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"En Euskadi, con la contaminación lumínica no hay mucha sensibilidad y no se hace nada"

La experta Susana Malón aboga porque haya una legislación que establezca parámetros y determine actuaciones para reducir la contaminación lumínica y señala el astroturismo como un nicho de oportunidad

Susana Malón. / CV
Susana Malón. / CV

El día que una amiga le dijo a Susana Malón que su madre comentaba que su hija se dedicaba “a vender trozos de cielo”, esta zaragozana afincada en Vitoria-Gasteiz se dio cuenta de que tenía que darle una vuelta a eso de explicar qué hacía. Que no hacerlo correctamente le quitaba opciones para crecer y aumentar su clientela. Es una mujer que mira mucho al cielo, es su pasión y lo ha sido de siempre. Saber el porqué de las cosas y la profesora Escalona, hicieron que, pese a que a ella le tirara la biología, se decantase por la física. “Estaba a punto de jubilarse, pero explicaba las cosas con mucha pasión, con mucha vida. Me encantó la por la forma que tenía de explicar, cómo nos motivaba a estudiar y a preguntaros cosas”, recuerda.

Licenciada en Ciencias Físicas y Física de Excelencia por el Colegio Oficial de Físicos tiene un máster en Ingeniería del Medio Ambiente y máster en Astronomía y Astrofísica. Desde hace más de 15 años trabaja en el ámbito del alumbrado público, eficiencia energética, contaminación lumínica y protección del medio y cielo nocturno. Es CEO y directora de Lumínica Ambiental, una oficina técnica especializada y dedicada al alumbrado exterior y contaminación lumínica en todos sus ámbitos: técnico, científico, legislativo, educativo y divulgativo. Así unió sus dos pasiones: el alumbrado con la protección del cielo.

Se mueve por todo España y a nivel internacional, allí donde le reclamen para hacer proyectos para garantizar el equilibrio entre la funcionalidad de la iluminación nocturna y el cuidado por preservar las condiciones de oscuridad del medio nocturno. Es un referente nacional e internacional en la medición de los impactos medioambientales causados por la iluminación, pertenece al Comité Español de Iluminación, y es colaboradora y auditora de la Fundación Starlight (del Instituto de Astrofísica de Canarias y asociada a la UNESCO, Organización Mundial del Turismo, Unión Astronómica Internacional), y Cel Fosc (Asociación contra la contaminación lumínica), entre otros.

La contaminación lumínica es una de las grande olvidadas, le ha tocado abrir camino…

Yo tomo como ejemplo mi abuela Araceli, que, con ochenta y pico años, aprendió a leer. Ella no creó una empresa, pero es mi mejor ejemplo de emprendimiento. No vio ninguna limitación, le costó un montón, pero fue a por ello.

Trabajaba en una empresa importante, pero en 2011 años optó por montar Lumínica ambiental y dedicarse a un campo no muy conocido

Quería impulsar más el tema de contaminación lumínica, porque las posibilidades que le veía eran muy altas, no había mercado prácticamente. Es el hermano pequeño en comparación con el ruido, con los vertidos o con el efecto invernadero. No había legislación, ni siquiera había instrumentación y metodología cuando empezamos. Hemos ido emprendiendo en cada paso que hemos dado

¿Qué es la contaminación lumínica?

Diríamos que hay una iluminación necesaria para garantizar la seguridad de las personas. Todo lo que exceda eso es contaminación y repercute en muchos aspectos de nuestra vida. Es muy importante controlarlo y muchas veces ha ido por detrás de otras como la atmosférica o la acústica, pero hay muchos estudios que indican todos sus impactos en nuestra salud. Por eso es muy importante medirla y corregirla para evitar las principales afecciones en el entorno

Tendrá una colección de cielos en su retina

Hay verdaderas maravillas por ahí, pero lo cierto es que me toca actuar en entornos no sanos. Las grandes contaminadores son las grandes ciudades. El otro día estaba haciendo una medición para un proyecto europeo con el Gobierno de Navarra y desde el límite con Francia fotografiamos el halo luminoso de Madrid. Imagínate, a 400-500 kilómetros en línea recta se ve ese halo….

¿La manera de visibilizar un problema es contar estos datos impactantes o sus efectos negativos para la salud pública?

Hay más, pero esas formas son efectivas. Necesitamos dormir en la oscuridad y si no lo hacemos el cuerpo no regenera. Por ejemplo, la máxima iluminación del medio nocturno natural son unos 0,3 lux en luna llena, ahora cualquier carretera con farolas puede llegar a tener 20-25 lux!. Estamos afectando muy por encima de lo necesario a las condiciones de habitabilidad de los seres vivos en general, personas, fauna y flora. Todo se ve afectado y tiene efectos.

¿Y cómo afecta esa contaminación en la salud?

A nivel físico necesitamos la oscuridad para muchas cosas, pero, sobre todo, para segregar melatotina. Si hay luminosidad, el director de la orquesta de nuestro cuerpo no le manda la señal al órgano que segrega la melatonina, y puede generar enfermedades: insomnio, diabetes, obesidad e incluso se habla ya de distintos tipos de cáncer. No quiero ser alarmista, no me gusta esa forma de comunicar, pero es obvio que por el día necesitamos la luz natural y la oscuridad de la noche. Con la contaminación lumínica nuestros pueblos y ciudades están iluminadas todo el día, estamos prolongando el día de forma artificial y reducimos las horas de oscuridad. Eso son bombas para nuestros organismos.

¿Toca echar mano de la eficiencia lumínica?

Nuestros horarios y ritmos, con mucha vida en la calle, nos han llevado a tener luminarias por todos lados, pero hay que iluminar bien, de lo contrario poco habremos hecho. A nadie se lo ocurre dejar un grifo abierto toda la noche, pero las luminarias están toda la noche encendidas por zonas en las que no pasa nadie. Hay que hacer un uso racional de la iluminación o utilizar tecnología para hacerla eficiente. ¿Encontrarse una iglesia en lo alto de un pueblo con unos proyectores iluminándola toda la noche tiene sentido? Repito que lo primero es cumplir los estándares de seguridad de las personas. Todo lo que pase de ahí, contamina.

Eficiencia y no contaminación no siempre coincide…

Es que tampoco hay que iluminar de cualquier manera. La gente se ha subido al carro de la eficiencia lumínica por ahorro, no por evitar la contaminación. Pasa que hay luces LED que contaminan mucho y entonces explicar a alguien que su implementación le ahorra dinero, pero que contamina mucho más que lo de antes es complicado. El blanco-azulado contamina mucho más los cielos. La luz blanca reproduce mejor los colores por lo que puede ser adecuada para zonas comerciales, pero no tiene sentido en ámbito residencial o encontrársela antes de ir a dormir.

Una de nuestras líneas de actuación va encaminada a establecer proyectos de adecuación del alumbrado, para que cumplan la normativa, sean más eficientes, ahorren, que la gente vea bien y, además, no contamine.

Parece obvio que la legislación es más necesaria que nunca

Efectivamente, si no hay una legislación que obligue, la gente no se pone las pilas y ahí está problema.

La legislación que hay está muy vinculada a la eficiencia energética del alumbrado, pero no hay normativa específica que dice, como en el caso del ruido, por ejemplo, por la noche no puedes tener más de 50 decibelios en tu casa. No hay un parámetro que te diga qué es legal y qué no para hablar de contaminación lumínica a nivel del brillo o de oscuridad. Sí de luz intrusa, de hecho ya hay una sentencia en un juzgado a favor de una vecina. Pero no de oscuridad....Ojalá hubiese una normativa que diga, por ejemplo, un parque eólico no puede generar un brillo en el cielo a más de un kilómetro. Eso existe el ruido, pero aquí no. Lo mejor sería una directiva europea y que se fuesen generando leyes estatales. Tiene que empezar a haber avances en ese camino para que las cosas cambien.

¿Cómo diríamos que es la contaminación lumínica de Euskadi?

En Euskadi tenemos cielos bastante contaminados. Hay zonas mejores, cuanto menos pobladas, mejor, pero en Álava, por poner un ejemplo, la luz de Vitoria se deja notar prácticamente toda la provincia. Y pasa lo mismo con el resto de las capitales y municipios importantes.

En otras provincias se están poniendo las pilas con este tema, pero en Euskadi, hay conciencia de medio ambiente, pero, en el tema de contaminación lumínica, no hay una sensibilidad o un interés. Prácticamente no se está haciendo nada. Se han hecho algunas renovaciones de alumbrado. En Corres, por ejemplo, se ha puesto una luz de alumbrado especial, similar a la que se usa en Canarias, para preservar los cielos… En Urdaibai están preocupados y se hacen mediciones y quieren hacer cositas… En el ámbito municipal algo… Prefiero quedarme con lo que se va haciendo, pero hay mucho por hacer, muchos ámbitos en los que actuar.

Entre sus funciones está realizar certificaciones de calidad de cielo nocturno.

Es un aspecto cada vez más demandado. Para hacer una certificación hay que hacer una serie de mediciones bastante complejas y concretas, con parámetros astronómicos. Hemos desarrollado metodologías y tenemos muy buena instrumentación para hacer esto. Estamos trabajando mucho en este sentido. Las certificaciones Starlight son un título que acredita la calidad de los cielos de un territorio, mide parámetros como la transparencia, el brillo del cielo y el 'seeing'. Acreditan aquellos espacios que poseen una excelente calidad de cielo y que son un ejemplo de protección y conservación. Además, incorporan la observación del firmamento como parte de su patrimonio

¿El turismo de las estrellas es un nicho a tener en cuenta?

Ver un cielo limpio no es fácil. El último atlas mundial del brillo artificial del cielo (Falchi es al.) dice que un 90% de los europeos/as nunca ha observado la Vía Láctea. Por eso tener espacios en los que se vele por la calidad de los cielos y se pueda mirar las estrellas es un nicho a explotar. En Tenerife el astroturismo atrae a más de 200.000 turistas cada año, en Chile unos 430.000…

Lo interesante de estar certificaciones son las posibilidades de economía verde y circular que se generan en la zona: hospederías públicas privada, granjas de telescopios donde se puede alquilar, miniobservatorios, miradores nocturnos…. Ojo, que no solo son sitios para gente que quiere ver estrellas, son espacios tranquilos y oscuros a los que mucha gente va huyendo de la contaminación lumínica y el ruido de las ciudades, del estrés…

Otra de sus grandes pasiones es comunicar, acercar a la ciencia a las personas

Sí, pienso que hay que explicarla en un lenguaje que todo el mundo pueda entender porque creo que es uno de las causas de la desconexión entre la ciencia y la ciudadanía. ¡Y la ciencia repercute en muchos aspectos de nuestra vida como para no saber sobre ella! Además, dar a conocer algo de manera sencilla puede favorecer las vocaciones, que la gente se acerque a ello.

Educar y divulgar es el objetivo de su proyecto ‘Cosmium, viajeros de las estrellas’

Es una iniciativa educativa multidisciplinar cuyo objetivo es acercar la astronomía al alumnado con un planetario 360º digital móvil, aprovechando para sensibilizar sobre la contaminación lumínica. Sería maravilloso que en un tiempo no hubiera que hablar de ello, que es tal la conciencia, que se hacen las cosas bien. Me quedaría sin trabajo, pero sería tan satisfactorio… Es importante sensibilizar y hacerlo en los colegios es muy gratificante para mí, cuando se podía que ahora con la Covid… Las reacciones de los chavales y chavalas al meterse en un planetario móvil y conocer cosas que les cuento relacionadas con lo que han estudiado es genial.

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