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San Millán: "El uso del hidrógeno y la gestión de los residuos son clave para la siderurgia"

El director del cluster de la siderurgia destaca la importancia de los Fondos Europeos para afrontar la transformación del sector y reclama control sobre el acero que China vende en Europa

Asier San Millán, director del cluster de la siderurgia.
Asier San Millán, director del cluster de la siderurgia.

La siderurgia es una de las piezas clave de la industria vasca. La dependencia de sectores extremadamente sensibles como la automoción, pero sobretodo del petróleo y el gas, ha dejado notar en esta industria el golpe de la crisis. El empleo ha sufrido y es, tras la hostelería y junto a la aeronáutica, el sector que más trabajadores mantiene en Erte. Siderex es el cluster que aglutina a la gran mayoría de las empresas del sector, desde las acerías, hasta las ingenierías y empresas de diseño, pasando por las fabricantes de máquinas y bienes de equipo. Ahora se trata de ver la evolución de la covid-19 y esperar que la movilidad se recupere permitiendo el despertar de industrias que son clave para la siderurgia. 

En mitad de la crisis, la industria afronta además una transformación estratégica fundamental para ganar competitividad. Se trata de dar respuesta a dos claves para el futuro del sector: por un lado el consumo energético, tremendamente alto para elaborar el acero, y, por otra parte, la gestión de los residuos buscando líneas de trabajo que permitan reutilizarlos. Son precisamente estas dos líneas en las que las empresas encontrarán diversos programas transversales con los que financiar este desarrollo en el marco del Programa Euskadi Next, aprobado por el Gobierno vasco para obtener financiación de los Fondos Europeos

Asier San Millán es el director general de cluster de la siderurgia vasca, Siderex. Reconoce que el pasado 2020 ha supuesto un revés serio para una industria que venía obteniendo grandes resultados en 2019 y que había arrancado el año pasado con perspectivas históricas. La actual situación, reconoce, ha permitido aguantar, en parte, por la reestructuración de la industria que hubo que afrontar en la anterior crisis, la del 2008, pero no ha dejado de agravar una situación de falta de competitividad con China en los mercados europeos. 

Acabamos de despedir un año especialmente complicado. La crisis que está provocando el coronavirus ha tenido en la siderurgia uno de los sectores que más ha sufrido.

Somos una industria proveedora y dependemos mucho de la actividad de nuestros sectores, sectores como la automoción, la construcción, la aeronáutica, maquinaria industrial o el sector gas. Hay una parte importante de clientes de nuestra industria que están sufriendo y eso repercute a la siderurgia. Además, somos netamente exportadores y nuestros principales países cliente no están funcionando como estaba previsto. Eso está paralizando inversiones, generando retrasos e incluso, en muchos casos, cancelándolas también.

Habrá que ver la evolución del coronavirus y de la movilidad, pero 2021 presenta un escenario muy similar al actual

La segunda ola ha enfriado las perspectivas que en verano invitaban al optimismo. ¿Cómo ha afectado a la siderurgia? ¿Cómo ve percibe el arranque del año?

El primer sector cliente para nosotros es la automoción, donde se esperaba una cierta reactivación. Pero, al final, eran los últimos datos han reflejado que la producción de la automoción ha bajado y ese pequeño entusiasmo que había se ha enfriado. El 2021 creo que plantea un escenario muy similar al actual. La movilidad va a ser una de las claves de la recuperación y todo pasa porque nuestros clientes reactiven su movimiento, vuelvan los pedidos y la producción. Y en todo eso, me parece importante dotar a la empresa de herramientas que le den liquidez, coberturas especiales para realizar cobros, no implantar figuras fiscales. Y en tercer lugar, que desde la Unión Europea se endurezcan los mecanismos de defensa necesarios para evitar el dumping asiático.

Y, tras el Brexit ¿cómo afecta? ¿Cuál es el principal cliente internacional, en qué país se puede apoyar una posible recuperación?

Nuestro principal cliente es la Unión Europea. Hay que recordar también que tenemos toda la cadena de valor del sector. Tenemos las agencias, los transformadores de acero, las ingenierías y los fabricantes de bienes de equipo. En Euskadi hay un parte importante de la industria que se centra en proveer a la automoción, y en Europa están los principales productores mundiales de la automoción: Francia, Alemania e Italia. Fuera de Europa, nos encontramos con Estados Unidos y también con México, que es muy importante sobretodo como país proveedor de Estados Unidos. Y por cercanía, también Marruecos, que es un país que  dispone de muy pocas acerías y mucho y mucho de la reproducción va más de país. En cuanto al Brexit, habrá que estudiar con detalle acuerdo comercial. Parece que se complicarán las gestiones administrativas de aduanas. 

El arancel en Estados Unidos no variará pronto. Allí cumple también un objetivo para modernizar sus acerías

Estados Unidos afrontará en semanas la llegada de Joe Biden ¿cambiará eso la política arancelaria del acero?

El cambio no parece que aventure una modificación de políticas en este punto. Hay que tener en cuenta que, en Estados Unidos las acerías son relativamente antiguas. No desarrollan un producto especial con nuevas aleaciones. Así, el arancel tiene un función más defensiva, para promover el desarrollo de esa industria Y, por otra parte, es una respuesta a la guerra comercial con China, para evitar la entrada de producto de China. Es un contexto en el que, en cambio, las ingenierías o fabricantes de bienes equipos pueden tener oportunidad, porque sus productos interesan en un mercado que se renueva.

China está inundando Europa de acero sucio

China es precisamente el ogro del sector. ¿Su presencia en los mercados sigue siendo la principal amenaza para la competitividad de la siderurgia vasca?

China está inundando el mercado europeo con un producto sobre el que no hay garantía alguna del cumplimiento de las exigencias que tenemos las empresas europeas. El sector del acero en Euskadi está haciendo cada vez más esfuerzo en reducir las emisiones, para buscar nuevos métodos más sostenibles y para adaptarnos a la normativa. Sobre los productores chinos no hay control alguno e inundan Europa de un acero sucio y más barato de producir con el que debemos competir.

¿Los cupos marcados para proteger el mercado europeo no están funcionando?

Ahora, en la actual situación, se vuelve en contra. Y es que el mecanismo del cupo se fija midiendo la demanda que se realiza y estableciendo una media sobre los últimos tres años. A partir de ahí, se aplica el 25%. El problema ahora es que la demanda ha caído y es muy inferior a ese cupo. Con lo que, además de la situación de los países de asiáticos, se añade este gap que todavía les permite introducir más material.

La tasa de la UE debe ponerse en funcionamiento con más agilidad y rapidez

La Comisión Europea quiere avanzar en 2021 la creación de la tasa de la huella de carbono para que los productores que no cumplen las exigencias de emisiones paguen por introducir productos al mercado europeo. ¿Eso ayudaría a controlar el precio del acero chino?

Sí, pero en estas circunstancias, el sector demanda una determinada actuación rápida que nos permita contrarrestar y defender un modelo de producción en el corto plazo. La tasa de emisión es una buena iniciativa, pero en Europa tardaremos mucho en desarrollarla, más de un año. Es demasiado tiempo. ¿Qué hacemos mientras tanto? Otros países, como Estados Unidos, son mucho más ágiles para activar medidas, para defender una competencia más leal.

Otra de las cuestiones que está penalizando la competitividad de las acerías vascas es el gasto energético

En Euskadi, todas las acerías existentes tienen ruta eléctrica.  Es decir recurren a la energía eléctrica y la generada por gas para elaborar el acero a partir de la chatarra. Esta última tiene un mercado global que puede verse afectado por la escasez, como es el caso actualmente, pero bueno, que tiene sus reglas. El problema es que la otra componente de nuestra fabricación, que es el coste eléctrico, es una desventaja para las empresas vascas respecto a nuestros competidores en Alemania, Francia o Italia, donde la energía es más barata. Eso lastra nuestra competitividad. Necesitamos precios predecibles y estables para poder organizarnos y hacer planificaciones.

Los Fondos Europeos son fundamentales para el sector, nos ayudarán a resolver el consumo energético y a reciclar nuestros residuos

El Gobierno vasco acaba de aprobar los proyectos con los que pretende recoger financiación de los Fondos Europeos de recuperación. Precisamente la transformación energética es una de las claves. ¿Cuál es su participación?

Participamos activamente. Hemos mantenido diversas reuniones y se trata de una línea estratégica en la que participaremos a través de diversos programas transversales. El uso del gas en nuestra industria es muy considerable. Y el proceso de sustitución por el Hidrógeno es muy importante. Ya participamos en foros y en grupos de trabajo para avanzar en esa línea, en implementar este combustible que reduce las emisiones. En esa tarea, los Fondos Europeos van a desempeñar un tarea clave y fundamental para transformar nuestra industria. El Hidrógeno es uno de los proyectos tractores para introducirlo como fuente de energía en la siderurgia.

¿Y los otros?

La recuperación y reciclaje de los residuos que genera nuestra industria. Esta es la otra línea de trabajo en la que estamos participando. La actual red de vertederos no es suficiente para asumir los residuos que genera la siderurgia y es necesario desarrollar soluciones de reciclaje y ver cómo valorizar esos residuos. Buscar la elaboración de nuevos productos. Nuestro sector es un sector netamente reciclador, el 100 por ciento en la producción de acero se elabora con materiales reciclados, adquirimos chatarra. Ahora se está invirtiendo para que los residuos que genera la actividad se valoricen y se metan en el nuevo en proceso. Es la otra línea clave para nuestro sector, para responder al desafío de la siderurgia: el uso de energía sostenible y sin emisiones, como el Hidrógeno y el reciclaje y reutilización de los residuos.

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