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La crisis de los medios de comunicación atrapa también al Deia

El comité de empresa del diario denuncia la situación "insostenible" de impagos de nóminas a la plantilla, en medio de una crisis que se extiende por todo el sector y que la pandemia ha agravado

Los medios de comunicación informan de forma habitual de los conflictos laborales de las empresas de diferentes sectores. Pero, como siguiendo una norma 'no escrita', pocas veces se hacen eco de aquellos conflictos que afectan a los propios medios, pese a ser uno de los sectores en los que más se está cebando la crisis económica de la pandemia y que muestra la creciente precarización del empleo.

El conflicto laboral en el periódico Deia es el último exponente de esta crisis que atraviesan los medios, una punta más en un mar de icebergs que muestran una situación sin precedentes en el sector, que arrancó hace años con el auge de los contenidos digitales en detrimento del papel, y que la pandemia ha agravado hasta el extremo con la caída en picado de los ingresos por publicidad.

El comité del periódico Deia ha denunciado la situación "insostenible" por la que atraviesan, con impagos ya de tres pagas, -la paga extra correspondiente al mes de octubre, que se suma al impago de la extra del pasado julio y al de otra paga extra de 2020- retrasos en la nómina de noviembre y una década sin actualizar el nivel salarial a la subida del IPC. Una medida, la de la congelación salarial, que fue la norma que siguieron muchos medios de comunicación para contrarrestar la caída de los beneficios por el descenso de las ventas.

Hoy por hoy, la mayoría de los periodistas que se hacen eco de las protestas sindicales por los recortes salariales o las subidas inferiores al IPC en diferentes empresas sufren en sus propias carnes -nóminas- esos recortes y en gran parte llevan años con sus sueldos congelados.

Se da la casualidad de que el diario Deia es uno de los periódicos de prensa escrita y emisoras de radio entre los que el Gobierno vasco ha repartido cinco millones euros en subvenciones hace unas semanas, precisamente para compensar las pérdidas de la crisis derivada del Covid.

En concreto, los medios del  Grupo Noticias recibirán casi un millón de euros, de los que 558.126 euros serán para Deia . Entre las condiciones para recibir la subvención está mantener la actividad dos años.  También tendrán subvenciones los diarios del Grupo Vocento, Gara o Berria, además de emisoras de radio como la SER, Radio Nervión, la Cope, Onda Cero,Onda Vasca, Radio Popular, Radio 7 y Bizkaia Irratia. No hay ningún medio digital entre los subvencionados por el Ejecutivo. 

Crisis del sector 

La irrupción de la prensa digital, sin coste alguno para el lector, supuso un antes y un después en la crisis de la prensa escrita a la que parece que es muy difícil dar marcha atrás.

Pese al intento de que el lector pague por los contenidos es muy complicado revertir la situación y cobrar por lo que antes era gratis, lo que está obligando a los medios a reinventarse y ofrecer a los lectores contenido más diferenciadores por los que puedan estar dispuestos a pagar. Poco a poco se van extendiendo los muros de pago en los medios, pero no con la rentabilidad que los dirigentes de estos medios esperaban. 

Las dificultades para cobrar los contenidos en los medios digitales unido a la crisis publicitaria y el precio inferior que se paga por la publicidad en los soportes digitales ha llevado a un drástico recorte en los ingresos que parece hacer necesario un cambio en el sector, obligado a reinventarse. Mientras tanto, los trabajadores están siendo los paganos principales de esta crisis.

Ahora son los trabajadores del Deia sobre los que la actualidad ha puesto el foco, pero han sido muchos los medios en Euskadi que han sufrido recortes con la crisis del sector como telón de fondo

En los últimos años en Euskadi casi todos los medios han sufrido reducciones de plantilla, congelaciones salariales, desapariciones de cuadernillos regionales de periódicos nacionales, de El País o El Mundo, por ejemplo,  con la reducción drástica de sus redacciones, y la progresiva precarización de las condiciones laborales de los profesionales, con sueldos cada vez más bajos y más colaboraciones.

 

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