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Los nuevos peajes y la nieve amenazan con colapsar el tráfico de camiones esta semana en Euskadi

El sector argumenta que el transporte vasco está cerca de no ser rentable y que ya pagan por su uso de las carreteras con una fiscalidad propia

Un camión pasa por un arco de peaje en una carretera guipuzcoana / EP
Un camión pasa por un arco de peaje en una carretera guipuzcoana / EP

Mientras los planes de las distintas Diputaciones para cobrar peajes a los transportistas avanzan en los tres territorios y en el conjunto del país, la amenaza de una huelga antes de Navidad obliga al Gobierno central a presentar contrapartidas. En Euskadi, el transporte afronta un lunes en el que, por primera vez, podría verse afectado por el cierre de la A-15, decretado por la Diputación de Gipuzkoa. Y es que una actualización de Euskalmet que rebajase la cota de nieve a los 700 metros obligaría a los camioneros a desviarse hacia Navarra por la autovía de la Sakana o la N-1 desde que el pasado 12 de noviembre se activase el plan de vialidad invernal.

Esta ha sido la última medida en un territorio —Gipuzkoa—, donde su ente foral ha sido la avanzadilla vasca en la implantación de los peajes para camioneros en la A-15 y la N-1. El Departamento de Infraestructuras Viarias superó esta semana una enmienda a la totalidad presentada por Elkarrekin Podemos en las Juntas Generales contra el nuevo canon —la tercera norma foral para regular el cobro a los transportistas por el tránsito en estas carreteras— en estas vías. La iniciativa de los morados sólo contó con el apoyo de su grupo; EH Bildu y PP se abstuvieron y los votos de PNV y PSE sirvieron para tumbar este escollo en el camino.

Durante la tramitación de esta enmienda a la totalidad, el juntero jeltzale Eric Gálvez argumentó que la rehabilitación del firme cuesta un millón de euros por cada tres kilómetros de trazado de la N-1. Esta expresión de "tres kilómetros, un millón" ya ha sido esgrimida en otras ocasiones por representantes del PNV en Gipuzkoa y en instituciones forales de las otras dos diputaciones. Bajo este tipo de premisas han sido con las que se han ido conociendo los distintos planes para implantar peajes para camiones en los tres territorios: Bizkaia ya anunció este verano su intención de implantar gravámenes a los camiones incluso en carreteras convencionales como la N-240, la N-636 o la N-637 y Álava estudia ya opciones para la AP-68, cuya concesión expira en 2026, año en el que empezará a ser responsabilidad de la Diputación la gestión y mantenimiento de la vía.

El sector del transporte afronta, por tanto, un escenario a medio plazo en el que tendrá que pagar por circular en la práctica totalidad de las carreteras de alta capacidad y algunas convencionales en el País Vasco. Un panorama en el que la rentabilidad del sector del transporte está "en con grandes problemas, en una grave crisis" según Mario Palacios, presidente de Guitrans, la patronal del transporte guipuzcoano. En su opinión los peajes restan todavía más competitividad a un mercado afectado por el "dumping social" que suponen las empresas deslocalizadas en otras parte del mundo y que compiten por unos costes inferiores. Esa competitividad —"feroz y masiva", apostilla Palacios— es la que ha hecho que desde la crisis inmobiliaria de 2008 hayan desaparecido 1.118 empresas guipuzcoanas dedicadas al transporte.

Frente a las tarifas que les han impuesto o pretenden imponer las Diputaciones, el presidente de la patronal guipuzcoana del transporte critica que los Gobiernos forales no estén contemplando otras alternativas: "Cuando la financiación de las infraestructuras se ha puesto sobre la mesa, la única opción impulsada ha sido la de poner un peaje a los vehículos pesados". Preguntado por cuál sería la alternativa para sostener el sector, Palacios no propone ningún plan, pero sí explica que el transporte pesado "ya aporta suficiente a través de los impuestos". "Mediante una fiscalidad específica, un camión ya aporta algo más de 11 céntimos por cada kilómetro que hace. Esa misma aportación justifica la utilización por parte del transporte y estos peajes suponen una doble imposición, a nuestro juicio injusta y discriminatoria", zanja el presidente de Guitrans.

Según una encuesta realizada por la patronal guipuzcoana, la mayoría de los transportistas no ha conseguido repercutir a sus clientes el coste del peaje. Esa es precisamente una de las reclamaciones del sector a los Gobiernos forales: que se implementen "medidas que garanticen que las empresas puedan repercutir este coste". Guitrans sí secundará la huelga del transporte convocada por Fenadismer, la Patronal nacional, si el Gobierno central no atiende a sus reclamaciones. El sindicato Hiru, en cambio, ha decidido este fin de semana no ir a esos paros y elaborar su propia agenda de movilizaciones.

Convoyes de vehículos para evitar el cierre de la A-15

En la que puede ser la primera jornada de cierre de la A-15 por el plan de vialidad invernal, esta redacción también ha consultado a Guitrans por cuál sería su alternativa al cierre. Mario Palacios defendía la creación de unos convoyes de vehículos que circulen durante los episodios de nevadas y mantengan el firme de la autovía limpio.

Sobre la medida en sí —el cierre del tramo guipuzcoano de la A-15 cada vez que la cota se sitúe en 700 metros y exista el riesgo de que el túnel de Belabieta se llene de nieve—, el presidente de la patronal guipuzcoana del transporte considera "que el perjuicio de una medida tan drástica es tan importante que es excesivo que el cierre se realice de manera preventiva, nieve o no nieve, colapsando todas las carreteras aledañas con el tráfico desviado". Los alcaldes de las localidades afectadas por los desvíos de tráfico también ha manifestado esa preocupación en los últimos días por qué podría pasar en pequeñas localidades donde, por ejemplo, el tráfico esté colapsado cuando una persona mayor necesita una ambulancia.

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