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400 empleos, ERTEs trasladados a los proveedores y otras consecuencias del ajuste en Mercedes

La economía, el empleo y la industria auxiliar del fabricante alemán acusan el frenazo de la factoría más grande de Euskadi

Cadena de producción de Mercedes. / Mercedes
Cadena de producción de Mercedes. / Mercedes

Cuando Mercedes estornuda, Euskadi se constipa. El dicho que es ya un lugar común en el imaginario empresarial vasco se convierte en una dura realidad que hace notar sus consecuencias cuando la fábrica vasca de Daimler frena. La crisis de los semiconductores que afecta a la automoción ha reducido la producción de la planta de Vitoria a cifras que no se veían desde hace cinco años, exceptuando el año covid de 2020. La primera factura que se ha cobrado esta crisis de los componentes eléctricos está en los 400 trabajadores eventuales que Mercedes iba a recuperar para hacer frente al incremento de la producción. En el mismo plano laboral está la situación de las empresas auxiliares del parque de proveedores de Mercedes que, según han confirmado a 'Crónica Vasca' activan el próxima semana ERTEs en los casos de las que todavía no los tenían en marcha. Junto a esto, otro impacto importante será el fiscal, con menos furgonetas, menos ventas, menos empleo y, por lo tanto menos recaudación. Solamente el impacto fiscal de los 400 trabajadores es de más de 3 millones de euros. 

Menos empleo

La crisis de los suministros que viene sufriendo la industria en toda Europa desde comienzos de este año ha caído como un jarro de agua fría que ha desactivado la reactivación que Mercedes había previsto para este año. La demanda estaba disparada y había llevado a Daimler a elevar la producción de la fábrica alavesa hasta alcanzar las 148.600 furgonetas. Una cantidad que iba a permitir recuperar el tercer turno de noche y contratar a 400 trabajadores eventuales a los que se había dejado de renovar el pasado año. El ajuste hace imposible este planteamiento y llevará a la empresa a jugar con la bolsa de horas y con el ERTE, que cubrirá el 80% de la retribución de los 4.500 trabajadores de la plantilla estructural. 

Industria auxiliar

Pero el impacto va más allá, se trata de los más de 2.000 empleados que desarrollan su labor en las empresas subcontratadas por la compañía y que, en su gran mayoría están están ubicados en el conocido parque de proveedores de Mercedes. Estas empresas proveen de servicios logísticos o piezas como las butacas, los salpicaderos o los ejes. DHL y Ceva, centradas en tareas de logística; SAS, una de las más afectadas por los componentes electrónicos que hay en los salpicaderos; Benteler, que realiza los ejes de las furgonetas o Lear, que realiza las butacas de los vehículos. Deben acudir también al Expediente de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) para adecuar sus plantillas a la nueva situación.  En determinados contratos, según han explicado algunos de los responsables a 'Crónica Vasca',  varias empresas ligan la valoración de sus servicios a Mercedes al número de vehículos fabricados, luego este nuevo ajuste se traslada también a sus cuentas de resultados.

'Una tarde de locos'

De momento, la tarde de ayer jueves, 26 de agosto, fue de gran intensidad para tratar de ajustar los pedidos a la nueva situación. Muchos de los materiales que estas empresas necesitan para su trabajo se encuentran en 'tránsito'. Según señalan los responsables de estas subcontratas, "los que están viniendo no se pueden anular y hay que organizar su recepción la semana que viene", mientras que con los que están a punto de salir "hay que hablar con las empresas para cancelar los pedidos y es difícil, hay quién lo entiende y quién no; está siendo una tarde de locos". 

Un impacto en la recaudación de más de 3 millones de euros

El otro efecto fundamental de esta situación es la repercusión fiscal. Mercedes es uno de los contribuyente más importantes para la hacienda alavesa. Solamente el efecto que el IRPF puede tener en las arcas forales si la plantilla se reduce en 400 personas es de más de 3 millones de euros. Es el resultado de aplicar la retención de rentas del trabajo correspondiente al salario medio de 40.000 € señalado por los sindicatos en la planta. Así, si en 2021 hubiese 4.600 trabajadores, las retenciones en la nómina ascendería a 34,9 millones, mientras que si se se emplearan a 5.000 personas serían de 38 millones de euros. 

 

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