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El dinero que tienen los vascos en el banco crece un 16% y dispara la recaudación de las haciendas

El ahorro que genera la pandemia eleva en 14.000 millones de euros el dinero de los depósitos en bancos y provoca que los rendimientos por capital mobiliario y el impuesto que pagan los bancos alcance cifras récord

Ciudadanos comprando en un centro comercial./ EP
Ciudadanos comprando en un centro comercial./ EP

Que la crisis generada por la pandemia no ha tenido precedentes es una evidencia, pero el efecto que está teniendo sobre el bolsillo de los ciudadanos está dando lugar a efectos sorprendentes. Y es que la recaudación de determinados impuestos se está disparando a niveles récord evidenciando que, lejos de lo que pudiera parecer, el poder adquisitivo de los vascos está creciendo como consecuencia de las restricciones provocadas por la covid-19. Así, mientras el parón ha afectado gravemente a sectores relacionados con el ocio, la hostelería o la movilidad, en esto de la economía la cosa también va por barrios. Los datos del Banco de España y de las haciendas forales evidencian que la reducción del gasto ha aumentado los saldos de las cuentas corrientes un 16% con 13.900 millones más y, por lo tanto también los impuestos que gravan esas reservas. Las retenciones de rendimiento mobiliario han crecido, a falta del último mes de 2021, un 18%. Y el tributo que pagan los bancos por el dinero que tienen en depósito sus clienes batirá todos los récords desde su creación dejando alrededor de 30 millones de euros en las diputaciones. 

14.000 millones más en los bancos

La incertidumbre y las restricciones al movimiento han llevado a los vascos a guardar el dinero en sus cuentas a la espera de la evolución de la situación. Una reducción de gastos que en muchos casos ha coincidido con la cobertura del Estado con los ERTE que han garantizado el flujo de ingresos en muchas familias. Esas circunstancias han generado un aumento de saldo en las cuentas corrientes. En muchas empresas se ha dado un movimiento parecido. Las compañías han recurrido a líneas de financiación y oportunidades de crédito muy ventajosas durante 2020 y 2021 para reforzar su tesorería, afrontar la pandemia e ir generando músculo con el que preparar las inversiones para la transformación que se acelera ahora con la llegada de los fondos europeos. Así, según datos del Banco de España, las cantidades de las cuentas corrientes en Euskadi se han elevado desde el estallido de la pandemia hasta un 16%, lo que supone engordar las cuentas corrientes en 13.900 millones de euros alcanzando la histórica cifra de 94.740 millones a falta contabilizar el último trimestre del pasado 2021. 

Estas cifras afectan también a las cuentas bancarias de las administraciones vascas que también han engordado. Gobierno vasco y diputaciones acordaron en la Comisión Mixta de Concierto elevar su capacidad de deuda para hacer frente a la pandemia, lo que no deja de ser otra partida de ingresos en las Cuentas públicas. Una inyección de dinero que ha aumentado la tesorería y los remanentes de las administraciones. Así, el propio consejero de Economía y Hacienda del Gobierno vasco, Pedro Azpiazu, reconocía el mes pasado que el Ejecutivo iba a cerrar el ejercicio 2021 con un remanente de 660 millones. A noviembre, solo a falta de un mes de terminar el año, el superávit del Ejecutivo vasco, según informaba el Ministerio de Economía, ascendía a más de 1.000 millones de euros. 

Aumento de la recaudación

Esta situación ha afectado a la recaudación, especialmente en dos de los impuestos que gravan este dinero. En primer lugar el de rendimiento de capital mobiliario, que afecta a los intereses que obtienen los ciudadanos y las empresas por el dinero de sus cuentas, sus inversiones en fondos, la bolsa o los rescates de las EPSV. Es decir todo rendimiento económico que no provenga del trabajo ni de inmuebles o sucesiones. Hasta noviembre de 2021 la recaudación por estos conceptos se ha elevado un 18%, hasta alcanzar los 153,1 millones de euros, 20 millones más que el año pasado. 

El otro tributo es el que grava a los bancos y entidades financieras por el dinero que tienen en depósito de sus clientes. Hasta noviembre de 2021 se han recaudado 27,4 millones de euros, una cifra similar a la del año pasado y que apunta un nuevo récord en este tributo. La cifra, además, es una subida del 11% sobre los datos previos al estallido de la covid-19. 

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