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Estados Unidos obstaculiza la eólica vasca con nuevas denuncias

Siemens Gamesa recibe una segunda denuncia del gigante norteamericano General Electric y evidencia el movimiento proteccionista de los fabricantes estadounidenses y sus lobbies

Siemens Gamesa
Siemens Gamesa

La división de fabricación de aerogeneradores de General Electric ha interpuesto una nueva denuncia contra un fabricante eólico vasco, Siemens Gamesa. Se trata de una demanda planteada ante la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos reclamando la patente sobre una de las piezas que utilizan molinos instalados allí por la compañía vasco-germana. La resolución de la Administración norteamericana ha sido la de prohibir a Siemens Gamesa que siga empleando esas piezas, aunque no ha planteado ninguna penalización por las ya colocadas. Fuentes de la compañía han confirmado a 'Crónica Vasca' que la decisión no tiene trascendencia comercial ya que son piezas que han dejado de utilizar y fabricar. En cualquier caso el movimiento del gigante americano General Electric sí evidencia una presión proteccionista ante el complicado año que ha atravesado el sector eólico y en un mercado, como el americano que se presenta como uno de los de mayor crecimiento. Y es que esta es la segunda demanda de GE después de la que provocó una penalización del 70% a los constructores e instaladores de las torres para los molinos marinos (offshore). 

La apuesta del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para aumentar el desarrollo de la energía eólica, hace que el gigante norteamericano sea uno de los mercados más importantes para el crecimiento del sector eólico especialmente en el mar, donde se espera un crecimiento exponencial. El objetivo del gobierno federal estadounidense es el de construir 30.000 MW de energía eólica marina hasta 2030, lo que supone una inversión de 12.000 millones de euros al año. Se convierte en un mercado en el que se puede dejar entrar a operadores como Iberdrola o compartir tecnología, pero la industria está poniendo pegas a la entrada de constructores como lo demuestran las dos denuncias presentadas por el más importante, GE, y que afectan directamente a elementos que se elaboran en Euskadi: aerogeneradores, piezas, nacelles y torres.

Más de cien empresas en Euskadi

En el País Vasco existe una gran apuesta por la eólica marina con el desarrollo de un tejido empresarial capaz de construir todos los componentes. En esta línea se encaja la apuesta, además de Siemens Gamesa, de fabricantes de piezas para las torres como: Navacel, Sidenor, Beugin Garay, Guivisa, Gainza Forge, Gometegui, Euskal Forging o Erreka. Entre ellos destaca el Haizea Wind, que cuenta cuatro plantas: en el Puerto de Bilbao, Tecnoaranda  en Aranda de Duero y Wec, con plantas en Agurain (Álava) y Deba (Gipuzkoa). Y es que solamente el puerto de Bilbao cuenta con hub eólico que dio salida en 2020 a 160.000 toneladas de diferentes componentes para molinos. Según datos del cluster de la Energía Renovable de Euskadi, este sector genera más de 34.500 empleos con un centenar de empresas y 15.700 millones de facturación. La propia consejera de Desarrollo Económico del Gobierno vasco, Arantxa Tapia, anunció uproyectos de eólica offshore para utilizar una parte del muelle de los terrenos de la Naval.

Esta segunda denuncia a Siemens Gamesa afectaba a una pieza en desuso y la Comisión de Comercio Internacional no ha interpuesto sanción, ni una liquidación con una carga sobre las facturaciones realizadas. Algo que el consejero delegado de Siemens Gamesa en Estados Unidos para la eólica terrestre (onshore), Shannon Sturgil, ha celebrado al señalar que "se ha tomado la decisión correcta al apoyar la competencia justa en el mercado estadounidense" y porque no se ha infringido "ningún derecho de propiedad intelectual válido de terceros". Sturgil ha insistido en que la decisión no tendrá afección.

Caso muy distinto a la primera demanda que sí afecta a los fabricantes de las torres de los molinos eólicos. Se trata de un arancel que obliga a los constructores cuando han comprado las torres a fabricantes por debajo de un precio de mercado en Estados Unidos. Es ahí cuando la repercusión cae sobre los proveedores vascos de estos gigantes ya que establece la posibilidad de que Estados Unidos revise todas las torres eólicas que estas firmas vendan estableciendo un arancel de hasta el 73% en un proceso conocido como "liquidación", sería un elemento desincentivador para los constructores. Es una medida contra la que ha presentado alegaciones Siemens Gamesa, pero todavía no se conocen movimientos, tampoco por parte de la Secretaría de Comercio Exterior del Gobierno central. 

El caso es que para evitar la "liquidación", solo cabe entregar toda la documentación de costes y escandallos a la Comisión de Comercio Internacional, para demostrar que no se ha hecho dumping. Eso supondría, explican desde las compañías, desvelar la clave del negocio, algo específico.

Los 'lobbies' americanos

Así que lo queda en evidencia es que los 'lobbies' estadounidenses de la industria constructora eólica no van a dar facilidades para compartir su mercado. Más después de un año en que todas las grandes empresas, desde la propia GE hasta la danesa Vestas, pasando por Siemens Gamesa, han tenido que revisar a la baja sus resultados económicos por el encarecimiento de los suministros y los transportes

A pesar de todo, este verano el Gobierno vasco trató de formalizar un acuerdo con el estado de Virginia. Un protocolo para compartir conocimiento y tecnología, pero en el que los estadounidenses no asumieron compromiso alguno de compra de componentes. El objetivo es dar una opción a las compañías vascas para participar en uno de los proyectos offshore más grande proyectado, con 180 turbinas, y en el que, al menos en su fase inicial, sí logró participar Siemens Gamesa con dos aerogeneradores. También se contempla otro parque de 2,5GW para activarse en 2024.

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