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La dirección de Mercedes aprueba las inversiones para la furgoneta eléctrica a la que aspira Euskadi

La dirección de la multinacional acuerda en Alemania un plan de inversiones de 60.000 millones que supone aparcar la cuarta versión de la Vito para impulsar la nueva plataforma eléctrica en su planta de Vitoria

Central de Mercedes-Benz en Stuttgart
Central de Mercedes-Benz en Stuttgart

La dirección de Mercedes en Alemania ha aprobado la apuesta eléctrica de la compañía y las inversiones necesarias para avanzar el coche eléctrico. Tras los cambios normativos de la Unión Europea, Daimler ha aprobado su plan de inversiones para avanzar decididamente hacia la digitalización de sus furgonetas y vehículos. Así, el consejo de supervisión ha dado luz verde a una inversión de 60.000 millones para ejecutar entre 2022 y 2026 en sus diferentes plantas. Según han confirmado fuentes de la compañía a 'Crónica Vasca' la apuesta supone que la marca de lujo se va a concentrar en tener una "posición de liderazgo" en los motores eléctricos y en el software del vehículo. Esta plan afecta de lleno a la planta de Mercedes en Euskadi que afronta una ampliación con una inversión inicial de cerca de 800 millones de euros y que centrará parte de su trabajo compatibilizar su línea de montaje con la variante eléctrica y con el objetivo de adjudicarse la construcción del nuevo vehículo. 

La decisión ya supuso parar la cuarta versión de la Vito, el modelo SV21, que estaba previsto arrancar en 2024. Como ya adelantó 'Crónica Vasca', se trata de impulsar una nueva plataforma para una furgoneta diseñada desde el principio íntegramente para un motor eléctrico. El objetivo es llegar a 2025 con el nuevo modelo y que la multinacional alemana pueda ubicarse en este segmento. Hasta el momento, el modelo eléctrico de la furgoneta Mercedes, el EQV, se monta sobre la actual clase V en su versión SV20 y utiliza la misma plataforma diseñada para el motor de combustión, con los problemas de eficiencia que ello comporta.

Los objetivos de la firma alemana son alcanzar en 2030 el 100% de su producción en la modalidad eléctrica, cinco años antes de lo que propone ahora Bruselas, pero advierte de que el fin de los motores diésel y de gasolina dependerá de los clientes y de las regulaciones de cada uno de los estados miembros. De ahí que la fábrica de Euskadi desarrolle una serie de inversiones que permitan trabajar en la cadena de montaje con los dos tipos de vehículos. 

Para cumplir los objetivos, Mercedes ha comprado al fabricante de motores eléctricos Yasa y prevé, además, la construcción de ocho plantas de baterías. La inversión en los coches convencionales de combustión caerá un 80% hasta 2030, según ha anunciado la compañía, que ratificó recientemente sus objetivos de rentabilidad aunque con medidas como la reducción de un 20% en los costes fijos, que incluyen los laborales.

Recuperación de trabajo la semana que viene

El nuevo plan de inversiones supone el abandono definitivo del modelo de combustión. Aún así, el próximo año la fábrica de Vitoria contempla este vehículo en su plan de pedidos que, según afirmaron fuentes sindicales, prevé una fabricación récord en la historia de la planta con 158.000 unidades. El reto sigue siendo el abastecimiento de los chips semiconductores que continúa frenando la producción. La nueva ola de contagios del coronavirus supone agrandar esa amenaza que la Comisión Europea señala que permanecerá hasta 2023. Este jueves la dirección ha confirmado la recuperación de dos días más para trabajar la semana que viene, el 9 y el 10 de diciembre, aunque la última semana del año parará los tres turnos, al menos hasta ahora.  

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