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CajaSur aporta 22 millones a Kutxabank diez años después de su compra

BBK adquirió la caja andaluza intervenida y con unas pérdidas de 596 millones en 2010, hoy su operativa se homologa a la actividad de Kutxabank

Oficina CajaSur./ EP
Oficina CajaSur./ EP

La antigua CajaSur, diez años después de la adquisición por la antigua BBK, ha dejado de ser la mochila que BBK aportaba a la fusión de las cajas vascas para homologar sus cifras de negocio a las del conjunto del banco. Así, además de transformar las perdidas de 596 millones de euros en 2010 en beneficios de 22 millones en 2019, presenta un ratio de mora inferior al 3% y un cuota de mercado en el crédito hipotecario del 20%. Y, lo que para Kutxabank es más importante, presenta una homologación en los procesos de trabajo como la digitalización, la aplicación de la metodología o la equiparación en el 'mix' de clientes y productos ofrecidos cada vez mayor, con lo que la integración es un hecho en resultados y cultura diez años después. 

En 2010, el sector financiero estaba inmerso en una profundísima crisis que cambió para siempre el paisaje de bancos y cajas de nuestro país. Todavía las cajas vascas no habían finalizado su proceso de fusión y, en aquellas circunstancias, el Banco de España estableció la necesidad de que las entidades tuvieran unos activos respaldados y de calidad de, al menos, 50.000 millones de euros. Eso obligó a la entonces BBK a tener que ir de compras al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Aquello no era precisamente la milla de oro de las finanzas sino lo que comúnmente se denominó el “banco malo” y donde se acumularon todos los activos de las entidades lastradas por pérdidas y sin posibilidad de supervivencia en solitario. Entonces, la caja vizcaína tenía 30.000 millones de euros en activos y un beneficio de 288 millones.

CajaSur estaba intervenida, había cerrado el ejercicio con unas pérdidas de 596 millones de euros y BBK fue la adjudicataria para afrontar el reto de su saneamiento. Para comenzar esa labor, también recibió del FROB 392 millones de euros con los que empezar la tarea. Para muchos fue considerada como la “mochila” de BBK en el proceso de fusión de las cajas vascas en un momento de tremenda incertidumbre y en un escenario que vio cómo llegaba desde Europa el rescate del sistema financiero español.

Cuando se cumplen diez años de aquella operación, en el último ejercicio auditado, aquellas pérdidas de 596 millones se han convertido en un beneficio de 22 millones en 2019. Pero fuentes de Kutxabank señalan que lo importante no ha sido tanto esa cifra de balance sino cómo la operativa y los datos de comercialización de la caja andaluza se han homologado a los ratios del grupo Kutxabank. Algunos aspectos que dan prueba de ese hecho son la digitalización progresiva de los servicios, el aumento de clientes con gestor personal o la simplificación de los procesos. Resultados obtenidos gracias al traslado a Andalucía de los conocimienos y experiencia para la financiación de empresas y del sector hipotecario, la capacidad de crédito en políticas de riesgo o en la gestión de fondos y patrimonio. 

Tras realizar un ajuste en las oficinas que la entidad tenía en Andalucía, las 474 que había en 2010 se han ido reduciendo a 261, el crecimiento de negocio se ha concentrado principalmente cinco focos: Córdoba, Sevilla, Málaga, Cádiz y Granada. Son los focos económicamente más fuertes de la comunidad y sobre los que se ha apoyado la entidad para hacer palanca en un contexto económico,  hasta este año, de recuperación.

Las líneas de negocio en las que más se ha crecido CajaSur han sido el crédito hipotecario, los fondos de inversión y los planes de pensiones. Así, el volumen de hipotecas creadas ha pasado de 100 millones de euros y una cuota de mercado del 3,9% en 2012 a más de 800 millones y un 14,9% del mercado en 2019.

Los fondos de inversión gestionados se han incrementado de 50 millones de euros en 2012 a más de 1.197 millones en noviembre de 2020. Y los planes de pensiones de 203 millones en 2012 a los más de 470 millones en noviembre de 2020.

 

 

Pero lo que más valora la entidad es la equiparación en los procedimientos de trabajo y en el comportamiento de los clientes. Una dinámica que ha llevado a índices como el ratio de mora a los mismos niveles que presenta en los clientes vascos. Así, el índice de mora en el negocio minorista presenta un 10,57% en 2013 y en noviembre de 2020 se situaba en el 2,98%.

 

 

En cuanto a la digitalización y el uso de las plataformas de banca 'online' y móvil han reducido las operaciones en caja en un 74%. Así, hoy, el 53% de los clientes de la entidad utilizan mayoritariamente los canales digitales.

 

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