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El apoyo de las instituciones se presenta determinante para la reapertura de Corrugados Azpeitia

En noviembre, el Grupo Industrial CL tuvo un primer encuentro con el Ayuntamiento de Azpeitia y presenta ahora un nuevo planteamiento

Exterior de la sede de Cristian Lay en Jerez de los Caballeros. EP
Exterior de la sede de Cristian Lay en Jerez de los Caballeros. EP

El apoyo de Gobierno vasco, Diputación Foral y Ayuntamiento de Azpeitia se presenta clave para reactivación de la planta de Corrugados Azpeitia, unas instalaciones cerradas desde hace ocho años y sobre la que se están haciendo "estudios preliminares", para saber si es posible recuperar o no su actividad. En este sentido, desde el grupo promotor han confirmado que se estudia la viabilidad de la reapertura solo ocho meses después de la compra del Grupo Gallardo. Los propietarios del Grupo industrial CL, adquisidor de Gallardo, ya fueron recibidos por el Ayuntamiento el 18 de febrero, al que se le informó de la posible apertura de Corrugados Azpeitia. La Administración mostró entonces su interés por crear nuevos puestos de trabajo y estudian ahora la activación de la fábrica sin pretensión de crear "falsas expectativas", según señalan desde el Ayuntamiento en un comunicado.

La alcaldesa de EH Bildu, Nagore Alkorta, ha recordado que la principal prioridad del Ayuntamiento de Azpeitia es la promoción económica y en los últimos años se han dedicado "muchos trabajos y recursos en este sentido con predisposición a estudiar la menor posibilidad de crear puestos de trabajo en el municipio para beneficio de la ciudadanía" y, en este caso, muestra su disposición a colaborar respetando los trámites y autorizaciones ambientales y sanitarias. Según destacan, la alcaldesa se reunió por primera vez con el grupo Christian Lay en noviembre del año pasado, si bien Corrugados declaró entonces que no tenía viabilidad en Azpeitia y ambas partes hablaron de iniciar el desarrollo urbanístico de la zona. "El grupo presenta ahora un nuevo planteamiento" que estudiarán desde el Ayuntamiento en colaboración con la empresa e instituciones en una reunión este jueves.

Apremio desde la oposición

Desde la oposición, el PNV insta, sin embargo, a la alcaldía a actuar con "determinación" ante un oportunidad "que se puede dejar escapar", según anunciaban el pasado fin de semana. Aspecto que han querido aclarar desde el gobierno municipal "dispuesto a colaborar tanto con la empresa como con el Gobierno vasco y la Diputación" de cara a facilitar la operatividad de la planta, han afirmado.

En este sentido, Alkorta pide responsabilidad a la oposición, con quien se puso en contacto el pasado viernes para analizar el proyecto conjuntamente. La segunda reunión en dos semanas según declara Alkorta, quien no entiende el comunicado hecho público por los jeltzales que pide a EH Bildu no poner en riesgo unas negociaciones que  "traerían consigo un impacto económico y la generación de empleo para un importante número de azpeitiarras". "Pido respeto institucional y respeto al Ayuntamiento y al pueblo de Azpeitia. La responsabilidad compartida y la colaboración entre las instituciones serán imprescindibles si queremos analizar y aprovechar esta oportunidad ", reza la nota.

Corrugados Azpeitia y Gallardo Balboa 

Corrugados Azpeitia, especializada en la fabricación de barras corrugadas por la fundición de acero en horno eléctrico y laminación en caliente, fue, en su día, referente nacional en el sector de la construcción. La planta del Grupo Gallardo empleaba, antes de su cierre en 2013, a 300 trabajadores en el municipio. El grupo extremeño acumulaba por aquel entonces pérdidas de más de 100 millones de euros, cuando diez años antes superaba los 320 millones de facturación y centraba su actividad en el crecimiento empresarial, enfocado al proyecto de refinería del petróleo. 

Ante una situación insostenible acentuada por la crisis del coronavirus, Gallardo Balboa solicitaba en verano de 2020 entrar en preconcurso de acreedores para intentar renegociar la deuda de la compañía y conseguir liquidez. Es entonces cuando Grupo CL, constituido en 2014 por Christian Lay en fase de expansión, adquiere el conjunto empresas e inyecta 70 millones de euros de cara a afrontar deudas y mejorar la situación del grupo metalúrgico, que empieza a resurgir de sus cenizas.

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