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El número de población inmigrante crece un 40% en Euskadi en los últimos 10 años

La integración de los extranjeros es una de las claves para cubrir las necesidades del mercado laboral y reducir el déficit de las pensiones

Varias personas pasean con mascarilla por Vitoria. / EP
Varias personas pasean con mascarilla por Vitoria. / EP

El número de población inmigrante en el País Vasco ha aumentado un 40% en los últimos 10 años, lo que representa más de 70.000 personas. En la actualidad, el 11,1% de la población de la comunidad autónoma es de origen extranjero, ascendiendo a 246.501 personas, con un aumento de 4.777 personas en el último año. Los expertos insisten en cómo la llegada de este colectivo supone una ayuda al problema del sistema de pensiones y una salida a la necesaria renovación del mercado laboral en determinados puestos de trabajo.

El reto demográfico que atraviesa España, y más agudamente Euskadi, es evidente. La evolución de la natalidad coloca al País Vasco a la cola de las comunidades autónomas, anotando el pasado 2020 el menor número de nacimientos en toda la serie histórica del Eustat que recoge datos desde 1975, con 14.721 nacimientos. Una tendencia que se espera continúe a la baja en los próximos años y que ya se está dejando notar en el sistema educativo. Para este curso escolar, las matrículas en Infantil han caído un 13% y se prevé que descienda otros 12 puntos hasta 2028, lo cual obligará a recalcular el número de aulas y docentes necesarios.

Esta cuestión nada ayuda a afrontar un problema que se agrava cada año que es el del sistema de pensiones. Euskadi ha cerrado el primer semestre de este año con 951.596 trabajadores que cotizan a la Seguridad Social y con 513.080 pensionistas por lo que habría 1,8 trabajadores por cada pensionista, una ratio que no ayuda a revertir la deuda de un sistema de retribución por el que coste de las prestaciones sigue siendo muy superior a la cuantía de las cotizaciones. Así, en 2020, para pagar los 9.667 millones de euros a los que ascendieron las pensiones, los cotizantes vascos aportaron tan solo 5.418 millones, con lo que se generó un déficit de 4.186 millones de euros.

Estrella Sánchez, miembro de la Junta de Gobierno del Colegio Vasco de Economistas y profesora de Economía, asegura que es "imposible" mantener el sistema de pensiones sin esta población extranjera. "Necesitamos tantos o más trabajadores cuanto antes y esta población es la respuesta más inmediata a la desprorción que las está poniendo en riesgo. Ayudan a mantener y mejorar nuestro Sistema de Bienestar Social y el resultado de su trabajo tiene un resultado directo en nuestro PIB", apunta Estrella Sánchez. Esta experta señala como, además, su participación en la economía es cada vez de manera más transparente al ir reduciendo poco a poco la economía sumergida.

Cubrir necesidades del mercado laboral

El efecto que la llegada de estas personas tiene en el mercado laboral también es bastante considerable. Esta economista detalla como su participación en la economía es cada vez de manera más transparente al ir reduciendo poco a poco la economía sumergida. "Son personas jóvenes que llegan con ganas de estudiar o de trabajar", apunta Estrella Sánchez, quien asegura que con su llegada "ganamos todos".

"Necesitamos trabajadores jóvenes en ciertos tipos de profesiones que igual no se han sabido mantener como algunas clásicas como fontaneros o electricistas... Ahora hay otras, que no son tan fácilmente absorbibles y que tienen 'overbooking' como abogados o ingenieros. Ellos llegan con la intención de poder desempeñar este tipo de trabajos y que sus hijos se formen y puedan desarrollar su carrera laboral aquí accediendo a otros puestos", detalla.

Desde la patronal vasca ya alertaban a 'Crónica Vasca' del problema que va a tener que afrontar Euskadi en un futuro muy cercano como consecuencia de la crisis demográfica. Según explican, las personas cualificadas que saldrán del sistema formativo y educativo vasco no van a ser suficientes para dar respuesta a las necesidades de las empresas. Por eso, recuerdan que va a ser necesario buscar talento en el exterior en un reto en el que habrá que competir con otros territorios, comunidades autónomas y países. De esta manera, la llegada de personas extranjeras que se formen aquí pueden también convertirse en una solución para este problema.

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