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Volker Heuer, el director de Mercedes al que Euskadi debe un monumento

Volker Heuer apostó por colocar asientos en la furgoneta, dar al interior los mejores acabados posibles y defendió en Alemania la capacidad de la fábrica vasca para construir con los más exigentes estándares de calidad

Volker, el director de la fábrica de Mercedes de Vitoria en 1996
Volker, el director de la fábrica de Mercedes de Vitoria en 1996

Mercedes, con sus cerca de 5.000 trabajadores es la fábrica más grande del País Vasco, pero no solo eso, sino que es además un tractor para todo el sector de la automoción vasca que genera 40.000 empleos. Un volumen de fabricación y de inversiones asociadas que son un pulmón para economía de Euskadi. Ahora afronta la revolución del coche eléctrico, una transformación que deberá acometer la planta de la capital alavesa que prevé inversiones de más de 800 millones de euros en una nueva ampliación. 

Hace algo más de 20 años, cuando mediaban los años noventa del pasado siglo, se jugó otra partida trascendental en la fábrica, esta quizá más desconocida, y que tuvo en un nombre propio una apuesta personal por la planta, sus trabajadores que elevó a las instalaciones de la marca alemana en Euskadi a otra división. Ese hombre era Volker Heuer, un alemán de Renania que nació en 1953 y que llegó a Vitoria en 1996 para dirigir la fábrica alavesa, además del centro de producción de Barcelona. Fue entonces cuando la MB 100 cambió de nombre y nació la Mercedes Vito

Heuer fue el que tuvo la idea de introducir los asientos en la furgoneta que se fabricaba en la avenida de Los Huetos y dar a los acabados interiores la mayor calidad y lujo posible. Una propuesta que defendió con vehemencia en Stutgart, donde los responsables alemanes de Mercedes tenían dudas de la capacidad de la planta vasca para fabricar con los más elevados estándares de calidad. Volker insistió. Y a raíz de esa apuesta llegó la transformación de Mercedes en Euskadi. 

El prestigio de Volker entre los empleados de la fábrica de Vitoria llegó hasta un punto en que un directivo de la planta señala que que "si querías conseguir algo, se decía 'ha dicho Heuer que...'"

Solo unos años más tarde, en 2001, se inauguraba la nueva planta tras una inversión de más de 350 millones de euros que permitieron ampliar la plantilla con 1.300 trabajadores nuevos. La ampliación hacia el sur, duplicó los terrenos de Mercedes hasta alcanzar los 650.000 metros cuadrados, además de crear el parque de proveedores, donde se instalan las principales empresas que nutren de suministros a la compañía. Con todo ello, la fábrica de Mercedes podía construir 400 vehículos al día. 

Hoy la producción diaria alcanza las 700 unidades, cuando la falta de chips semiconductores no obliga a parar el trabajo. Una capacidad que permite fabricar 150.000 furgonetas al año con unos índices de calidad punteros dentro de la marca. Todo después de la apuesta de un hombre de Renania por Euskadi, por su fábrica. 

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