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La incertidumbre sobre las pensiones lleva a uno de cada tres vascos a tener un plan privado

La reforma que prepara el Gobierno central y las dudas sobre la cuantía de las prestaciones del futuro, aumenta el interés sobre los planes complementarios mientras se espera que se extiendan los de empresa

Una pareja de ancianos en un parque. / EP
Una pareja de ancianos en un parque. / EP

Uno de cada tres vascos dispone de un plan de pensiones privado ante la incertidumbre creciente que existe sobre la sostenibilidad del sistema público, o al menos, sobre si la cuantía de esas prestaciones en el futuro será suficiente como para mantener una vida digna llegado el momento de la jubilación. 

En total 655.067 personas disponen en Euskadi de un plan de pensiones individual, contratado con entidades bancarias o compañías de seguros. Es decir, alrededor de un 31% de la población total, que es de 2,1 millones. El porcentaje es todavía mayor si el dato se equipara con la población entre 18 y 64 años. La mitad de los vascos en esta franja de edad tendrían suscrita una EPSV.  

Al margen de estos planes personales están los planes de empresa, más extendidos en Gipuzkoa que en el resto de Euskadi, y en el que se encuentran incluidos alrededor de 423.00 vascos, muchos de los cuales pueden disponer también de planes individuales.

El temor ante el futuro del sistema por las sucesivas reformas del sistema de pensiones - ahora hay una en negociación entre el Gobierno y los agentes sociales- la curva demográfica, con una población cada vez más envejecida, y las menores cotizaciones por el paro y la precarización del trabajo, está llevando a un mayor interés por estos planes como una especie de seguro para complementar unas prestaciones que se prevé que serán cada vez más reducidas. 

Fuentes de Kutxabank, cuya EPSV Baskepensiones lidera la cuota de mercado vasco con un 41,1% de los socios totales en Euskadi, 268.935 en total, confirman que cada vez es más habitual que personas menores de 34 años suscriban estos planes, aunque sea con aportaciones pequeñas, como forma de "ahorro" de cara al futuro.

El ahorro que una parte de la población ha podido acumular durante el parón de la pandemia, con el consumo suspendido, se ha canalizado en cierto modo  hacia la compra de vivienda y las hipotecas   y también ha impulsado los planes de pensiones que ofrecen los bancos. Hay que tener en cuenta, además, que es habitual que las entidades bancarias ofrezcan mejores condiciones a sus clientes, por ejemplo, en las hipotecas, si tienen suscritos ese tipo de planes,que son otra forma de ingresos para los bancos en una época de muy bajos tipos de interés. Por ejemplo Kutxabank ha incrementado su patrimonio en EPSV durante el primer trimestre en más de un 12%.

Pero  sobre todo, influyen en la suscripción de  estos planes las incertidumbres sobre el futuro del sistema.

Todavía no se conoce la letra pequeña de la reforma de las pensiones que quiere poner en marcha el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, pero lo que está claro es que llevará aparejada trabas para las prejubilaciones, de forma que se alargue progresivamente la edad de jubilación y ésta se equipare a la edad real del fin de la vida laboral haciendo menos beneficioso jubilarse antes de la edad marcada en cada momento. De esta forma, se irá reduciendo la cuantía de las prestaciones cuanto antes sea la jubilación.

Aunque la reforma está aún en negociación con sindicatos y patronal, el propio ministro ha llegado a insinuar que su idea es que el máximo de la horquilla para desincentivar la jubilación dos años antes de que te corresponda ronde el 20% de pérdida de la cuantía de las prestaciones frente al 16% actual, lo que disminuiría de forma importante la prestación. Una medida, que como otras que contendrá la reforma, pretenden alargar lo máximo posible el momento en el que se accede a las pensiones, en un momento en el que la mayor longevidad, los problemas demográficos y las menores cotizaciones por el desempleo o los trabajos precarios, pueden hacer temer por la sostenibilidad del sistema.

La financiación del sistema de público de pensiones en una población cada vez más envejecida tiene unos costes cada vez más elevados, muy por encima de lo que se cubre vía cotizaciones de empresas y trabajadores a la Seguridad Social.  Por ejemplo, el coste de las pensiones vascas  se disparó el año pasado hasta los 9.667 millones de euros,  4.186 millones de euros menos de lo que se ingresó vía cotizaciones. Un décfit que irá en aumento ante el envejecimiento de la población, que lleva a que cada vez haya menos trabajadores activos en Euskadi por cada pensionista. Poco más de un trabajador y medio por cada pensión. 

Esto está motivando un incremento de los planes privados de pensiones que, según señalan desde las entidades, "ha dejado de considerarse un producto para ricos" para verse como un sistema de ahorro. 

La mayor cuota de mercado la tiene Kutxabank, con un 41% del total y 268.933 personas asociadas a su plan de pensiones Baskepensiones y un patrimonio de 6.100 millones. Le sigue en el ranking Laboral Kutxa con 177.120 asociados al cierre del mes de abril y un 15,8% del mercado total. Euskadiko Pentsioak acumulaba hasta el mes pasado   1.841 millones de patrimonio. Le sigue Gerocaixa con un 9,6% de cuota de socios, Santander con un 9,3%, Norpensión con 9,2% y Bansabadell Previsión con un 3,6% de los socios . Con el 2% o por debajo se sitúan Bankinter, Svrne, Rural Pensión y Mapfre, entre otros.  

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