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La ACB incrementa la producción primada por sus bajas emisiones frente a la siderurgia integral

El grupo deriva pedidos a la planta de Sestao, de horno eléctrico, al estar penalizada la siderurgia integral tradicional por la política medioambiental de reducción de emisiones

La planta de ACB de Sestao /EFE
La planta de ACB de Sestao /EFE

La Acería Compacta de Bizkaia (ACB) vive una nueva vida en plena crisis de la pandemia, con una producción impulsada sobre todo por la política medioambiental de bajas emisiones.
La producción a través de horno eléctrico está siendo en estos momentos mucho más rentable para el grupo Arcelor Mital que las plantas  de producción tradicional de siderurgia integral, que están penalizadas por las emisiones de CO2 con hasta 44 euros por tonelada, y eso motivando que parte de la producción se esté derivando desde las plantas tradicionales hacia el horno eléctrico de Sestao, en un intento del grupo de rentabilizar mejor los pedidos. Fundamentalmente se trata de producción destinada a la automoción, piezas de utillaje, herramientas o aceros especiales.  
Con este impulso medioambiental la planta vasca vive en estos momentos un momento dulce, con un repunte de la demanda y de la cartera de pedidos después de un año 2020 de caída generalizada y con aumento de la plantilla cuando otras empresas reducen personal. En concreto, la ACB ha incrementado en 60 personas su plantilla que que se sitúa actualmente en 270 trabajadores.

En estos momentos la planta de Sestao realiza una producción de 70.000 toneladas mensuales -empezó la andadura tras el parón del confinamiento con 45.000 tn- y esperan que la situación mejore durante el segundo y tercer trimestre del año, fechas para la que tiene garantizados los pedidos. "Intentaremos en estos meses afianzar este volumen de  producción para incrementarla de forma paulatina". De entrada tiene ya los dos hornos funcionando aunque de forma alternativa.

Estas cifras de producción todavía se alejan de la plena capacidad de la planta, situada en 1,6 millones de toneladas al año. Aunque en la mejor de las previsiones consiga llegar hasta los 70.000 toneladas mensuales a partir del  final de tercer trimestre, la producción anual todavía se quedaría como mucho en la mitad de la producción para la que está capacitada la planta, aunque si afianza la producción actual las perspectivas dentro del grupo para la planta vasca son halagüeñas.

Además de la política medioambiental que prima la producción en horno eléctrico, la producción se está viendo beneficiada por un incremento de la demanda de acero y por un freno a las exportaciones de China, que está utilizando prácticamente su producción para consumo interno, además de una mayor vigilancia por parte de Unión Europea respecto a las importaciones de acero chino.

El mayor impulso al horno eléctrico del tipo de Sestao frente a los hornos integrales está en sintonía con la política de Arcelor Mittal de alcanzar una huella de carbono cero en el conjunto del Grupo con el horizonte de 2050. Este compromiso se apoya en lograr en sus plantas europeas una reducción de las emisiones del 30% con el horizonte de 2030 y un balance neto de cero emisiones de carbono con el horizonte de 2050.

 

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