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La aeronáutica vasca apuesta por los drones y vuelos no tripulados

El cluster del sector en el País Vasco aprueba su plan de inversión en investigación y desarrollo hasta 2024 que se apoya en los nuevos modos de movilidad aérea y en el avance hacia la sostenibilidad

Presentación del último modelo de dron de Amazon. / Amazon
Presentación del último modelo de dron de Amazon. / Amazon

El cluster aeronáutico en Euskadi, Hegan, ha aprobado las líneas generales para desarrollar la inversión en I+D hasta superar la crisis de la pandemia que el sector no cree librar hasta 2024 o 2025, por lo menos en los niveles previos a la llegada de la covid que frenó en seco la construcción de aviones. Hasta entonces, las empresas agrupadas en Hegan han acordado avanzar hacia la sostenibilidad aumentando el esfuerzo en el desarrollo de aeroestructuras y motores que reduzcan las emisiones de CO2, en la línea de los objetivos marcados por la Unión Europea de cara a 2050. Además, otra de las líneas que señalan las compañías es la del desarrollo de drones, pequeños aviones, dispositivos de vuelo no tripulados y crecer en el entorno de los satélites. 

El coronavirus llegó a la aviación tras unos años de gran expansión y con unas carteras de pedidos sin precedentes que permitieron alcanzar récord en la contratación y en trabajadores en las plantillas. Una situación en la que llegó lo que se conoce en términos económicos como 'cisne negro' y provocó un parón en la actividad con despidos y ERTEs en las empresas. Así, el sector se dejó en 2020 nada menos que 728 millones y una destrucción de empleo del 10% de sus plantillas.

En este otoño, las perspectivas han comenzado a mejorar, pero el ritmo será lento hasta dentro de dos o tres años, un periodo en que las empresas de Hegan apuestan por dirigir la inversión a líneas alternativas como los drones y lo que técnicamente se denomina NUM (nueva movilidad urbana), como aeronaves personales y dispositivos autotripulados. Esta línea junto con la apuesta para seguir desarrollando líneas de diseño que permitan reducir la contaminación de las aeronaves son la clave en la que enfocar la innovación y la investigación. Así, el diseño de alas, fuselajes y materiales ligeros supone una oportunidad para construir aviones más ligeros que exijan menos cantidad de combustible. Y junto a esto, avanzar en la digitalización y la industria 4.0.

En estas áreas de trabajo están ya algunas de las principales compañías. Así, Aernnova trabaja en el diseño del avión eléctrico más grande del mundo y también ha presentado un proyecto para buscar financiación de los fondos europeos al PERTE diseñado por el Gobierno de España para la aeronáutica. Se trata de una propuesta para introducir la industria 4.0 en su actividad y en la de sus proveedores. El proyecto AMAZONY (Aeroestructures Smart Factory Zero Latency) busca integrar todos los eslabones de la cadena de suministro en la actividad de montaje a través de la automatización e integración de la información. En total, la inversión entre dinero público e inversión de la empresas asciende a 41 millones de euros. Además, la compañía fundada por Iñaki López Gandásegui, trabaja un diseño de dron para Amazon con la elaboración de varias de las piezas de la estructura

Desde Aciturri, trabajan en varias de las piezas del 'aerotaxi' de Lilium, una aeroanave de movilidad regional, totalmente eléctrica y con capacidad de despegue y aterrizaje en vertical y para la que Aciturri ha firmado un contrato para ser el suministrador del primer nivel de aeroestructuras. 

Y por su parte, ITP Aero, ha presentado también una iniciativa al PERTE aeronáutico de los fondos europeos con una inversión total prevista de 190,4 millones de euros. Se trata del programa Propaero de propulsión aeronáutica, una línea de trabajo que impulsa la compañía con sede en Zamudio en colaboración con su cadena de suministro para lanzar un proyecto integrado de expansión a nuevos productos atendiendo a objetivos energéticos y medioambientales.

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