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Sobrevivir a la digitalización, el nuevo reto para el mercado de trabajo vasco

La pandemia ha acelerado los procesos de digitalización y automoción en marcha en diversos sectores y hace imprescindible el reciclaje de los trabajadores para que no queden fuera del mercado

Un trabajador utiliza un tablet y un ordenador./ EP
Un trabajador utiliza un tablet y un ordenador./ EP

Euskadi se ha marcado el reto de volver a las tasas de paro precovid y situar el desempleo por debajo del 10% de la población activa. Un ratio que ya se había conquistado en 2020 pero la pandemia cambio el rumbo. Las previsiones del Gobierno vasco y de diversos analistas sitúan la tasa de paro del año 2022 por debajo de esta barrera recuperando ya los niveles prepandemia. A partir de ahí todo es una incógnita en una crisis sin precedentes a nivel mundial, plagada de incertidumbres que, sin embargo, no ha afectado al empleo en la misma medida que otras recesiones por el efecto que han tenido los ERTE puestos en marcha por el Gobierno central para disuadir a las empresas de despedir trabajadores.

Sin embargo, son muchos los economistas que advierten de los efectos que puede tener sobre la economía, las empresas y, por tanto, sobre el empleo, el fin de las ayudas y de la tutela por parte de las administraciones. 

Pero sí los efectos de la crisis de la pandemia son los inmediatos, el mercado de trabajo se enfrenta a otro reto que puede tener una gran capacidad desestabilizadora como es el de la digitalización. Puede parecer un reto futuro, pero ya está aquí y la digitalización imparable de la economía supondrá la pérdida de muchos puestos de trabajo que serán sustituidos por ordenadores, dejando fuera del mercado laboral a aquellos empleados que no sean capaces de adaptarse. 

Si ya la digitalización estaba en marcha desde hace tiempo, de hecho en Euskadi hace muchos años que se apuesta por la industria 4.0, la pandemia parece haber acelerado la revolución tecnológica en todos los sentidos, desde las comunicaciones hasta las líneas de producción, y en todos los sectores, desde la industria hasta el comercio, adelantando la necesidad de un reciclaje continuo de los trabajadores.

Oportunidades y amenazas

El Ejectutivo autónomo en la Estrategia de Transformación Digital de Euskadi 2025 ya reconoce que "la evolución de las tecnologías, propiciará cambios en toda la cadena de valor y en la manera de relacionarnos en todos los sectores de actividad". Algo que supondrá "oportunidades y amenazas". Entre ellas, un mercado de trabajo cambiando a ritmo acelerado, con empresas cada vez más digitalizadas en sus procesos y necesitadas de perfiles de trabajadores diferentes a los que tenían hasta ahora. "Nuevos perfiles laborales, perfiles híbridos y multitarea", señala el Gobierno vasco, haciéndose cargo de tareas de mayor valor añadido mientras "las máquinas se hacen cargo del trabajo repetitivo, físicamente exigente o peligroso".

Es decir, se prescindirá de ciertos perfiles laborales, a la vez que se generarán nuevas actividades que requerirán competencias en tecnologías digitales. La forma de producción se transforma, pero la historia no tan lejana nos muestra que esa transformación implica normalmente una pérdida de puestos de trabajo.

Un ejemplo entre los muchos que tiene la historia industrial vasca puede ser la Acería Compacta de Bizkaia en Sestao. Convertida ahora en una de las plantas estrellas de Arcelor Mittal por su capacidad de fabricar acero con las menores emisiones, emplea a 205 trabajadores. Su alta tecnología de horno eléctrico sustituyó a los Altos Hornos de Bizkaia, que llegó a tener más de 11.000 personas en plantilla.

Conseguir el impacto menor

El reto es conseguir que el impacto de la revolución digital que ya está aquí sea el menor posible para lo que todos los expertos coinciden en la necesidad del reciclaje de los trabajadores para conseguir nuevas capacitaciones digitales. De hecho, Euskadi tiene un alto nivel de paro de larga duración, es decir parados que llevan más de un año buscando empleo. Muchos de ellos superan la barrera de los 45 años y no pueden adaptarse a las nuevas demandas de las empresas lo que les hace muy difícil salir del bucle del desempleo. 

La propia vicelehendakari y consejera de Empleo, Idoia Mendia, reconocía en la presentación de la Estrategia de Vasca de Empleo 2030 que surgirán en este periodo 610.000 empleos, 500.000 por reemplazo y 110.000 por nueva demanda,  pero a la vez se producirán cambios significativos de los puestos de trabajo y habrá trabajadores que se quedarán fuera del mercado. Por eso, el objetivo debe estar en el reciclaje y la formación continua.

Son muchos los sectores que se pueden ver inmersos a corto plazo en estos cambios, porque la necesidad de digitalización es trasversal y atañe prácticamente por igual a la mayoría de los sectores, pero la industria metalúrgica, la máquina-herramienta, la automoción o la energía, inmersos en un reconversión para hacer frente a la transición energética que se ha acordado a nivel europeo. abordan cada vez trabajos con más componente automatizado que conlleva menos necesidad  de puestos de trabajo y cada vez más específico y cualificado.

Dentro de la estrategia para paliar estos efectos se enmarca el programa de recolocación de trabajadores de sectores en crisis, acordado en la Mesa de Diálogo Social que tiene previsto arrancar con 500 desempleados de sectores industriales como el Metal para extenderse después a otros sectores y que se basa en un programa formativo con itinerarios ad hoc adaptados a las necesidades de las empresas. 

 

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