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El IPC y los nuevos contagios enfrían la confianza de los hogares vascos

Las perspectivas de las familias se arrugan a la hora de afrontar gastos e inversiones ante la subida de los precios y la variante omicrón del coronavirus

EFE

Calles abarrotadas con gente paseando/ EP
Calles abarrotadas con gente paseando/ EP

La sexta ola de la covid-19 y el aumento de los precios, sobre todo los energéticos, han generado "un ambiente de incertidumbre" que ha "enfriado" la confianza de los hogares vascos en una evolución socioeconómica positiva. Esta es la conclusión del último informe de confianza de los consumidores vascos de Laboral Kutxa correspondiente al cuarto trimestre del pasado año, en el que resalta que ante el repunte de casos de covid y el notable incremento de los precios, en los hogares predomina "la cautela y recelo", por lo que cierra 2021 en un valor neutro (0 puntos) y "rompe la trayectoria de mejora" iniciada en el segundo trimestre.

Estos factores explican la ligera pérdida de confianza compartida, pues mientras la mostrada por los hogares vascos queda en un valor neutro, crece el pesimismo en el conjunto de España (-10), en la Europa de los 27 (-7), con países como Alemania (-3), Francia (-6) y Países Bajos (-8) también en números negativos. Los hogares vascos, según el estudio de Laboral Kutxa, empeoran sus expectativas sobre la economía general, que vuelve a ser negativa (-8), pero mantienen una expectativa positiva con respecto a la reducción del desempleo (10), lo que confirmaron este martes los datos del paro -Euskadi cerró 2021 con un descenso del desempleo del 11,14 %-.

Las familias vascas son aún más pesimistas acerca de sus expectativas sobre la economía del hogar (-9), que en ningún momento han llegado a ser positivas, y mejoran las de su capacidad de ahorro (8). En estos resultados influye la espera fuerte subida de los precios, que se coloca como el indicador más negativo (-64) y que más empeora en el cuarto trimestre (-23 puntos).

Laboral Kutxa señala en su informe que los datos disponibles de Euskadi se alinean con las expectativas de los hogares vascos. "Así, el crecimiento económico de los tres trimestres (-2,9 %, +18,6 % y +3,9 % en tasa interanual) apuntan a superar el 5 % en el conjunto del año. Por otra parte, la afiliación a la Seguridad Social y el paro registrado en noviembre (976.838 y 117.779 personas) están en niveles prepandemia (971.562 y 117.444 personas, promedio enero-febrero de 2020). Pero el IPC acumulado del año (enero-octubre) es del 4,9 %, justificando la alarma inflacionista", detalla.

Los hogares vascos empeoran la evaluación del momento actual para las grandes compras (-21) y las expectativas de materializarlas se deterioran (-4). Sí mejora, aunque levemente la expectativa de compra de viviendas y de vehículos, "dentro de una cierta atonía". Los datos apuntan a la recuperación del consumo de los hogares vascos (+2,1 %, tasa intertrimestral, Eustat), con la recuperación de la compra-venta de viviendas (+13,7 % interanual, enero-septiembre) mientras que la matriculación de vehículos nuevos (acumulado enero-noviembre) no se recupera (-16,7 % y -38,7 %, con respecto de 2020 y 2019).

El informe concluye que las dudas sobre la remisión de la pandemia, los claroscuros en la recuperación de la actividad económica y del empleo, y el factor de crecimiento de los precios, han contribuido a enfriar la confianza de los hogares vascos en el cuarto trimestre. "No obstante, en el balance de 2021 prevalece la tendencia de recuperación y vuelta a niveles prepandemia. Sin embargo, los factores de incertidumbre impactan en las expectativas del hogar, que apuestan por mantener sus posiciones de ahorro y (posiblemente) reconsiderar las decisiones de gasto e inversión, con un potencial efecto de embalsamiento, hasta un mejor momento y/o un escenario más claro", precisa.

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