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El Gobierno central revolucionará la logística en Euskadi con una autopista ferroviaria

Los PGE recogen una inversión de 15 millones para que el polígono de Júndiz (Vitoria) entre en un proyecto junto a Madrid, Barcelona y Valencia que vertebra plataformas logísticas ferroviarias conectadas a Europa

Polígono de Jundiz, en Vitoria. / CV
Polígono de Jundiz, en Vitoria. / CV

El polígono de Júndiz (Vitoria) acogerá una de las cuatro terminales ferroviarias estratégicas para el transporte de mercancías que el Gobierno de España prepara para unirse con Europa a través de los corredores del Atlántico y del Mediterráneo. La plataforma logística del sur de Euskadi participará junto a Madrid (Vicálvaro), Barcelona (La Llagosta) y Valencia en un proyecto que contempla una inversión de 1.500 millones de euros, apoyada en los fondos europeos para impulsar el transporte de mercancías por ferrocarril con el objetivo de que esta modalidad canalice el 10% de la carga en 2030. Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2022 recogen una partida de 15 millones de euros para avanzar en la primera fase de unas obras que permitirán acoger en Júndiz trenes de hasta 750 metros de largo. Es, por lo tanto, un paso más allá de la requerida intermodalidad para Júndiz de la que se lleva hablando varios años. 

El polígono de la capital de Euskadi se convertirá así en la primera terminal española conectada al 'Corredor del Cantábrico' con la capacidad de transportar camiones conformándose como una autopista ferroviaria. Según señalan fuentes del Gobierno de España a 'Crónica Vasca' el objetivo es relanzar un proyecto, que llevaba varios años trabajándose, aprovechando la financiación de los fondos europeos y la apuesta de las instituciones de la Unión por trasladar el transporte de las carreteras a las infraestructuras ferroviarias. La obra está presupuestada en más de 50 millones, pero esto es una primera fase que confirma la apuesta por Júndiz. Ahora habrá que ir desarrollando la plataforma y el nudo ferroviario con la capacidad de recibir y embarcar los camiones.

Hasta ahora había habido alguna contratación, como la del año 2019 por parte de Adif, para la realización de estudios y diferentes proyectos que han estado coordinando el Ejecutivo central con el Gobierno vasco a través de una comisión mixta, pero esta dotación presupuestaria es el paso más importante y la consolidación del proyecto en un camino que tiene más trascendencia económica que el soterramiento  estación de la alta velocidad vasca.

Y es que la vocación logística de Álava se revaloriza aún más con este proyecto que aunaría el anexo aeropuerto de Foronda, la autopista A-1 y la línea ferroviaria en el polígono de Júndiz, el más grande del País Vasco con 6,4 millones de metros cuadrados. Se trata de unas instalaciones que han acogido de centros de logística muy importantes como la de Eroski o la de Mercadona, o donde el gigante internacional Panattoni se ha hecho también con 57.000 metros cuadrados para actividades de este tipo. 

Esta actuación revalorizaría aún más el suelo industrial de Euskadi que, especialmente si puede tener uso logístico, se está convirtiendo en refugio de inversores. Las miradas de fondos de inversión como Aquila, Patrizia, Batipart, Invesco o Black Rock buscan activos en los que convertir su liquidez tras el brutal crecimiento de las ventas online, de la alimentación y el retail empujado por la pandemia. Así, según señalan fuentes del sector como CBRE, compañía líder en la venta de suelo industrial, España prevé en este 2021 una inversión total en estas infraestructuras de más de 2.000 millones. Un movimiento del que el País Vasco no escapa, especialmente Álava, donde más espacio hay en estos momentos para estos equipamientos. Así, fuentes del sector aseguran que en estos días estos compradores han puesto encima de la mesa 35 millones de euros para hacerse con más de medio millón de metros cuadrados de suelo industrial en Álava. En la operación hay parcelas históricas como las instalaciones que en Vitoria acogieron la fábrica de Daewoo, las de Cegasa o la planta de Alegría que actualmente ocupa la compañía de tubos de STS propiedad del grupo Baika. 

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