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Álvaro Díaz Munio: "Los precios han caído más de un 58%"

El presidente de Destino Bilbao reclama flexibilidad en los Erte para adecuar las plantillas de los hoteles y mantener la apuesta por Bilbao como destino de eventos

Álvaro Díaz Munio, Presidente de Destino Bilbao
Álvaro Díaz Munio, Presidente de Destino Bilbao

Los hoteles vascos han sufrido un durísimo año del que todavía no ven la luz al final del túnel. Es cierto que las miradas se han centrado más en los hosteleros, también porque no cuentan con el mismo músculo financiero y este cierre dejará tocados muchos bares y restaurantes. Pero los negocios de alojamiento no levantan cabeza desde marzo y, salvo un pequeño respiro en verano, están prácticamente en el dique seco. Así, los trabajadores que tenían los hoteles vascos antes de la crisis eran 3.352 personas, hoy a penas superan los 2.800 trabajadores. Además, de esa cantidad que continúa en las plantillas, 693 están afectados por un Erte. 

En cuanto a las ocupaciones, Euskadi ha registrado una caída del 63% en lo que llevamos de 2020. En el caso de los 77 hoteles de Bilbao, este descenso se hace aún más agudo, con una caída del 68%. Álvaro Díaz Munio es el presidente de Destino-Bilbao, una asociación que agrupa a los hoteles de la capital vizcaína de entre 3 y 5 estrellas y que conforma parte importante del Bilbao Convetion Bureau con el objetivo de atraer turismo y convertir a Bilbao en un foco atractivo para eventos. 

¿Cómo ha afrontado el sector el que posiblemente esté siendo el peor año de su historia? 

Efectivamente, ha sido sin duda la mayor caída de la historia y el año más complicado en su gestión. Estamos haciendo cosas que no imaginábamos jamás, como gestionar los Erte. Eso nos ha obligado a hacer un máster en gestión a analizar un rediseño de los servicios. No sólo la caída de actividad y de ingresos, sino la reformulación de nuestros servicios.

Hace falta revisar la cláusula de los seis meses para el despido

Precisamente, los Erte habrán sido un salvavidas. La patronal está planteando, además de su prolongación, la revisión de la clausula de los seis meses para el despido

Han sido fundamentales, no valoramos, además, otra opción que no sea su prolongación. Es una cuestión política, hay mucha negociación pero es necesario. Diría más, hace falta también revisar la cláusula de los seis meses sin despidos. Es necesario flexibilizar las plantillas, el servicio no tiene nada que ver con lo de antes y si no se permite ese reajuste, muchos hoteles no soportarán el peso. Es más, hay hoteles que han activado a toda su plantilla, aunque no tengan trabajo, para afrontar esos seis meses.

¿Cómo ha afectado esta segunda ola del otoño, tras un verano en el que parecía que cogíamos velocidad?

Esto último, pues es el remate final. Al que se añaden las fronteras cerradas, la ausencia de vuelos. De los 27 hoteles de Destino Bilbao, a día de hoy, estamos abiertos 15; y todos estamos mirándonos los unos a los otros a ver cuántos somos capaz de aguantar.

¿Cómo se ha modificado la venta y el servicio?

Un reto ha sido adaptar todo el trabajo de atención al cliente, la recepción, el desayuno, hacer todo eso con contacto cero ha supuesto un esfuerzo y afrontar la duda de cómo lo percibirá el huésped. Pero, afortunadamente, todo ese esfuerzo se valoraba mucho. En cuanto a la comercialización, la transformación ha sido brutal, nos hemos olvidado de la venta con tarifas negociadas a grandes distribuidores que era lo habitual en los viajes de negocios para buscar el cliente en la web y en las plataformas online.

Hemos visto como los precios caían más de un 58%

Y ¿los precios? ¿cómo se han resentido?

Desde luego, hemos visto como caían más de un 58% y lo peor es la fiabilidad de las reservas. Cuanto tienes una, no sabes si llegará o no. Genera una gran incertidumbre y nos ha llevado a una guerra de precios y una caída brutal. Estamos abiertos con ocupaciones del 20% que suponen perder dinero, pero has de aguantar. Y los precios son fáciles de bajar, pero muy difícil subirlos. Da pánico pensar el esfuerzo que supuso llegar a unas tarifas dignas, unas tarifas normalizadas comparadas con cualquier otro destino.

Uno de los retos de todas las empresas de servicios ha sido la incorporación de los protocolos covid. ¿Cómo se ha vivido en los hoteles?

El esfuerzo ha sido enorme en trabajo, concienciación, formación y también económico, Uno no se puede imaginar, desde las famosas pegatinas que tenemos en todos lados diciéndonos dónde hay que poner el pie hasta materiales, mascarillas, desinfectantes, modificación de procesos de limpieza. Ha sido un sobre coste para afrontar, además, un momento de bajísima ocupación con bajísimas tarifas.

Bilbao venía experimentando unos incrementos de turistas históricos. Este 2020 era un año especial

La situación en Bilbao, era muy boyante, era muy esperanzadora. Estábamos hablando de un año en el que había una Eurocopa. Estábamos hablando de que se habían incrementado hasta setenta y siete los hoteles que había en Bilbao. El 2020 iba a ser un año histórico, había también una serie de programaciones que teníamos de eventos muy importantes. Sobre todo por la imagen internacional que proyectan de la ciudad. Como es el caso de los premios MTV, los saltos Red Bull. Los organizadores de eventos nos estaban poniendo en el mapa.

Mantener ese esfuerzo, entonces, ¿es una demanda a la administración?

No planteamos una inyección de dinero, pedimos, en primer lugar, que se nos deje respirar con herramientas como los Erte, que tengamos una bocanada de aire. Pero también seguir apostando por esta vía de promoción del destino. Vamos a trabajar todos otra vez para levantar el imán de la ciudad, para atraer eventos, para facilitarlos. Ahí la colaboración que tenemos con la Diputación, el Ayuntamiento y el Gobierno vasco es fundamental, no debemos de parar de proyectar esa imagen, de construir eventos, citas de forma conjunta, entre lo público y lo privado.

Ahora mismo, el evento clave es mantener la Eurocopa

¿Cuál es el evento clave por el que apostar en el futuro?

Ahora mismo la Eurocopa. Nos han vuelto a confirmar que no parece estar en riesgo, pero la UEFA no descarta limitar el número de sedes. Y aparece la palabra maldita del año, la incertidumbre. Pero la Eurocopa es importante, no tanto por lo que nos deje a los hoteles, sino para seguir construyendo Bilbao como destino. Es un evento con una proyección internacional brutal.

Bilbao tenía, el pasado mes de enero, cinco proyectos de apertura para nuevos hoteles ¿se mantienen?

Ningún proyecto se ha caído. Los 5 que estaban en pie al principio de año, siguen en firme y eso es bueno, es un síntoma de que la base y la atracción de la ciudad sigue siendo estructural.

Hay grandes compañías interesadas en Bilbao y veremos a alguna más desembarcar

El sector afronta un proceso de concentración. Habrá fusiones, compras. ¿Cómo puede afectar eso a Bilbao?

Sí, ese movimiento está llegando a la industria hotelera y Bilbao es una plaza atractiva, hay grandes compañías interesadas en Bilbao y veremos alguna más desembarcar.

Ahora, nos acordamos menos de los precios, cuando bajan. Pero es reciente la investigación de la Autoridad Vasca de la Competencia tras el mundial de Rugby por el incremento de precios ¿se han sentido incomprendidos?

La industria hotelera no funciona con precios fijos. Las tarifas se cambian continuamente en función de la demanda. Es difícil de entender porque es complejo, pero muchas veces vendemos muy bajo, perdiendo dinero, y nadie dice nada. De los clientes alojados una misma noche en el hotel, han podido abonar tarifas muy diferentes en función de cuando reservaron, si la tarifa era o no reembolsable. Hay cientos de incidencias. Es injusto juzgar al sector sin conocer esa realidad. Es lo que hizo la Autoridad Vasca de la Competencia. Preguntó primero, luego tuvo que volver a preguntar bien por la situación y se dio cuenta de que no había nada.

Es una injusticia. Ellos no asumen lo que asume un hotel y, encima, no dan las garantías a los clientes 

Recientemente, una sentencia del Supremo ha avalado la ordenanza de las viviendas turísticas del Ayuntamiento de Bilbao. Es un espaldarazo para los hoteles, ¿no?

Es una injusticia, es impresentable que haya gente que pueda vender alojamiento sin cumplir con los requisitos básicos de seguridad para el huésped. Ellos no asumen lo que asume un Hotel y encima generan economía sumergida. Pero lo peor para nosotros, lo que reclamamos es que con situaciones ilegales se actúe. Si quieren que no sancionen, pero que al menos abran expedientes. No es normal que durante la pandemia yo viera en plataformas viviendas turísticas disponibles. Nos jugamos mucho: ser percibidos como un destino de calidad, evitar la turismofobia, tratar bien al cliente y ser responsables económicamente.

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