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La fotografía, un sector cultural aún en proceso de madurez

Euskadi tiene varias citas de renombre en torno a la fotografía que pueden servir de epicentro para su desarrollo

Exposición de Baffest. /BAFFEST
Exposición de Baffest. /BAFFEST

La fotografía se ha democratizado de una forma insuperable. Una importante mayoría de personas tiene un teléfono móvil con cámara y emplea la imagen para generar comunicaciones entre sus allegados y entorno. Son muchas, además, las que publican esas imágenes en redes sociales. El poder de la imagen es universal, sin embargo como industria cultural, la fotografía, aún debe recorrer un camino con el objetivo de obtener el reconocimiento que se merece. Otras disciplinas, es el caso de la música o el teatro, lograron alcanzar ese “estatus” gracias al crecimiento mostrado por sus audiencias, lo que facilitó la entrada de las marcas privadas en dichos sectores.

En Euskadi no faltan escuelas de fotografía, festivales y encuentros dirigidos a los aficionados, talleres y cursos… Y no faltan autores y autoras. La fotografía contemporánea posee una vertiente de gran valor que está basada en el trabajo artístico que realizan muchos fotógrafos.

Miren Pastor es fotógrafa, gestora cultural y comisaria del festival BAFFEST de Barakaldo. “La fotografía nos brinda la posibilidad de contar historias, de forma fiel a la realidad o de transformarla. Lo más fascinante es la capacidad de sumergirnos en otros universos, despertando emociones y sensaciones a través de un lenguaje universal. Optaría por la variedad de temáticas, perspectivas y técnicas en vez de apostar por una línea concreta” apunta la lekeitiarra.

En esa defensa del poder de la imagen, Lucía Janto, de la dirección del festival Getxophoto, afirma con enorme seguridad que “la imagen en cualquiera de sus vertientes y narrativas funciona como un recurso que fomenta el pensamiento crítico, da voz y visibiliza el gran abanico de realidades que atraviesan las diferentes sociedades”.

La importancia de los eventos que sirven para congregar a aficionados y profesionales es innegable. Argi (Oñate), BasqueDock (Bilbao), Fotokalea o Viphoto (actualmente, en proceso de transformación), ambos en Vitoria-Gasteiz, son algunas de las citas anuales que se celebran en territorio vasco.

El festival de Getxo es uno de los veteranos, va camino de las catorce ediciones, y cuenta con una repercusión internacional. Comparte con BAFFEST la defensa del espacio público como lugar de encuentro y exhibición. Este último es posiblemente el único festival exclusivamente de fotógrafas que se celebra en el Estado. En palabras de su comisaria, Miren Pastor: “Tras cinco ediciones en las que ha sabido amoldarse y hacer frente a las dificultades, BAFFEST se ha posicionado en el contexto de la fotografía actual como un festival comprometido en visibilizar el trabajo de las mujeres fotógrafas. Ha sabido desarrollar un crecimiento lógico tomando Barakaldo como núcleo, expandiéndose por Euskal Herria y dando el salto poco a poco al ámbito nacional e internacional. En mi opinión tiene que seguir consolidando este punto de encuentro imprescindible, creando puentes generacionales entre fotógrafas de gran recorrido y nuevos talentos, acercando la fotografía al público general”.

Janto, por su parte, refuerza esta postura que apuesta por la acción en vía pública: “todas aquellas aproximaciones que se realizan desde el espacio público y el libre acceso son capaces de contribuir a la creación de sociedades creativas y, en este sentido, la formación visual se puede llevar a cabo desde la acción más pequeña a través de prácticas, contenidos o narrativas artísticas que en su naturaleza tengan fines críticos, dialécticos o lúdicos”.

Muy difícil sin ayudas públicas

El apoyo de las instituciones “es fundamental y necesario, y así lo demuestran. La cultura siempre ha jugado en una liga menor y a la fotografía dentro de la cultura le ha pasado lo mismo. Por lo que compensar ese déficit es correcto” apunta David de Haro, director creativo de la productora cultural Fotopop. Por su parte, Lucía Janto considera que “las instituciones deben ser unos gestores eficientes de los presupuestos y fomentar que la cultura y el arte arraiguen en la sociedad. Sobretodo en sociedades ricas como las nuestras, donde existen presupuestos, aunque ínfimos, dedicados a eso”.

Un papel fundamental lo juegan las escuelas. Sin su formación no sería posible una comunidad de aficionados a la fotografía que ha crecido de forma importante en la última década.

El trabajo del Centro de Fotografía Contemporánea (CFC) dirigido por Ricky Dávila o la escuela BlackKamera que capitanea el fotógrafo Jose Zaldibar sirve para aportar a toda una comunidad de aficionados a la fotografía, conocimientos y experiencia práctica. Conoces autores, historia de la fotografía, y, lo que es más importante, atreverse a abordar proyectos personales.

Sin olvidar el buen trabajo que desde hace muchos años realizan la Sociedad Fotográfica Alavesa y la Sociedad fotográfica de Gipuzkoa. El papel de algunas asociaciones locales tampoco debe caer en saco roto.

Una vez más, sin medios especializados no es posible generar una escena sólida. El periodista y fotógrafo Roberto Villalón, dirige la publicación digital Clavoardiendo desde Madrid. El ermuatarra considera que faltan medios a pesar de que se realiza divulgación desde otras vías.

“Es innegable que en los últimos años ha habido un salto cualitativo respecto a la fotografía que se hace en el País Vasco. De siempre, ha sido un lugar con mucha actividad mediante asociaciones locales que promovían la fotografía y la difusión de su técnica. Con la llegada de lo digital, y con la evolución hacia nuevos valores en el mundo fotográfico, Euskadi tardó en arrancar. Pero la proliferación de nuevas escuelas, que han dejado su sello, y festivales, con una mirada fotográfica más actual se está dando una nueva ola de autores y autoras y otra forma de entender la fotografía” sostiene Villalón que considera esencial un mayor apoyo por parte de las instituciones a los diferentes sectores culturales, no sólo a la fotografía.

Lo que vendrá

El compromiso de agentes como Miren Pastor es claro y firme: “seguiré apostando por dar visibilidad a creadoras comprometidas con la creación, que trabajan con gran ilusión y compromiso para sacar adelante sus proyectos, intentando hacer de su pasión por la fotografía una forma de vida”.

Afortunadamente, no faltan autores que en los próximos años serán relevantes. Algunos ya son una realidad: Helena Goñi, Bego Antón, Jon Cazenave, Jon Uriarte o Aitor Ortiz. Otros muchos (Ura Iturralde, Ainhoa Resano, María Sánchez, David Inclán, Iñaki Izquierdo, Nagore Legarreta…) siguen trazando un camino que se antoja largo y que en su día iniciaron personas como Eulalia de Abaitua o Juan Eustaquio Delmas en el siglo XIX. 

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