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Por qué el 'carsharing' se resiste en Euskadi

La cultura del vehículo colectivo que prolifera en las grandes ciudades no ha dado sus frutos en el País Vasco con el foco en otras formas de transporte eficiente

Vehículo compartido. /EP
Vehículo compartido. /EP

La filosofía del 'car sharing' o coche compartido no acaba de aterrizar en Euskadi, en plena apuesta por consolidar el uso del transporte público y migrar el parque automovilístico hacia una flota más eficiente que prioriza la compra de vehículos de nueva matriculación. En los últimos años, las tres capitales vascas han puesto en marcha iniciativas en torno a nuevas formas de uso sostenible del vehículo privado que no han dado sus frutos en núcleos urbanos compactos y con una fuerte red de vehículo público. 

Así lo trasladan desde el Departamento de Movilidad y Espacio Público en Vitoria, donde dos tercios de los desplazamientos en la ciudad se realizan a pie o en bici "gracias al modelo de movilidad sostenible impulsado durante las últimas décadas", destacan desde el consistorio. Y es hace una década exactamente cuando los tres territorios se pusieron de acuerdo para impulsar el modelo de 'coche compartido' del que hoy en día apenas queda rastro en los municipios. 

El 'carsharing', orientado a impulsar el uso de vehículos colectivos en régimen de alquiler, daba sus primeros pasos en el sector público de la mano del Gobierno vasco, a través del EVE, y Repsol, a través de IBIL, con la cesión de una veintena de plazas de aparcamiento en los principales parkings de titularidad municipal de Bizkaia. Una alternativa económica para aquellas personas que no utilizaran el coche a diario centrada en el vehículo eléctrico, primer obstáculo para su proliferación al tratarse de vehículos de un alto coste que se ve reflejado en el precio del alquiler, y cuya autonomía condiciona las necesidades del usuario según el motivo, distancia y complejidad del viaje.

Desde la asociación Eusko CarSharing Elkartea, apuntan a un reto cultural en torno a la movilidad que en Euskadi avanza lentamente en comparación con los modelos desarrollados en Europa donde se ha extendido el uso de este servicio, como es el caso de Alemania. "Nuestras encuestas reflejan que un 80% de la población activa tiene coche en propiedad, el 'carsharing' no es una opción para las personas que ya disponen de coche particular", explica Iker Maguregui, portavoz de la asociación y fundador de la plataforma de 'carsharing' Ibilkari, refiriéndose a la necesidad de un cambio estructural y no a un problema particular del servicio. 

Ibilkari es una de las supervivientes en este tipo de servicios con doce años de experiencia en el sector, desde su perspectiva, una manera de dar soporte al transporte público y una alternativa al privado. El primero sin acceso a todos los puntos de la comunidad que "podría complementarse con vehículos de uso colectivo a partir de una flota híbrida que combine coches electrificados y de combustión para llegar a un segmento importante de la población". La plataforma opera por el momento en la zona de Bilbao y Uribe Kosta. Se reserva un vehículo a tres euros la hora y 0,26 euros el km durante los primeros dos meses y una cuota adaptada a las necesidades del conductor a posteriori.

Del 'carsharing' al 'carpooling' 

Por otro lado, el 'carpooling', viaje compartido en automóvil, también tuvo protagonismo en las instituciones a través de plataformas gratuitas que conectan a personas que tienen coche y disponen de asientos vacíos con quienes no tienen vehículo y están dispuestos a viajar con otras personas. Bilbao llegó a tener 4.000 usuarios registrados hace casi diez años, hoy sin noticias de este sistema, pero sí con una firme apuesta por el servicio de alquiler de bicicletas que en apenas año y medio cuenta con 25.000 personas registradas

En este sentido, la proliferación de aplicaciones de carácter privado como Bla Bla Car son las más utilizadas para viajes esporádicos, si bien el 'carpooling' sigue siendo una alternativa atractiva para cambiar el modelo de movilidad por ejemplo en el entorno laboral. El Ayuntamiento de Vitoria lanzaba una encuesta a principios de año que refleja que más de la mitad de los trabajadores de los polígonos industriales aceptaría compartir vehículo y un 61% en el caso del Parque Tecnológico teniendo en cuenta de que un 70% de los encuestados acude diariamene a las empresas en coche privado.

"Vamos a seguir trabajando en esta línea porque compartir vehículo es una buena forma de reducir las emisiones y de mejorar nuestro esquema de la movilidad", afirman desde el Ayuntamiento, cuyo plan de movilidad pasa, eso sí, por seguir impulsando por encima de todo la movilidad a pie, en bicicleta y en transporte público "porque es cierto que en que en un autobús o en un tranvía, que son sistemas de alta capacidad, puedes mover a mucha más personas que en un vehículo privado, aunque sea compartido".

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