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Las dudas y la falta de iniciativas atascan la planta de biomasa de 70 millones del Gobierno vasco

El Ejecutivo contempla casi 6 millones en sus presupuestos para una instalación de 20 MW en Álava que no avanza pendiente de la incertidumbre del sector que centra su crecimiento en el aprovechamiento de residuos

La central de Biomasa más grande de España, propiedad de ENCE y ubicada en Huelva con una potencia de 40 MW
La central de Biomasa más grande de España, propiedad de ENCE y ubicada en Huelva con una potencia de 40 MW

Las dificultades técnicas, la incertidumbre de la regulación y ciertos problemas ambientales están atascando una de las líneas de desarrollo de la biomasa como fuente de energía en Euskadi. En especial, la que consiste en centrales que emplean masa forestal, vegetal o agrícola para obtener energía. Es el caso de la instalación de 20 MW que el Gobierno vasco, a través del Ente Vasco de la Energía (EVE) prevé en el municipio alavés de Lantarón. A pesar de que esté recogida en los presupuestos con más de 5 millones de euros y en el documento que recoge los proyectos del Ejecutivo para optar a los fondos europeos, fuentes del EVE han confirmado a 'Crónica Vasca' que no hay avances y el alcalde del municipio, Javier Uriarte, señala que "a pesar de que en es un tema recurrente en lo últimos años, no hay ninguna novedad, ni se han dado pasos". 

La biomasa es una línea estratégica dentro del plan de energías renovables del Gobierno vasco. Actualmente Euskadi cuenta con una capacidad de generación con este sistema de 70 MW y el objetivo para 2030 es alcanzar los 110 MW. Una línea que planteaba en Lantarón una inversión total de 71 millones de euros para construir una central de 20 MW. Pero, así como la biomasa es un recurso renovable que crece para el calentamiento de edificios y en zonas urbanas gracias al empleo de residuos urbanos, o la elaboración de 'pellets' para calderas de hogar, no ocurre lo mismo lo mismo con la biomasa natural. Lantarón lleva oyendo hablar de un proyecto de estas características desde hace 20 años, pero por una u otra cosa no termina de concretarse. 

La posibilidad de construir una central que genere electricidad con masa forestal tiene todavía incógnitas y problemas que no terminan de facilitar su desarrollo. En primer lugar, muchos agentes del sector advierten de problemas ambientales como la huella de carbono que generaran los camiones que transportan la madera a las instalaciones, así como la gestión de plantación y tala de bosques. De hecho los intentos de establecer alguna línea de trabajo en esta línea con los forestalistas vascos en los últimos años no ha terminado de concretarse. Tampoco iniciativas y contactos con empresarios como Juan Luis Arregui, máximo responsable de ENCE, la empresa papelera ha desarrollado varios proyectos de generación energética con biomasa y cuenta con la planta más grande de España de esta tecnología, situada en Huelva y con más de 40MW de potencia. Además, la actividad de las centrales, aunque en mucha menor medida que cualquier otra instalación energética, no son del todo neutras en emisiones de CO2. 

Más de 5 millones presupuestados

Según explican portavoces del EVE, los presupuestos del País Vasco mantendrán dos partidas, una de 2,4 millones para ampliar las instalaciones que tiene en el polígono de Lantarón y otra de 3,4 millones de euros para impulsar a el proyecto a la "espera de que se den las condiciones". Mientras tanto, la estrategia de la biomasa seguirá siendo la de seguir impulsando proyectos que la desarrollen 'in situ', en los lugares donde se generen tipos de residuos como serrín, cortezas, maderas. En esos casos, ese tipo de industrias podrían emplearlos para autoabastecerse. Del mismo modo, en instalaciones ganaderas o agrícolas. En ese sentido, la fundación del Gobierno para el desarrollo alimentario, agrario y litoral, HAZI, ha firmado un convenio con el EVE para impulsar estas medidas. 

La otra gran vertiente de desarrollo de la biomasa, el uso residencial en edificios, está encontrándose con otro problema. El abaratamiento de las inversiones necesarias para la instalación de placas fotovoltaicas está haciendo que esta alternativa gane peso a las de biomasa que, además, requieren una caldera de gran tamaño para los 'pellets'. 

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