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El crédito bancario a las empresas se reduce un 27% y las fuerza a otras formas de financiación

En los ocho primeros meses del año la financiación no bancaria ha aumentado un 25,4%, en forma sobre todo de ampliaciones de capital

Un empleado en una industria vasca. /EP
Un empleado en una industria vasca. /EP

Las empresas se ven forzadas a buscar cada vez más financiación fuera de los bancos. Según señala la patronal vasca, Confebask, el crédito nuevo a las empresas se redujo en un un 27% hasta agosto.  Un descenso que contrasta con la financiación no bancaria, que  se incrementó un 25% en ese mismo periodo.

Esto significa que, pese a que los tipos de interés a pagar por estos créditos se sitúan en estos momentos a niveles similares al de los competidores europeos, las condiciones impuestas por los bancos siguen siendo estrictas para las necesidades de flexibilidad o de rapidez de las empresas, por lo que las compañías buscan vías de financiación alternativas, a través de ampliaciones de capital, fundamentalmente, o por medio de emisiones de pagarés de empresa o renta fija.

Es un hecho que las grandes empresas vascas empiezan a estar en poder de los fondos de inversión. Este es el caso de Euskaltel -propiedad de MásMóvil, cuyos socios mayoritarios son fondos Cinven, KKR y Providence-   el de Solarpack, que tiene una OPA por 800 millones planteada por el fondo sueco EQT; o la recientemente firmada de ITP por 1.700 millones de euros a cargo de Bain Capital.

Pero esto no es algo que afecte únicamente a las grandes empresas, sino que los datos demuestran que en los últimos meses se va asentando con cada vez más fuerza entre el conjunto de las empresas vascas, también las pymes,  la búsqueda de financiación alternativa a la banca, más flexible, una vez que van finalizando las facilidades específicas a las concesiones de crédito puestas en marcha durante la pandemia. 

Según un informe de Confebask sobre financiación empresarial, el crédito nuevo al conjunto de empresas se redujo en los ocho primeros meses del año un 26,6%, tras cuatro años de subidas. Este descenso es especialmente significativo porque se compara con los ocho primeros meses de 2020, cuando se dispararon los créditos para atender las necesidades de financiación provocadas por el inicio de la pandemia. 

El descenso del crédito ha sido mayor en las grandes empresas, donde, según datos para el conjunto de España, pero extrapolables a Euskadi, se redujo en un 31,9%, mientras que el crédito a pymes bajó un 21,1%, si bien esta bajada se produce tras tres años consecutivos de caídas del crédito a este tipo de empresas.

Sobre todo ampliaciones de capital

Por contra, la financiación no bancaria creció en el primer semestre un 25,4%, un aumento que se suma a la fuerte subida de 2020, que fue del 75%.
Las ampliaciones de capital son fórmula mayoritaria, con un 55% del total, frente al 44% en el conjunto de 2020. 
Le siguen los pagarés de empresa, que supusieron el 42% de la financiación no bancaria, mientras que las emisiones de renta fija representaron en los seis primeros meses el 3%.
La financiación mediante ampliación de capital es la única que ha crecido en el primer semestre respecto al mismo período de 2020, un 285% más, mientras que las emisiones de renta fija bajan un 29%, y la financiación efectuada mediante pagarés de empresa retrocede en el primer semestre un 31% interanual.

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