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Denis Itxaso: "Lo último que necesitamos son cacofonías que confundan sobre los fondos europeos"

El delegado del Gobierno pide a las instituciones vascas la confianza que sí le está otorgando el empresariado de Euskadi a los proyectos europeos

Denis Itxaso, delegado del Gobierno en Euskadi / DG
Denis Itxaso, delegado del Gobierno en Euskadi / DG

En medio de un momento clave para la tramitación de los fondos europeos y con la convocatoria del PERTE del vehículo eléctrico en marcha, Denis Itxaso (San Sebastián, 1975) recibe a 'Crónica Vasca' en la sede de la Delegación del Gobierno, ubicada en el gasteiztarra paseo de Fray Francisco de Vitoria. Apenas 300 metros separan el edificio más importante del Gobierno central en Euskadi de Ajuria Enea, de la que no parece estar obteniendo el delegado del Gobierno toda la cooperación que desearía del Gabinete Urkullu en materia de fondos. Itxaso cree que "ni a los ciudadanos ni a los industriales les importa mucho de qué ventanilla sale el dinero" y por eso pide a Lakua la "confianza" que sí está otorgando el empresariado en los planes del Ejecutivo central, para los que el delegado del Gobierno augura un gran éxito a Euskadi.

Qué semana más intensa. ¿Ha revisado con más cuidado su móvil?

(Risas) No, no considero que sea tan importante como para que me puedan espiar, pero evidentemente preocupa y mucho que en una democracia se produzcan este tipo de hechos. Creo que el Gobierno ha actuado como debía: informando en cuanto ha tenido conocimiento y dando la relevancia necesaria a algo como es el espionaje al presidente o a la ministra de Defensa, que realmente merece merece una investigación por parte de la justicia. Creo que se ha actuado con premura y con diligencia.

Las primeras convocatorias de los PERTE ya están aquí, pero por el camino han sido muchas las quejas -algunas desde el PNV- sobre si los fondos estaban convirtiéndose en un mecanismo de cohesión, sobre su distribución por comunidades, sobre su falta de carácter transformador. Hace unos días decía que el momento donde se iba a ver el carácter transformador. ¿Cómo se le hace entender a la gente que es ahora, dos años después del confinamiento, cuando la economía vasca se la juega?

Lo resumiría de la siguiente manera: con la pandemia hemos sido más conscientes que nunca de que Europa tenía unas dependencias estructurales y unas necesidades estratégicas que debía resolver. El ejemplo más claro es cuando descubres que no tienes capacidad industrial para fabricar algo tan básico y necesario como unas mascarillas. Después hemos visto ejemplos también en la cadena de valor industrial del automóvil -los microchips en los semiconductores-, el problema para la construcción, la fabricación de elementos que requieren de componentes que no se fabrican en Europa...

Europa ha decidido hacer frente a esas dependencias estratégicas y dedicar una ingente cantidad de dinero a la recuperación de esas capacidades estratégicas que deben de ser sí o sí en clave digital y en clave ecológica, porque por ahí es por donde va el mundo. Si no cogemos ese tren, lo perderemos definitivamente, con la consiguiente pérdida de tejido industrial. Por eso se han detectado y se han señalado con especial énfasis el automóvil, el sector naval, el sector aeronáutico, el sector de la biomedicina, la ciberseguridad, la economía del dato, la economía circular, a economía del lenguaje... En definitiva, elementos de oportunidad en los que España puede dar un salto y acelerar una modernización que permita garantizar el sostenimiento de un tejido industrial, que equivale a puestos de trabajo estables, de mayor calidad y más densos en conocimiento.

Esa es la gran apuesta, pero eso no se va a conseguir de un día para otro. El diseño del plan de recuperación es de una enorme ambición e incluye un análisis previo que es el que ha llevado mucho tiempo, es verdad, pero a través de las convocatorias de manifestación de interés podíamos hacer un diagnóstico y saber exactamente dónde están los recursos y capacidades en España para poder hacer las inversiones adecuadas; no nos podemos permitir el lujo de tener grandes bolsas de recursos sin metabolizar adecuadamente, porque solo tenemos tres años.

Nos gustaría que las instituciones vascas acompañaran ese clima de confianza, porque ni a los industriales ni a los ciudadanos les importa demasiado de qué ventanilla sale el dinero

El delegado del Gobierno, Denis Itxaso / Delegación del Gobierno en Euskadi
El delegado del Gobierno, Denis Itxaso / Delegación del Gobierno en Euskadi

De esos tres años estamos en el ecuador del segundo y los retrasos están ahí: solo está convocado un PERTE del coche eléctrico que ha tenido que ampliar ahora su plazo de ayudas. ¿No existe el riesgo de que se forme un cuello de botella a finales de 2023 cuando haya que pedir la fase de préstamos con los proyectos algo más ejecutados?

El primer interesado en que esta operación salga bien es el Gobierno de España y trabaja con la suficiente antelación y planificación como para prever cualquier problema. Hay que tener en cuenta que España va a manejar en tres años 70.000 millones de euros a fondo perdido, que es el equivalente a lo que España gestionó durante 25 años de fondos de cohesión. Eso requiere del pleno funcionamiento y del buen engrase de la maquinaria institucional y burocrática -también de las comunidades autónomas, porque son competentes en algunas de las materias- y estoy convencido de que habrá técnicas presupuestarias adecuadas para poder aprovechar hasta el último céntimo de esos fondos.

España es el país que primero presentó ante la Comisión Europea el plan para la gestión de los fondos europeos y el primero en recibir las primeras partidas, que ya estamos transfiriendo a las comunidades autónomas, con cogobernanza y reuniones de ámbito sectorial entre los ministerios y las comunidades autónomas casi cada semana. En este escenario, lo último que necesitamos son cacofonías que confundan y que generen ruido sobre una operación de enorme calado estratégico para la industria. Necesitamos que se nos vea a las instituciones alineadas, compartiendo una meta común. ¿Se puede ir más rápido? No lo sé. Desde luego, sé que España es el país que más avanzado va. A mí me gustaría que las lógicas de la competencia política dejasen paso a unas lógicas de cooperación, que es lo que en estos momentos nos demanda la ciudadanía.

¿Cuando dice cacofonías y competencia política piensa en el Gobierno vasco y sus críticas sobre la falta de decisión en torno a los proyectos?

Es que lo que pido es confianza. Pido confianza a las instituciones vascas en que el diseño y el análisis previo que ha hecho el Gobierno de España es un análisis adecuado a las necesidades de la industria vasca. Los industriales vascos saben que el diseño que se ha hecho de este plan es muy adecuado para las necesidades de nuestro tejido económico. Porque si hay alguna región -no solamente en España, diría en Europa- donde su industria está bien alineada en esos vectores de transformación digital y ecológica, esa es precisamente Euskadi. Por tanto, las convocatorias en régimen de concurrencia competitiva que se lanzan desde los ministerios en favor de esa transformación industrial van a beneficiar claramente a la industria vasca. Seguramente por encima de su peso. ¿Por qué? Porque es una economía especialmente densa en conocimiento y especialmente preparada para metabolizar esos fondos en clave de innovación, de investigación...

Por lo tanto pido confianza porque esta operación es especialmente relevante para la industria vasca. Por fortuna tenemos interlocución con las diferentes asociaciones empresariales y clusters y lo que percibimos es, en general, muy buena disposición y confianza. Y nos gustaría que las instituciones vascas acompañaran ese clima de confianza, porque es básico en este momento. Por decirlo de otra manera: ni a los industriales ni a los ciudadanos les importa demasiado de qué ventanilla sale el dinero. Lo importante es que esté bien invertido y alineado con las necesidades actuales del tejido industrial. Dejemos a un lado las lógicas de la competencia política y vayamos a unas lógicas de cooperación. Tenemos mucho en juego.

¿Es el Kit Digital otra garantía más de que las pymes también lleguen a beneficiarse del impacto que suponen los fondos europeos?

El Kit Digital es un programa que a veces pasa desapercibido y tiene una ambición enorme, con 3.000 millones de inversión centrados en la digitalización de las pymes. A veces pensamos que la digitalización ha llegado a todos los ámbitos y no es verdad. Hay sectores como el del comercio en los que la digitalización cuesta, porque son a veces un único autónomo o dos personas. Poder contar con una web actualizada, un canal de venta online o instrumentos de geolocalización puede mejorar la competitividad de esas tiendas en tejidos urbanos donde se está desarticulando la actividad comercial, que es un problema que afecta al conjunto de las ciudades modernas de la Unión Europea.

Un buen canal de venta online es algo muy importante que depende en buena medida de dinámicas de digitalización que este kit puede contribuir a desarrollar. Y ahí estamos viendo que hay muchas empresas vascas que se han apuntado como agentes digitalizadores, lo que garantiza, a su vez, que vengan por detrás muchos comercios, empresas del sector turístico, de la hostelería, también del sector industrial para dar ese salto de digitalización que de otra manera tendrían muy difícil, porque es verdad que son empresas muchas veces con un músculo y una estructura muy débil como para acometer ese tipo de cosas. Las ayudas son importantes y pueden sufragar un porcentaje alto de esas inversiones vinculadas a la digitalización.

Antes mencionaba las fortalezas de Euskadi a la hora de la concurrencia competitiva por estos PERTE tan orientados a la digitalización y la transición energética. Una transición que parece que ha acelerado la guerra en Ucrania. ¿Ve a España en general y a Euskadi en particular preparados para convertirse en los grandes actores del mercado energético europeo sin Rusia de por medio?

Aquel diagnóstico que hicimos con ocasión de la pandemia y que he mencionado ya se ha visto reforzado con el estallido de la guerra en Ucrania, porque aquellas dependencias estratégicas que se atisbaban se han tornado muy evidentes con ocasión de la invasión rusa. España presenta unas credenciales muy interesantes por su capacidad de regasificación a través de sus seis plantas y que se verían mejor aprovechadas en caso de que el tubo que compartimos con Francia fuera más ancho. Y en eso está trabajando el Gobierno central en colaboración con nuestros socios franceses para tratar de encontrar una solución que puede interesar a toda Europa habida cuenta de nuestras conexiones gasistas con Argelia y de nuestras capacidades de regasificación de gas natural licuado.

Por otro lado, ya con ocasión de los fondos europeos, habíamos detectado que uno de los vectores de mayor innovación energética podría estar referenciado en el hidrógeno y de ahí que en España se hiciera una convocatoria de manifestación de interés por parte de la Secretaría de Estado de Energía que han llevado al Gobierno a la conclusión de que merece la pena hacer una apuesta importante en ese campo. Ni qué decir tiene que ese consorcio del Corredor Vasco del Hidrógeno puede jugar un papel muy importante. Alabo el diseño y la audacia y la firma con la que está pergeñado ese consorcio, porque creo que da en el clavo de las necesidades que España está tratando de atender junto con Alemania y Francia. Auguro un gran futuro a ese sector también en Euskadi, porque no sería la primera vez que en esta región se adoptan posiciones de vanguardia en materia energética

Ha mencionado el gas de Argelia, que ahora se ha visto inmerso en las tensiones con ese socio energético a cuenta del Sáhara Occidental. ¿Por qué cree el Gobierno central que no se ha equivocado en su cambio de postura?

Creo que ahí hay que apelar a la confianza en las decisiones que adopta el Gobierno, que siempre dispone de más información a la hora de tomar las decisiones que adopta. Es evidente que con Marruecos el Gobierno de España comparte intereses estratégicos muy notables. Por otro lado, la posición que yo denomino de 'zona de confort' que venimos manteniendo en relación a la situación del Sáhara Occidental no ha dado lugar a ninguna novedad en los últimos 50 años. Desde un punto de vista principista, de los principios, uno puede seguir cómodamente instalado en la reclamación del derecho de autodeterminación del Sáhara tal y como rezan los acuerdos de la ONU.

Pero una posición valiente y audaz del Gobierno puede llevar también a reconocer que hasta ahora, sin renunciar a que los acuerdos que hayan de adoptarse entre el Sahara y el Reino de Marruecos se sucedan en el seno de las Naciones Unidas, se valore con especial interés la última propuesta que el gobierno de Marruecos hace unos cuantos años realizó de conceder una autonomía como una de las propuestas más realistas y sólidas. Dicho esto, a nadie se le escapa que el Gobierno de España tiene la obligación de defender los intereses de los españoles, que en estos momentos también pasan por las cuestiones energéticas, por las cuestiones migratorias y por las cuestiones de seguridad. Creo que que al Gobierno no se le puede reprochar que lleve a cabo acciones, por discutibles que puedan parecer, en la línea de defender los intereses de España.

¿El gas de Subijana es una oportunidad perdida?

Nosotros creemos que las afecciones ambientales de operaciones de esas características exceden con mucho los beneficios que representaría la extracción de ese recurso energético. El Gobierno tiene una posición equilibrada, representada por la vicepresidenta Ribera en materia energética, que pone el acento en las energías renovables. Consideramos que el gas sigue siendo una energía de transición por más que en estos momentos haya adquirido una mayor relevancia como consecuencia de la guerra en Ucrania. No consideramos que el fracking sea la solución a los problemas o compromisos energéticos que presenta España. Máxime cuando tenemos, como he dicho antes, plantas de regasificación para el gas natural licuado que podemos importar de países como Estados Unidos y proyectos para mejorar la conectividad con el resto del continente para sacar el mayor rendimiento y mayor provecho a la importación de gas argelino.

Cuanto mayor es la concertación institucional y el reparto económico más sostenible suelen ser las operaciones de financiación, pero eso, en todo caso, la participación de Bizkaia es algo que tienen que debatir las instituciones locales

Firma de la encomienda de gestión para la llegada del TAV a Bilbao / Irekia
Firma de la encomienda de gestión para la llegada del TAV a Bilbao / Irekia

Han pasado ya tres meses desde la firma de la encomienda de gestión de la Y vasca. ¿Esa cesión al Gobierno vasco es una asunción de que la Administración central ha sido lenta?

Creo que necesitamos adoptar una cierta perspectiva histórica. La Y vasca es la infraestructura más cara y de mayor envergadura jamás construida por el Estado en Euskadi. Es verdad que ha habido avatares en el transcurso de la obra. El más significativo de ellos -que yo no puedo obviar- es el intenso efecto que ejerció el terrorismo sobre el transcurso de la obra. Pero ha habido también otros de carácter técnico y orográfico que han complicado la ejecución de una obra que es de enorme trascendencia para la competitividad económica y turística de Euskadi y que está en la clave para la conexión de toda la red de alta velocidad ibérica con el resto del continente.

España tiene como gobierno el mayor de los intereses en concluir esa infraestructura en tanto en cuanto nos conecta con Francia y da sentido a toda la inversión hecha hasta ahora en materia de alta velocidad en el conjunto de España. La Y vasca es una infraestructura de sistema en la que nos estamos jugando la conexión atlántica de la alta velocidad española con Europa.

¿Qué le parece que la Diputación de Bizkaia no haya comprometido la financiación que sí ha ofrecido la Diputación de Álava?

Desde la perspectiva del Gobierno la participación o no de la Diputación Foral altera poco a los compromisos del Gobierno. Que en ese 50% que se repartan las elecciones vascas esté o no Bizkaia afecta fundamentalmente a lo que tiene que poner el Ayuntamiento de Bilbao, porque también el Gobierno vasco tiene muy tasada su participación. Es más un debate entre instituciones locales que con el Gobierno de España, que no entra tampoco a valorar en exceso esa cuestión. Aun así es cierto que cuanto mayor es la concertación institucional, el compromiso y el reparto económico, normalmente más sostenible suelen ser las operaciones de financiación, pero eso, en todo caso, es algo que tienen que debatir las instituciones locales.

Somos conscientes de que el propio Gobierno vasco tiene recursos y capacidades complementarias a las del Estado para un operativo como el de los refugiados ucranianos

El delegado del Gobierno, Denis Itxaso, junto a dos refugiadas ucranianas acogidas en Bilbao / EP
El delegado del Gobierno, Denis Itxaso, junto a dos refugiadas ucranianas acogidas en Bilbao / EP

Ha salido en más de una ocasión durante esta conversación las derivadas económicas de la guerra en Ucrania. En el aspecto más humanitario... ¿se ha sentido el Gobierno central invadido en sus competencias por el Gobierno vasco a la hora de acoger a los refugiados?

No, difícilmente. Como bien dices, las competencias están donde están: tanto de asilo como de migración como de extranjería. Nosotros estamos actuando con la mayor diligencia, empezando por toda la operativa puesta en marcha en las comisarías de la Policía Nacional para dedicar el turno de tarde a atender en exclusiva a todo el flujo de refugiados, por llamarlos de algún modo, ucranianos. Digo lo de llamarlos 'de algún modo' porque Europa en su conjunto ha resuelto concederles otro estatus no tanto de refugiados, sino prácticamente de ciudadanos.

Además, estamos habilitando más de 600 plazas en Euskadi para todas aquellas personas que han venido sin un recurso habitacional claro. Estamos ejerciendo nuestras competencias y, al mismo tiempo, informando y colaborando estrechamente con el Gobierno vasco. Somos conscientes de que el propio Gobierno vasco tiene recursos y capacidades complementarias a las del Estado en su competencia para poder llevar a cabo este operativo de la mejor manera posible. En este terreno el clima ha sido de colaboración y de cooperación. No tengo más que palabras de agradecimiento a la manera en la que nosotros nos hemos integrado también en las reuniones coordinadas por el lehendakari y por la consejera. Ellos también han atendido nuestras nuestras formas de proceder.

En poco más de un mes comenzará un ciclo electoral que tendrá en Andalucía su pistoletazo de salida, pero que nos llevará a unas elecciones municipales y forales, otras generales y unas autonómicas. ¿Dónde se ve Denis Itxaso dentro de año y medio?

Sirviendo a la ciudadanía y en el lugar donde mi partido considere más oportuno. Se lo digo con absoluta honestidad: la verdad es que no dedico ni un solo minuto a esa cuestión. Lo que sí pienso cada vez con más recurrencia es que España, que está hecha de un tejido muy delicado, ha podido, gracias a este Gobierno fundamentalmente, transitar de un clima de confrontación y de enfrentamiento muy intenso a hacer de la palabra y del diálogo su cauce para resolver problemas.

Si lo que nos viene de la mano de Feijoó son gobiernos con la ultraderecha yo me temo que eso representa en tiempos muy oscuros porque España requiere de mucho diálogo y en algunas latitudes es terreno inflamable lo que representa VOX. Creo que es momento de apelar un poco a la cordura y a la civilidad de los ciudadanos para recordar lo importante que son las propuestas que apuestan por el encuentro, por el diálogo y por encauzar los problemas; no por darles fuego. Hemos visto a lo largo de la historia lo perniciosas que han sido las dinámicas del 'cuanto peor, mejor'. Que desde luego, hay quien está interesado en sembrarlas. Pero al país le sientan fatal.

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