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La nueva vida de Chillida Leku, una casa más abierta y sostenible

El Museo reabrió sus puertas en abril de 2019 y son ya 100.000 visitantes los que ha recibido desde esa fecha

Chillida Leku / EFE
Chillida Leku / EFE

Diez años han pasado desde que la familia de Eduardo Chillida decidió cerrar Chillida Leku (inaugurado en septiembre de 2.000) tras un desencuentro con las instituciones por las exigencias de la familia a la hora de gestionar la colección de su patriarca. Hasta entonces la gestión del Museo corrió a cargo de los herederos del escultor, que fueron los gestores de un enclave muy especial en el barrio Jauregui de Hernani donde luce el gran caserío Zabalaga junto a un jardín de once hectáreas de terreno.

Los gastos de mantenimiento de un espacio así son muy elevados y son necesarios tanto un plan museístico profesional, como una gestión experta y abierta y unas importantes dotes comerciales para captar los recursos que permitan la subsistencia del centro.

“Actualmente el museo se financia de forma privada. En el pasado el museo ha recibido fondos públicos para proyectos concretos de investigación y programas didácticos y estamos abiertos a futuras colaboraciones. Se están manteniendo conversaciones con los distintos organismos públicos con el objetivo de crear sinergias –que no necesariamente tienen que llegar en forma de financiación– y las reacciones de todas las partes implicadas están siendo sumamente positivas. Actualmente contamos con distintas líneas de apoyo, desde el Ayuntamiento de Hernani al Departamento de Cultura de la Diputación de Gipuzkoa” detalla Mireia Massagué, directora de Chillida Leku.

Para Massagué fue sencillo aceptar la oferta de dirección de Chillida Leku hace dos años. Fue la galería suiza Hauser & Wirth, “líder mundial en la representación de legados de algunos de los artistas más importantes del siglo XX”, quien apostó por ella.

Eduardo Chillida formó parte de una de las exposiciones más importantes en los inicios de la galería y existía ya una historia compartida. En palabras de Mireia: “Hauser & Wirth hace siempre un énfasis especial en el apoyo al conocimiento y cuenta con departamentos de investigación y de publicaciones que se combinan con un amplio alcance internacional y sus excelentes relaciones institucionales en todo el mundo”.

Durante la primera etapa del Museo, existía un comité de dirección donde Luis Chillida ejercía como máximo responsable de comunicación y relaciones públicas e Ignacio Chillida como director artístico (sigue siendo el comisario de las exposiciones). Alrededor de veinte personas formaban parte de una plantilla que trabajó para dar a conocer Chillida Leku durante la primera década de siglo. Las actividades culturales siempre han formado parte de la programación del Museo (conocidas eran las celebraciones de los solsticios de invierno y verano).

En la línea de seguir apostando por una agenda con programación, muy recientemente el centro ha presentado un programa destinado a los profesionales sanitarios que están siendo sometidos a reiteradas situaciones de estrés debido a la crisis sanitaria. “Osasun Leku abre las puertas de Chillida Leku al personal sanitario y busca que la visita al museo sea una experiencia que ayude a mejorar la calidad de vida de las personas que nos cuidan” apunta la directora catalana.

El Museo reabrió sus puertas en abril de 2019 y son ya 100.000 visitantes los que ha recibido desde esa fecha. Massagué se muestra optimista: “Me ha emocionado la respuesta que hemos recibido por parte de los visitantes, la gente ha tenido motivos para venir y volver al museo una y otra vez”.

Una de las novedades importantes en la oferta cultural del Museo ha sido la estancia de la escultura “Eye Benches III” de la artista Louise Bourgeois. Se trata de la primera vez que el trabajo de otro artista tiene cabida en Chillida Leku.

La gestión anglosajona de los museos siempre ha sido un referente para el resto. Hauser & Wirth cuenta en Bruton, al sur de Inglaterra, condado de Somerset, con un espacio natural altamente seductor donde está ubicada la antigua granja Durslade. Es un espejo donde Chillida Leku puede mirar.

A buen seguro, un primer paso debe ser crear un espacio de encuentro para la sociedad vasca. En este sentido, Mireia Massagué considera que Chillida Leku “aspira también a ser valorado y sentido como propio por la ciudadanía guipuzcoana. El Museo mira hacia el futuro para convertirse en un espacio abierto y vivo que genere conocimiento y experiencias significativas”.

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