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La espiral de Siemens Gamesa, atrapada entre las eléctricas y la Administración

Pocos y grandes compradores, subastas de renovables que exigen bajadas de precios y falta de rentabilidad de la eólica terrestre: la tormenta perfecta en el negocio de la antigua Gamesa

Aerogenerador de Siemens Gamesa.
Aerogenerador de Siemens Gamesa.

La crisis de Siemens Gamesa y sus severas dificultades para rentabilizar el negocio de la eólica terrestre venía apuntándose con elementos estructurales que se han visto incrementados exponencialmente por los graves incrementos de los precios en los suministros y problemas de transporte que han terminado por reventar las previsiones dejando en el primer trimestre del año fiscal de la compañía una deuda de 4o3 millones de euros, el 64% de los 624 millones que se dejo en todo el ejercicio anterior. Son principalmente dos elementos: la dependencia de pocos compradores en el mercado eólico, las eléctricas con una gran capacidad de compra, y la presión de la Administración que, asignando los derechos de generación renovable en subastas al mejor precio, tensiona los precios de venta de los aerogeneradores reduciendo beneficios y comprometiendo los márgenes. 

Los problemas de la eólica terrestre

En 2017 todo parecía perfecto en la fusión de la vasca Gamesa con la alemana Siemens. Mercados y negocios complementarios, Gamesa especializada en la eólica terrestre (onshore) y los germanos con una gran potencial en la eólica marina (offshore). Sobre el papel el matrimonio era perfecto, pero en solo cinco años han ido resintiendo esa convivencia. Estos problemas señalados afectan especialmente a la eólica terrestre cuyos costes son mucho mayores. Y es que en tierra hay más problemas de gestión administrativa, el viento escasea más, son necesarios más molinos porque son más pequeños, el mantenimiento se complica, la construcción es más compleja... En cambio el mar ofrece con más seguridad las 5.000 horas de viento base necesarias, además con más regularidad y constancia. Por otro lado, la offshore permite construir un molino que vale por tres de los de la eólica de tierra, luego su rentabilidad es mayor. De ahí que sea la parte onshore del negocio de Siemens Gamesa la que está dando una serie de problemas graves de compleja solución. Y es precisamente a la que se dedican las plantas de España y Euskadi. 

Dependencia de pocos y grandes compradores

El analista de Renta 4, Ángel Pérez, explica a 'Crónica Vasca' el fenómeno de la "tenaza" que presiona los márgenes del setcor eólico. Por un lado, los compradores no son muchos y son grandes compañías con una capacidad de comprar enormes cantidades. Una posición que emplean para exigir reducciones de precio a los constructores, en este caso, Siemens Gamesa. En el caso de Iberdrola, una de las compañías con más derechos para la instalación de molinos, además, pesa el gran conocimiento que posee de la constructora de la que fue accionista e impulsor principal en los inicios de Gamesa. Se trata de una situación en la que las eléctricas tienen la capacidad de apretar mucho en los precios de compra con lo que el negocio de las empresas como Siemens Gamesa ha de basarse en el volumen, es decir, la construcción de una gran cantidad de molinos que le permita generar las ganancias gracias a la sumas del pequeño margen que se genera en cada unidad. 

Esta vía de volumen genera un peligro que es el que ha impactado de forma alarmante en la cuenta de resultados de la eléctrica germanovasca. Y es que cualquier incremento en los costes de los suministros y los materiales hace que se rompa el débil equilibrio del margen obtenido por cada unidad y, como son cientos de molinos, las ganancias o, en este caso, las pérdidas se multiplican. 

En verano Siemens Gamesa trató de reconducir esta situación tratando de incluir cláusulas e indexaciones de los precios de las materias primas en sus contratos. Pero los resultados todavía no se han evidenciado y a la hora de plantear estas medidas a los clientes vuelve a surgir el problema de la fuerza de posición que tienen las eléctricas en la negociación. Siemens Gamesa explicaba este otoño que a septiembre de 2021, "el precio de la chapa de acero había subido entre un 56% y un 177% dependiendo del mercado, el del cobre un 58% y los costes de transporte marítimo se habían disparado entre 5 y 6 veces".

Las subastas de renovables tensionan más los precios

La otra de las piezas de la tenaza que compromete el sector y a la que se refiera Pérez, de Renta 4, es la asignación de derechos para la generación de energía eólica. Las famosas subastas de renovables que ha recuperado el Gobierno de España en 2021 han dado a las eléctricas más de 2.100 MW que obtener con molinos. En la primera subasta fueron casi 2GW que se adjudicaron con un precio medio de 25,3 euros. En la pasada de otoño, fueron 600 MW a un precio de 30,18 euros. El precio que han ofrecido las eléctricas para vender el megavatio que obtengan se ha incrementado solo un 19%, muy por debajo del encarecimiento que están sufriendo las materias primas que necesitan los constructores. Y esto no es baladí, porque las energéticas cuando negocien la compra de aerogeneradores lo harán constreñidas a la precio al que venderán la energía, con lo que la tensión sobre compañías como Siemens Gamesa seguirá incrementándose. 

Atasco administrativo

Además, otro problema añadido está siendo el tapón administrativo que se está generando en la tramitación de los nuevos proyectos eólicos. El aluvión de adjudicaciones e iniciativas está bloqueando a las administraciones que no han reforzado suficientemente los equipos que deben ir tramitando permisos ambientales o urbanísticos. Hasta tal punto que el Gobierno se ha visto ha obligado a ampliar en seis meses los plazos que tienen las eléctricas con derechos adjudicados para poner en marcha los parques eólicos. Un movimiento que supone un nuevo retraso en los ingresos tan necesarios para Siemens Gamesa, que confiaba en esta subasta de renovables para remontar. 

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