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Acero y automoción rebajan las expectativas y alimentan el temor a un parón económico en otoño

La caída de la demanda lleva a grandes empresas como Michelin, Arcelor Mittal o Nervacero a revisar sus planes de producción a la baja

Una trabajadora de Michelin / Michelin
Una trabajadora de Michelin / Michelin

Aun hay margen en términos técnicos como para hablar de una posible recesión, pero la palabra empieza a sonar en los despachos de las principales empresas vascas. La que puede considerarse la primera semana hábil del nuevo curso, con grandes compañías arrancando de nuevo la producción, ha llegado plagada de dudas en algunos de los grandes sectores como automoción o siderurgia, y no son pocos los equipos directivos que han tenido que sentarse con los representantes de los trabajadores para comunicar un cambio de planes.

"Nadie sabe lo que va a pasar. Lo que hoy es blanco mañana puede ser negro", señala un representante sindical de una gran factoría vasca. El hecho es que el mundo económico se debate entre el optimismo que se arrastra de la fase de salida de la pandemia y el miedo al túnel anunciado para otoño principalmente por la crisis energética desatada por la guerra de Ucrania.

Un punto de inflexión que hace variar las previsiones constantemente. Así ha sucedido en Michelin, una de las piezas maestras de la automoción en Euskadi, y aunque de momento no hay noticias oficiales Mercedes encara el nuevo curso también con la crisis de suministros sin cerrar y viendo cómo otras fábricas españolas de automoción tienen que seguir en el dique seco por este motivo. De hecho la multinacional alemana tiene un amplio stock de furgonetas en las instalaciones alavesas pendiente únicamente de la colocación del chip para poder darle salida.

Michelin en su caso ha comunicado estos días un recorte de la producción que afectará a más de 1.300 operarios de aquí a comienzos de octubre, pero el problema es que no parece que a partir de ahí las cosas vayan a mejorar. El hecho de que el recorte de producción afecte a rueda grande destinada a ingeniería civil, que normalmente tiene un mercado más estable, ha encendido todas las alarmas. "Cuando tocan la rueda gigante ya hay que preocuparse", señala Iñigo López, de UGT, y recuerda que en 2008 hubo un movimiento similar como preludio a la fuerte crisis económica que vendría después. "Hay que esperar a octubre o noviembre. Será ahí cuando veamos más cláro cómo va a ser el cierre de año y 2023", apunta.

Según se ha explicado al comité, la factoría alavesa se ha visto obligada a reducir la producción de rueda para vehículos grandes para construcción por la parálisis de proyectos de obra pública por la inflación. Además, la volumen de rueda para turismo también se recorta ya que los grandes fabricantes no terminan de encontrar la normalidad y arrastran aun problemas con el suministro de semiconductores.

Vista de la empresa siderúrgica ArcelorMittal de Sestao, en Bizkaia. EFE
Vista de la empresa siderúrgica ArcelorMittal de Sestao, en Bizkaia. EFE

Las acerías, en alerta

Ese parálisis de la construcción afecta también a la siderurgia, que se desliza hacia un peligroso escenario en otoño. Todas las previsiones apuntan a que seguirán bajando los precios tanto por una menor demanda de los principales sectores, entre ellos la propia automoción, como por el mayor volumen de importaciones de fuera de Europa. Este puede ser un buen ingrediente para los clientes que compran esta materia prima, pero tiene un efecto negativo en los grandes fabricantes que ya ha tenido la primera consecuencia en Euskadi en forma de parada por tiempo indefinido de la planta de Sestao por parte de Arcelor Mittal.

Otra acería importante como Nervacero, del grupo Celsa, deshoja también la margarita de cara a la segunda parte del año. La primavera fue un periodo dulce a nivel de producción solo enturbiado por la incertidumbre en torno al rescate por parte de la Sepi del grupo catalán, pero las perspectivas para otoño se van oscureciendo a medida que se va agotando agosto.

Septiembre se vislumbra todavía como un buen mes pero esta misma semana la dirección de la factoría ha comunicado a los representantes de los trabajadores que de cara al último trimestre el volumen de pedidos no va a permitir alegrías, más aún teniendo en cuenta que se prevé que la luz y el gas siguen subiendo. La fábrica de Portugalete tiene acordado un ERTE que se viene aplicando de forma puntual en los últimos meses y podría ser una herramienta que cobre protagonismo a partir de octubre.

El lehendakari Iñigo Urkullu habló en su comparecencia tras el primer consejo de Gobierno del curso de "tensiones" y "síntomas de desaceleración" y es que las primeras vibraciones que transmite la gran industria no son nada positivas. El máximo mandatario del Gobierno vasco emplazó a la cita con las haciendas forales de mediados de octubre, el Consejo Vasco de Finanzas, como primer termómetro para conocer de verdad si hay riesgo de crisis, mientras que los analistas señalan a la evolución del conflicto en Ucrania como elemento clave que decidirá el devenir económico a medio plazo.

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