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¿Será el País Vasco un entorno cripto en el futuro?

Analizamos el papel de las criptomonedas y las previsiones que se plantean sobre su uso en nuestra comunidad a medio y largo plazo

Símbolo del Bitcoin rodeado de micrófonos
Símbolo del Bitcoin rodeado de micrófonos

Las criptomonedas y su papel en la economía mundial del futuro cercano está dando a lugar a multitud de debates con gran interés. Dichos debates se pueden dividir a grandes rasgos en dos corrientes; los que opinan que las criptomonedas terminarán por representar una parte muy importante de la economía del día a día a medio plazo y los que opinan que, o bien pincharán como una burbuja, o bien se mantendrán como un instrumento altamente especulativo, con un uso modesto aunque puede que creciente en la economía real. Y eso que “solo” tiene en este momento una capitalización global de casi dos billones de dólares. Hablamos de una cifra impresionante, que se llega a compar con el PIB de algunos paises. Hay indicadores que apuntan  a que alcancen los cien billones de dólares.

Aún así, como bien nos han demostrado los acontecimientos recientes, el futuro no es predecible al cien por cien, ni mucho menos. Pero lo que sí se puede hacer es prepararse para los escenarios posibles, uno de las cuáles es aquel en el que las criptomonedas ocupan un lugar en la economía tan importante como las divisas fiat y, de ser así, conviene no ser de los últimos en adaptarse para esta coyuntura.

El ejemplo que puede servir de espejo al País Vasco

Existe un país que, salvando todas las distancias, está recorriendo en estos momentos un camino por el que puede que el País Vasco tenga que transitar en algún momento de los próximos años. Hablamos de El Salvador, presidido por el archiconocido Nayib Bukele, y es que en el pequeño país centroamericano el bitcoin se ha convertido en moneda de curso legal gracias al entusiasta impulso de las autoridades. Hasta tal punto han llegado que, para facilitar el acceso a una población que está en gran parte no bancarizada, el Estado ha creado la Chivo Wallet, una billetera electrónica de gestión pública. Esto es algo que, a priori, va en contra de los principios de los más fervientes partidarios de las criptomonedas, pero que se considera necesario si la intención del Estado salvadoreño es que este activo sea masivamente adoptado. Así, todo ciudadano que se registrase obtuvo la cantidad de 30 dólares en bitcoin para que gastase o empezase a construir su criptocartera de activos. Además el gobierno de El Salvador aprovechó las recientes caídas del precio de bitcoin para aumentar la adquisición de este active Se puede decir que Bukele está creando una especie de fondo soberano basado en bitcoin, algo que puede salir bien o mal dependiendo de cómo se comporte el precio del activo en el futuro.

Cierto es que el País Vasco está mucho menos poblado, tiene un PIB 2,5 veces mayor y tiene una autonomía bastante menor que El Salvador para tomar una decisión como la tomada por los centroamericanos. Lo que sí que tiene es una población que, por la vía de los hechos, puede convertir a las criptomonedas en un activo de uso masivo o totalmente marginal en su territorio. Al fin y al cabo las políticas con respecto a estos activos en España no son especialmente restrictivas y las criptomonedas pueden utilizarse o bien para invertir comprando la criptomoneda en una Exchange o bien para specular. Por ejemplo, la cotización de bitcoin se usa como instrumento en el trading online con apalancamiento, una forma de invertir popular en los últimos años pero que lógicamente implica riesgos para el capital. Esto es así  sobre todo con activos tan volátiles como las criptomonedas, en cuyo caso la tributación estará sujeta a la propia del incremento o la pérdida patrimonial. Como medio de pago, siempre que se acepte como tal por parte del negocio o profesional, tributará como si el pago se hubiera realizado con euros u otras divisas fiat.

Es de esperar que en el caso de que las criptomonedas finalmente se integren de manera oficial con el fiat de curso legal, hasta el punto de que por ejemplo puedan pagarse incluso impuestos con estos activos. Las autoridades europeas, españolas y vascas van de la mano, y de hecho es destacable el hecho de que el auge de las criptomonedas ya ha servido, como mínimo, de disparador para que desde el BCE se empezase a trabajar en su propia criptomoneda, el euro digital. A pesar de no ser exactamente una criptomoneda para la eurozona, en teoría sí que compartiría características propias del resto, como la seguridad y la trazabilidad tanto de las operaciones como de la titularidad.

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