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"El incremento de las demandas por despido demuestra que la crisis se está haciendo estructural"

Expertos en derecho laboral ven el aumento de la judicialización de los despidos la muestra de que para muchas empresas la crisis de la pandemia ha dejado de ser coyuntural

Varias personas participan en una manifestación contra el ERE planteado por Tubacex. / EP
Varias personas participan en una manifestación contra el ERE planteado por Tubacex. / EP

La pandemia de Covid-19 ha disparado la judicialización de los despidos en el País Vasco. Las demandas ante los juzgados de lo social de Euskadi se han incrementado un  41,2% durante el primer trimestre de este año, el mayor incremento de toda España respecto al mismo periodo del año pasado, y muy por encima de la media, situada en un 12,6%. En total son 1.778 demandas por despido presentadas entre los meses de enero y marzo. Hay que remontarse al primer trimestre de 2014, cuando todavía se salía de los últimos coletazos de la crisis anterior para encontrar una cifra superior a la que hizo pública ayer el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en un informe sobre los efectos de la crisis.

Expertos en derecho laboral creen que este incremento se explica en parte porque  "la crisis de las empresas es ya estructural". "Lo que se preveía como una crisis coyuntural para la que se han articulado medidas coyunturales y vinculadas al mantenimiento del empleo se está convirtiendo en algo estructural", señala Fernando Raposo, abogado en SEA-Empresarios alaveses.

Esto se explica por una crisis que se está haciendo mucho más larga de lo que se había previsto. De hecho, todo el mundo al inicio de la pandemia daba por sentado de que 2021 sería ya el año de la recuperación "y no ha sido así". "Esto ha obligado a las empresas a hacer los ajustes necesarios", dice, porque en muchas ocasiones se trata de "la supervivencia de la empresa" lo que están en juego, algo que recuerda que está pasando en sectores como el de la aeronáutica,  pero también en otros sectores industriales y en la hostelería. Una situación que está llevando a que se realicen muchos despidos individuales, además de los ERTE que se acaban transformando en ERE. 

En este sentido, Raposo considera que la medida de los ERTE, prorrogados ahora hasta finales del mes de septiembre, ha sido más efectiva en las empresas que han estado menos afectadas por la crisis de la Covid. "A esas las ha venido bien, las ha ayudado a superar el bache" del parón puntual. El problema ha sido para las empresas en las que ya esta en juego su propia viabilidad y el ERTE no es suficiente porque su crisis es estructural. Por eso considera que, aunque en el último observatorio del SEA sobre la Covid, las empresas no creían que aumentarían plantilla, pero tampoco que iban a despedir, cree que  "se mantendrá la tendencia a amortizar puestos de trabajo", especialmente en empresas industriales para las que la recuperación tardará mucho en llegar. Con suerte en 2022, "y todo dependiendo del ritmo de vacunación".

¿Qué pasará después de los ERTE?

De la misma opinión es Jesús López, abogado laboralista de Atrezo Legal  Abogados. "Los ERTE pretendían con las bonificaciones que las empresas pudieran sortear la situación económica, pero para algunas no es suficiente", porque "su plantilla no se corresponde con una situación  de crisis que ya es estructural". Eso es lo que hace que muchas empresas que "hasta ahora han aguantado con los ERTE se encuentran ahora con que lo único que pueden hacer para sobrevivir es reducir la plantilla". "Otra cosa es que haya empresas que estén aprovechando esta situación para despedir", reconoce, pero considera que la regla general es que para muchas empresas "la Covid-19 ha sido la puntilla  a una crisis que arrastraban". "Aguantan unos meses con los ERTE y ¿después que?". En este sentido asegura que hay una sensación  extendida de que "muchos de los ERE van a transformarse en ERE" en cuanto se pase el periodo de seis meses en los que no se puede despedir, porque la situación no va a mejorar "de forma espectacular" en los próximos meses. Es más cree que "pasarán años" antes de que se puedan recuperar los niveles prepandemia.

Aunque Kenari Orbe, del bufete Kenari Orbe Abogados, no comparte el hecho de que pueda hablarse de una crisis estructural,  sí alerta de la posibilidad de que "se incrementen los despidos y por tanto las impugnaciones de lo social en los juzgados en los próximos meses. "Teniendo en cuenta los numerosos mecanismos que se han articulado para tratar de paliar los efectos de la crisis provocada por la pandemia, créditos ICO, ERTE…, son muchas las empresas que, en un futuro cercano, al hallarse desprovistas de estas medidas se vean en la necesidad de acometer ajustes, y que la experiencia y la actual legislación nos invitan a pensar que estos pasarán en muchos casos por recortes de plantilla", señala.

"Por tanto, con el riesgo de equivocarse que tiene el hacer predicciones, previsiblemente los despidos, y por tanto las impugnaciones en los juzgados de los social, se incrementen notablemente en los próximos meses", dice.

Por otra parte Orbe considera que, "ante el aumento de los despidos como consecuencia de la situación económica, las reclamaciones por posibles irregularidades en estos se incrementen proporcionalmente", pero "no como resultado de una especie de efecto llamada por la existencia de resoluciones judiciales favorables para los trabajadores, sino como una consecuencia lógica derivada del incremento de los despidos".

Contradicción en los juzgados

Lo cierto es que el hecho de que sea el juez el que tenga que dirimir finalmente los despidos en una empresa está llevando a situaciones contradictorias, con resoluciones judiciales que han dado por sentado la crisis estructural de la empresa y han rechazado la reclamación de los trabajadores frente a otras que obligan a la empresa a dar marcha atrás y readmitir a los trabajadores. Este ha sido el caso, por ejemplo de la filial de ITP, PCB. El juzgado obligó a la readmisión de los trabajadores aunque la empresa, que ha recurrido la sentencia, les paga el sueldo pero no les ha incorporado al trabajo. 

Por contra en Aernnova, por ejemplo, la resolución judicial dio por completo la razón a la empresa y consideró los despidos, que afectaban al 20% de la plantilla ajustados a derecho.

 Dos sentencias anteriores declararon los despidos nulos y no improcedentes. Este fue el caso de la sentencia sobre una  empresa proveedora del sector aeronáutico, Jesda, y una taquillera Emtesport..

Otra sentencia posterior, la referida al cierre de GTS (Gestamp), enmendaba en cierto modo las anteriores, al considerar que el cierre de la empresa no fue razonable ni proporcional, pero no declaraba nulos los despidos.  El matiz entre despido nulo e improcedente es importante, ya que el nulo supone la reincorporación inmediata del trabajador a la empresa y el pago de todas sus nóminas y cotizaciones atrasadas. En el despido improcedente se revisa la cuantía de la indemnización, pero no obliga a la empresa a reincorporar al trabajador.

   

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