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Los cinco datos que mirar en el balance de los bancos

La provisión de fondos por la pandemia y la necesidad de reducir costes ordenan las cuentas de resultados de las entidades financieras del ejercicio del coronavirus

La banca es la puerta a los fondos europeos para la mayoría de pymes / EFE
La banca es la puerta a los fondos europeos para la mayoría de pymes / EFE

Las entidades financieras han ido presentando sus resultados de 2020 con un denominador común: digerir el frenazo del negocio y sostener las provisiones frente a una eventual pérdida de calidad de los préstamos por la crisis de la pandemia. El resultado de esa ecuación es una reducción generalizada de beneficios y la necesidad de ajustar los gastos con recortes o redefinición de servicios.

Esta semana, con la presentación de cifras de Kutxabank, se completará el examen de conciencia del año de las entidades con más presencia en Euskadi. Pero en qué debemos fijarnos en un balance de cuentas de los bancos.

 

1. Provisión de fondos covid-19

El Banco Central Europeo (BCE) no quiere sustos y, si bien ha inyectado grandes cantidades dinero para garantizar el flujo del crédito, ha elevado el nivel de exigencia a los bancos para que resten de su resultado operativo grandes cantidades para provisionar fondos. Es un modo de dar un respaldo monetario a los créditos que las entidades tienen concedidos y pendientes de cobro. Un seguro para no perder liquidez ante un eventual ascenso de morosidad de empresas que no consigan una recuperación de la actividad que les permita afrontar sus deudas financieras.

La cantidad de dinero que han tenido que reservar las entidades sobre sus beneficios es muy considerable. Los que más han acusado el pago de estas provisiones han sido Bankia, BBVA, Sabadell y Santander, que han visto como el montante de estas provisiones ha superado sus beneficios. Si bien es cierto que en el caso de Santander, BBVA y Sabadell han pensado también sus activos internacionales.

2. Reestructuración de costes

El principal del negocio de los bancos es el interés generado en el préstamo. El problema es cuando ese interés es cero o negativo, como es el caso, fruto de la política expansiva del BCE. Prestar dinero no es tanto negocio y la paralización de la actividad es otro factor que ha perjudicado a los ingresos.

En esa tesitura, y para mantener el beneficio que trasladar en dividendo para el accionista, es necesario ajustar gastos. Esto se traduce en cierre de oficinas y reestructuración de plantillas. Un proceso por el que va a pasar todo el sistema financiero a través del rediseño de los servicios de banca. El confinamiento ha disparado los servicios online y eso ha acelerado un proceso de reestructuración de la red de oficinas que ya se había iniciado con diferente ritmo en cada entidad.

Las entidades que ya lo han hecho este año, como el Santander o el Sabadell, han visto que sus beneficios se reducían aún más. El Sabadell tuvo que ajustar su estructura desprendiéndose de su filial británica, TSB, que le supuso unas pérdidas de 220 millones. Por su parte, la reestructuración de Santander se formuló en asentamientos contables de su negocio internacional para actualizar el fondo comercial que ascendió, junto a las provisiones covid, a más de 12.000 millones de euros. El otro coste importante en la reestructuración fue el del ERE que ascendió a 1.146 millones de euros y 3.572 despidos.

3. Fusiones

Las fusiones se han convertido de nuevo en el actor principal de la escena financiera. Y es que el propio regulador, el BCE, ha insistido en empujar a las entidades en procesos de concentración, pero no para ganar volumen y aumentar activos, sino para aprovechar sinergias en el ahorro de costes. En el baile de fusiones Caixabank y Bankia han iniciado la carrera, mientras que BBVA y Sabadell hicieron un primer acercamiento en falso. Por su parte Santander ya ha anunciado que caminará solo y es que, tras la compra de Popular y con la reestructuración de oficinas el año pasado ya había adelantado el trabajo.

En este escenario, muchas miradas se centran en Kutxabank, la entidad financiera surgida de las cajas vascas sigue siendo la fruta pretendida por todos. Su alta rentabilidad y su saneamiento hace que reciba propuestas continuamente. Aunque sus dirigentes han señalado en numerosas ocasiones ya que no tienen intención de fusionarse. La única posibilidad que puede cambiar esos planes es que el regulador fuerce ese movimiento corporativo. El hecho de que la entidad vasca no cotice en Bolsa es un elemento que, en caso de las circunstancias se compliquen, puede debilitar su posición.

4. Ratio de Mora

Es probablemente uno de los termómetros más importantes para medir la reactivación de la economía en 2021. Pero en los balances de 2020 las moratorias al crédito aprobadas por la pandemia, han podido enmascarar este efecto. Es más, la mayoría de las entidades han presentado leves descensos en el ratio de mora que, en ningún caso, alcanza 5%.

Pero se trata de una de las grandes incógnitas para este año. Analizar su comportamiento en el momento en que terminen las moratorias y las empresas deban devolver sus créditos o las familias pagar sus hipotecas. Esta preocupación es la que ha llevado al BCE a obligar a esa provisión de fondos.

5. Dividendos

Uno de los grandes caballos de batalla de los bancos para con el BCE. En el momento del arranque de la crisis, el regulador prohibió cualquier pago de dividendos a costa de los beneficios. Fue una medida para asegurar los recursos de los bancos ante una posible crisis de liquidez. La presión de las entidades para poder repartir dividendos a sus accionistas y sus buenos índices de rentabilidad permitieron arrancar al BCE la concesión para destinar un máximo del 15% de los beneficios a los accionistas.

En el caso de las entidades vascas, especialmente Kutxabank y Laboral Kutxa, esta situación ha sido especialmente compleja. Y es que Kutxabank es propiedad de los fundaciones bancarias BBK, Kutxa y Vital, entidades a las que reparte en forma de dividendos el 50% de sus beneficios y con los que estas organizan el presupuesto de su obra social. La dotación a cuenta de este ejercicio, no podrá superar el 15%. En el caso de Laboral Kutxa, que es una cooperativa de crédito, esta medida afecta al reparto de los intereses del fondo del cooperativista que se ha visto reducido.  

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