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Caminar con las muletas de otro: la importancia del mentor a la hora de emprender

Esther Díaz y Jorge Ortiz de Urtaran son un ejemplo de cómo la voz de la experiencia se convierte en una herramienta muy valiosa para que los jóvenes emprendedores saquen adelante un proyecto

Esther Díaz y Jorge Ortíz de Urtaran. / CV
Esther Díaz y Jorge Ortíz de Urtaran. / CV

A la hora de comenzar un proyecto, el emprendedor se topa con multitud de incógnitas. Para consolidar su idea y hacerla crecer hay múltiples opciones, entre ellas un programa que se ha potenciado en los últimos años: el 'mentoring'. Es un proceso que facilita un intercambio de experiencias entre una persona mentora y otra que necesita desarrollarlas. De esta manera, se ponen en contacto profesionales de larga experiencia con otros de trayectoria profesional más corta. 

Esther Díaz estudió Medios Audiovisuales en Cataluña. Desde el primer momento tuvo una idea muy clara: quería montar su propia empresa audiovisual. Mientras el proyecto se cocinaba y sin haber oído nunca antes hablar sobre el 'mentoring', acudió a varias formaciones sobre emprendimiento y ahí se topó con Jorge Ortíz de Urtaran, 'gestor de positividad' en Coach&Play, y quien luego sería su mentor. Ortiz de urbina tiene más de 16 años de experiencia emprendiendo en los que ha creado empresas en distintos sectores como el turístico, el ocio educativo, el 'coaching'... y ahora pone toda esa experiencia al servicio del emprendedor. "Ojalá yo hubiera tenido cuando empecé alguien que me acompañara y me dijera por aquí sí, por aquí no, cuidado con esto", reconoce.

Para él, un mentor es "aquella persona que está donde tú quieres llegar". Para iniciar ese proceso de acompañamiento, parte de un café y un encuentro. En esa primera toma de contacto, él trata detectar qué es lo que se quiere conseguir a nivel profesional con ese negocio, y comprobar si esa persona puede ser emprendedora. "No todo el mundo vale para emprender porque no todos tienen las competencias, herramientas y capacidades necesarias. De hecho, me atrevería a decir que muy poca gente las tiene. Y Esther, cuando la conocí, ví que sí era una de ellas y tenía muy claro lo que quería", explica Jorge Ortíz de Urtaran.

A partir de ese momento se fue generando entre ambos una relación de "coherencia, honestidad y confianza" que ha llevado finalmente a que la idea de Díaz sea una realidad bajo el nombre de 'Pecas Voladoras'. "La figura de Jorge para mi ha sido fundamental porque aparte de ayudarme, me ha mostrado la realidad a través de su propia experiencia en la que también ha habido fracasos, y eso te hace sentir aliviada. Te muestra que no todo es de color de rosa y que emprender es un camino que no te garantiza el éxito", relata Esther Díaz.

Durante todo el proceso de maduración del proyecto, han ido detectando fallos y oportunidades a través de distintas metodologías que definen como "metodologías de positividad lanzada" basadas en el juego y en el aprendizaje experiencial que pasan por actividades tan curiosidad como fabricar el futuro espacio de trabajo con piezas de Lego. "Después de todo este camino, para mi Jorge ya no es solo mi mentor, sino mi compañero, una persona de referencia a la que, a día de hoy, yo sigo acudiendo cuando lo necesito", cuenta Esther Díaz.

Después de cuatro años trabajando, 'Pecas voladoras' tiene un equipo de cuatro personas, y Díaz recuerda como la primera oportunidad real de trabajo se la dio el propio Ortiz de Urbina. Desde entonces han ido desarrollando multitud de proyectos juntos bajo el paraguas de 'Kbfactory'. "Vimos que nos topábamos con gente con verdadero talento y por qué no darles la oportunidad de trabajar conjuntamente después de verles nacer y crecer. Por eso creamos este proyecto, para que tuvieran oportunidades reales de trabajar. Para mi es un proceso de retroalimentación brutal", detalla Ortíz de Urtaran.

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