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La crisis de los suministros se prolonga en el tiempo y atenaza a la empresa vasca

El conflicto bélico en Ucrania trunca las expectativas de que en el primer trimestre de este año finalizaran los cuellos de botella en los abastecimientos

Terminal de contenedores de mercancías en el Puerto de Bilbao. / EP
Terminal de contenedores de mercancías en el Puerto de Bilbao. / EP

La prolongación de la crisis de los suministros atenaza a la empresa vasca justo cuando empezaban a vislumbrarse aires de recuperación. 

A finales del año pasado los distintos analistas daban por descontado que el primer trimestre de este año, es decir, a finales del mes de marzo, podría darse por superada los problemas  y las empresas empezarían a enfrentarse a sus compras con relativa normalidad. 

Metidos ya en el final del trimestre y con la guerra en Ucrania trastocando todas las previsiones, ya nadie cuenta con que los problemas de los suministros se resuelvan en el corto plazo, sino que, al contrario, se convertirá en una de las mayores dificultades para que las empresas vascas consigan finalmente la recuperación

En poco más de  una semana de guerra -Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero- el Gobierno vasco ya ha adelantado que tendrá que revisar a la baja sus previsiones de crecimiento del PIB para este año, que estaban en un ambicioso 6,7%, y los empresarios han reconocido abiertamente que la  guerra complica mucho una recuperación tras la crisis de la pandemia que se estaba produciendo ya con "muchos problemas". Lo que da una idea del impacto que puede tener en la economía -al margen de la gravísima crisis humanitaria- si la guerra se alarga en el tiempo. 

El conflicto bélico supone un cóctel de factores en el que la crisis de los suministros tiene un papel fundamental, y que se suma a la escalada inflacionista que vendrá motivada sobre todo por el fuerte incremento del coste de la energía y de muchas materias primas que empezarán a escasear por provenir de Rusia o de Ucrania.

"Hay que tener en cuenta que Rusia es un país que produce el 12% de petróleo mundial, el 16% del gas y en la producción de otros minerales como el platinio o el paladio es fundamental, produciendo hasta el 43%, por lo que se trata de un productor muy importante de materias primas", recuerda Joseba Madariaga, responsable del servicio de estudios de Laboral Kutxa.

Madariaga reconoce que las  expectativas que se tenían hasta ahora eran que los problemas en general en la economía se fueran resolviendo conforme se solucionara la pandemia, y que la falta de suministros también finalizara en los primeros meses del año. 

Aunque estas las expectativas se mantenían vigentes hasta bien entrado ya el año,  "ahora todo cambia" con el conflicto bélico y la incidencia en las empresas puede ser muy negativa, señala Madariaga. 

De igual forma, Gonzalo Fornos, presidente de la Asociación de Profesionales de Compras, Contratación y Aprovisionamientos en España, (Aerce) en Euskadi y director del área de Suministros y Operaciones de LKS Next, también señala que parecía que ya lo teníamos "todo controlado y que 2022 sería un momento de recuperación y estabilización de la cadena de suministros", pero la crisis de Ucrania, la guerra y las sanciones, impactan de lleno en las importaciones de materiales muy importantes para la empresa vasca.  

Especial impacto en automoción

Por ejemplo, recuerda, "el aluminio o el paladio que se importa de Rusia son materiales que son necesarios para fabricar catalizadores". Una pieza esencial para el mundo de la automoción. 

Precisamente el sector del automóvil es el que más ha sufrido hasta ahora los problemas de la crisis de suministros, centrado fundamentalmente  en las dificultades para tener microchips y en su precio. "Ahora un chip cuesta 240 euros cuando hace unos meses costaba 24 céntimos" señala Fornos

En este contexto se enmarca, por ejemplo el nuevo parón de Mercedes por falta de componentes. La semana que viene la planta alavesa solo trabajará tres días.

Esto tiene una implicación directa sobre la economía en su conjunto.

Siguiendo, con el ejemplo del automóvil, existe un desabastecimiento que lleva a tener que esperar para comprar un coche una media que puede llegar hasta los 8 meses o más, lo que lleva a que  "caigan las ventas y que se opte por otras opciones".

De hecho, los datos que se hicieron públicos este viernes sobre la venta de vehículo de ocasión, muestran una subida de los precios de este tipo de automóviles de un 14,7%.

Sanciones y el impacto en las transacciones económicas

Hay otras materias primas que se necesitan importar desde Rusia o Ucrania y que se verán afectadas directamente la guerra impactando sobre diferentes sectores. Por ejemplo, el titanio el zircón, o materias que afectarán al sector agroalimentario como el aceite vegetal (girasol) o  el precio de cereales como trigo, maíz o cebada.

Además de las dificultades para seguir importando materiales, tendrán un efecto fundamental sobre la crisis de suministros las sanciones económicas que se han impuesto a Rusia, entre ellas la salida de los bancos de ese país del sistema Swif, el sistema de comunicación más importante mediante el que 11.000 entidades de todo el planeta comparten información en tiempo real sobre transacciones y operaciones.

"Esto supone que todas las transacciones comerciales se van a ver afectadas y habrá un impacto directo sobre las empresas que compran o venden productos con este país", señala Fornos.
Eso sin contar, recuerda, las dificultades añadidas por el incremento de los precios de combustible. 
"La crisis de suministros será más larga de las esperada", confirma Fornos, y habrá que ver si el conflicto se queda en Ucrania y no se expande a otros países, y de la postura que tome China al respecto de las  sanciones contra Rusia.

 

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