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El transporte se mantiene como el sector al que más le cuesta reducir las emisiones de CO2

El Gobierno vasco asegura que desde 2005 la economía ha crecido un 20% y las emisiones han bajado un 27%, lo que demuestra que se puede crecer y contaminar menos

La consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente, Arantxa Tapia / EP
La consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente, Arantxa Tapia / EP

El transporte es el sector en el que más está costando reducir las emisiones C02. Según un estudio que ha presentado este martes el Gobierno vasco, en el año  2019, el transporte fue el único sector vasco con un incremento de emisiones de gases respecto a 2005, un 12,5% más, en concreto, aunque la consejera Arantxa Tapia ha constatado un cambio de tendencia los dos últimos años que encaminan a un descenso de las emisiones.

El Consejo de Gobierno se ha celebrado hoy en Urdaibai con motivo del Medio Ambiente y se han presentado las conclusiones del informe "Estado del Medio Ambiente en Euskadi 2020" en el que se constata que aunque se ha incrementado la cuota de energías renovables y las  emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se han estabilizado, pero el el transporte vasco sigue con unas altas emisiones.

El informe recuerda que desde el año 2005 la economía vasca ha crecido un 20% mientras que las emisiones se han reducido un 27%. lo que Tapia ha considerado que demuestra que "es posible crecer y a la vez reducir las emisiones de gases".

Según el informe el  medio ambiente en Euskadi registra una buena evolución en los datos testados en relación con el agua, aire y ruido, mientras que se necesita mejorar la tendencia en biodiversidad, en residuos y en emisiones de gases. "El estado del medio ambiente progresa favorablemente; no obstante, tenemos que trabajar algunos vectores", ha resumido la consejera.

Los once indicadores analizados concluyen que la tendencia es positiva en la mayoría de los ámbitos: agua, aire, ruido, recursos materiales, suelo, economía, ciudadanía y medio ambiente local. Sin embargo, en cambio climático, en biodiversidad y en residuos se advierte un margen de mejora.

En el primero, el estado de las aguas subterráneas, de baño y de consumo en Euskadi es bueno. Además, el de las aguas superficiales mejora: el porcentaje de las que tienen un estado global bueno pasa del 34% de 2012 al 52% de 2019.

El 85% de las zonas de baño vascas obtuvieron una calidad de agua excelente en 2018, una tasa semejante a la media de la UE. A la vez, las zonas de baño con calidad suficiente o insuficiente se han reducido del 47% del año 2000 al 2%.

Otro punto positivo es que Euskadi muestra un descenso significativo de emisiones contaminantes y un aumento de la calidad del aire. Así, las partículas inferiores a 2,5 micras descienden desde el máximo de 2006, lo que hace que se sitúen en niveles equiparables a 1990.

El suelo ha mejorado: La superficie total de emplazamientos potencialmente contaminados investigados se ha reducido un 64% respecto a 2010. Se han recuperado desde 2000 un total de 1.157 hectáreas antes contaminadas.

Respecto al ruido, en general la población expuesta es menor que la tasa europea, pero en las tres capitales sigue siendo alto.

Casi el 60% de la población sufre niveles de ruido superiores a los 55 decibelios, límite que marca la legislación europea como nivel máximo para el ruido procedente del tráfico rodado.

En lo negativo, el cambio climático: si bien la cuota de energías renovables se ha incrementado, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se han estabilizado y el transporte vasco sigue con unas altas emisiones.

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