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"Una de las claves no es salir del Basque Culinary Center sabiendo muchísimo sino sabiendo aprender"

En el décimo aniversario de la 'fábrica de Masterchef' de Euskadi, Javier Rivero recuerda un desarrollo personal y profesional que no se dan en otras disciplinas

Ama Taberna Tolosa Gipuzkoa Gastronomia Turismo. / Gastrotur
Ama Taberna Tolosa Gipuzkoa Gastronomia Turismo. / Gastrotur

"Una vez acabas te das cuenta de que podías haberlo aprovechado más, me he gastado más dinero en libros estos tres años que cuando estudiaba". Lejos de desaprovechar sus estudios en el Basque Culinary Center, Javier Rivero recuerda un desarrollo personal y profesional que no se dan en otras disciplinas, una manera de aprender "ágil, creativa e innovadora". "Fue una experiencia de cuatro años en la que nos tuvimos que buscar la vida y es esa capacidad resolutiva la que te de la llave para el mundo laboral. Una de las claves no es salir sabiendo muchísimo, sino salir sabiendo aprender". 

Hoy, hace tres años que Rivero daba vida a un proyecto propio junto con su socio y compañero Gorka Rico. Ama Taberna surge como proyecto de proximidad, un bar de pintxos en Tolosa centrado en el entorno que no deja indiferente a aquel que se acerca. Con la mirada puesta en el futuro, recientemente aterrizaban en Donosti con el proyecto Enea, mientras en Tolosaldea centran su esfuerzo en convertir su taberna en restaurante, que aúne tradición y vanguardia. Algo que "ha sido posible gracias al Basque Culinary". "Nos ha apoyado desde el principio, protegiendo nuestro proyecto como si fuera suyo", explica.

El centro, cumple diez años con 600 estudiantes, 10 másteres y cerca de 400 cursos para profesionales a sus espaldas. Fue en 2009 cuando la idea empezó a cobrar forma. Se empezó a construir la primera Facultad de Ciencias Gastronómicas en España y dos años más tarde la primera promoción estrenaba lo que sería el inicio de la formación reglada en gastronomía. "Para mi la cocina era un hobby, venía de hacer un grado en ingeniería y fue cuando supe de la existencia de campamentos gastronómicos", explica Rivero, "probé porque era multidisciplinar y me gustaban los aspectos técnicos, se estudiaba biología y química aplicada a la gastronomía con una parte de innovación, marketing y publicidad que a mi me interesaba". 

La 'tercera ola' contra el cambio climático

Como retos del futuro Rivero menciona, por un lado, el generar una comunidad junto con proyectos más pequeños que, por su tamaño, se descuelgan del Basque Culinary Center y, por otro, el impulsar la salud y sostenibilidad como objeto de estudio y análisis que se ajuste a la importancia que ha adquirido y seguirá adquiriendo en el futuro. Es, de hecho, en estos ejes donde Asier Alea, director de desarrollo global y de nueva creación en el centro, sitúa la apuesta del BCC los próximo años. Alea habla de tres revoluciones, tres olas en torno a la lucha del cambio climático que definen tres grandes frentes: la generación de energía, la movilidad y el sector agroalimentario, cuya inversión europea pasa de 28 millones de euros en 2014 a 2.200 en 2020 a raíz el impulso de nuevas startups agroalimentarias y la apuesta global por la innovación en el sector.

En este contexto, se posiciona el GOe (Gastronomy Open Ecosystem), "el MIT Media Lab de la alimentación". "Crearemos un lugar donde, de forma abierta puedan colaborar laboratorios, espacios formativos, expertos y emprendedores, un transformador de talento que de respuesta a esa tercera ola y lo haga de una manera única". Mientras toma cuerpo, la iniciativa se consolida a través de una red GOe con la colaboración de empresas que funciona "como si ya existiera el centro". Un proyecto al que acompañan una nueva incubadora en el centro Tabakalera de San Sebastián y el lanzamiento de una red digital en otoño, que facilite la transformación en el sector.

El primer 'Food Tech On The Road'

Otra de las novedades del BCC pasa por el 'Food Tech On The Road', el primero a nivel internacional en este ámbito, que cada año otorgará un galardón a una startup a nivel internacional. El periplo comienza en septiembre con una primera parada en Madrid, donde se trasladarán miembros del Basque Culinary Center siempre en compañía de un partner local y se seleccionará un proyecto ganador. La segunda parada será en Francia, Biarritz, para seguir en Copenhague, en un concurso abierto a toda la Península escandinava, y finalizar en Tel Aviv. "En febrero esperamos a las cuatro startups seleccionadas a las que se les ofrecerá una incubadora y una serie de servicios de aceleración", explica, "la intención es hacerlo todos los años y expandirlo internacionalmente, empezando por Norteamérica en 2021-2022". 

 "A nivel personal me siento afortunado, hace años me fui por inquietud vocacional, siempre he querido aportar en la creación de fórmulas y soluciones a los retos tecnológicos del mañana, y, una vez aquí, he conseguido reconciliar todas esas inquietudes y dedicarme a lo que más me gusta desde Euskadi y para Euskadi", concluye Alea. 

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