobierno vasco como a la Diputación Foral de Álava dando forma a un evento de cuatro días que tendrá lugar a finales de agosto en un enclave estratégico como es La Rioja Alavesa.

Carlos A. Montilla, su director, apunta: “La verdad es que tenemos constancia de varios intentos para llevar la música a Rioja Alavesa, pero quizá el problema es que no han dado un paso más allá para convertirse en algo interesante para las instituciones. Para nosotros la música es sólo una parte más de nuestro programa, buscamos una conexión más extensa y un diálogo con el territorio que quizá es lo que ha resultado determinante para el apoyo institucional”.

Otra propuesta que ha encontrado el apoyo de las principales instituciones es 'Urmuga'. Naturaleza, música y euskera conforman una combinación ganadora. “El festival nació el año pasado y presenta la ruta que recorre la línea de Urmuga, divisoria de aguas. Esta cresta cruza Euskal Herria, desde el extremo oeste hasta el este. Es un largo hilo, que en vez de separación, nosotros usamos como un hilo de cultura, música y palabra para coser esta nación rota” describe el montañero Felipe Uriarte, uno de los creadores de una cita que se diferencia en su concepto frente a otros programas festivaleros.

Partir de un plan sencillo y tradicional como ir al monte puede servir como base para generar una experiencia de mucho valor. “Procuramos que el acceso a los lugares seleccionados no resulte demasiado complicado, 1, 2 horas de marcha a lo sumo; y finalmente damos importancia a que el lugar resulte ser un escenario adecuado para llevar a cabo un concierto” afirma Migel Zeberio, director de la orquesta Et Incarnatus (una formación muy especial que suma 25 años de trayectoria) y director artístico de Urmuga.

Sonorizar los conciertos que se realizan por la tarde y seleccionar a músicos y artistas que puedan encajar en una propuesta así, no es tarea menor. Calcula la organización que alrededor de 6.000 personas participaron en la primera edición de 2020.

Acertar con el territorio, tarea superior

Esférica se presenta como una cita que tiene lugar en una zona privilegiada. Sorprende que hasta ahora la Rioja Alavesa no contase con un festival que sirva de gancho para completar la oferta turística de la región.

“A la Rioja Alavesa llegamos invitados por la bodega Ysios (Laguardia), quien conocía nuestro trabajo, nos invitaron a hacer una visita para descubrirla y valorar si un proyecto como el de 17º Ribeira Sacra podría tener encaje en este territorio. Y la verdad es que lo que descubrimos fue algo excepcional, con unos valores y una riqueza que nos parecieron muy atractivos para desarrollar este nuevo proyecto” declara Montilla.

En el caso de Urmuga, “la elección de los lugares de los conciertos parte del conocimiento de nuestras montañas. Elegimos los lugares teniendo en cuenta en primer lugar la belleza del entorno y su simbolismo” apunta Uriarte.

La música cómo elemento tractor

El poder de convocatoria de la música es innegable, el dato de crecimiento del número de festivales en las últimas dos décadas es demoledor. El reto es programar sin destinar la mayor parte del presupuesto a la contratación de grupos y músicos. Al mismo tiempo, instituciones y promotores deberían apostar por la sostenibilidad, los aforos pequeños (en este punto la labor de las salas es esencial) y medios que encajen en entornos naturales.

Las medidas sanitarias ya desde el pasado verano se han convertido en un elemento principal a la hora de programar. “Lo que tenemos claro es que el compromiso con la seguridad de los asistentes estará en primer lugar. El aforo previsto se irá incrementando a medida que se amplíen las medidas, trabajamos en un escenario de entre 600 y 800 abonos”.

Las citas que congregan a decenas de miles de personas se encuentran congeladas y tras dos temporadas sin realizarse, la respuesta del público podría variar el próximo año. ¿Serán bien recibidos los grandes festivales? ¿Terminarán por fagocitar a los medianos? ¿O se producirá un cambio de normalidad y se reducirán los grandes aforos?

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