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Europa aprueba la venta de ITP a Bain Capital

Continúan las gestiones para conformar el 30% del accionariado que Bain está dispuesto a compartir con Gobierno vasco y otras empresas nacionales, entre las que sigue destacando Indra

De izquierda a derecha: Ibon Aperribay, Presidente de SAPA; Ian Davis, Presidente de Rolls-Royce; Ivano Sessa, Bain Capital Management Director; Carlos Alzola, Consejero Director General de ITP Aero; Warren East, Consejero Delegado de Rolls-Royce; Tobias
De izquierda a derecha: Ibon Aperribay, Presidente de SAPA; Ian Davis, Presidente de Rolls-Royce; Ivano Sessa, Bain Capital Management Director; Carlos Alzola, Consejero Director General de ITP Aero; Warren East, Consejero Delegado de Rolls-Royce; Tobias

La Comisión Europea ha dado luz verde a la operación de venta de ITP Aero por la que Rolls Royce venderá al consorcio liderado por el fondo norteamericano Bain Capital la aeronáutica vasca. Las autoridades de la UE debían analizar la operación para descartar problemas de libre competencia. Bain, junto a la empresa guipuzcoana Sapa y JB Capital, firmó con Rolls Royce un contrato para hacerse con el control exclusivo del fabricante de motores ubicado en Euskadi en el cierre de una compleja operación que se dilató durante más de nueve meses. 

La compañía británica, Rolls Royce, anunció su intención de vender ITP Aero a finales de 2020 por la necesidad de obtener liquidez para hacer frente a unas deudas que rondaban los 5.000 millones de euros. Bain Capital puso encima de la mesa 1.700 millones de euros para hacerse con la compañía y, atendiendo a las condiciones que habían fijado los Gobiernos central y vasco, incluyó en el consorcio a una empresa nacional, Sapa, la guipuzcoana especializada en tecnología de defensa, y a los inversores de JB Capital.

La operación, asesorada por los despachos de Cuatrecasas y Llorente y Cuenca en la dirección de la estrategia de adquisición, formalizó el acuerdo con la firma de las partes el pasado 27 de septiembre. Pero empezaba un largo trayecto en el que deben recibirse las autorizaciones administrativas. La primera era esta de la Comisión Europea, que ha sido favorable porque no "percibe problemas de competencia", ya que no hay más solapamientos que "un vínculo vertical limitado entre las actividades de las empresas". Es el dictamen definitivo del procedimiento de revisión de concentraciones de la UE. 

La mirada puesta en Indra

La tarea sigue ahora centrada en la constitución del entramado societario definitivo que Bain Capital debe crear para contar con el visto bueno del Gobierno de España. Esta tarea pasa por el 30% de la nueva ITP, que es el porcentaje que Bain está dispuesto a compartir. Una operación en la que el objetivo del Gobierno vasco es entrar, si se garantiza el 'arraigo' y el proyecto industrial, así como buscar también a otras compañías de Euskadi que refuercen ese papel, como es el caso de Sidenor. Aunque todos los agentes implicados siguen señalando la determinante entrada de Indra para cerrar la operación. La compañía de tecnología, participada por el Estado, cuenta ahora con problemas de gestión, tras la salida de Fernando Abril Martorell. 

El Gobierno vasco confía en dar cobertura legal al compromiso ya expresado por Bain por mantener la sede en Euskadi a través de un pacto de socios en el que trabajan estos días los abogados. La consejera de Desarrollo Económico, Arantxa Tapia, señalaba recientemente a 'Crónica Vasca' su deseo para que esta operación sea la primera de importancia que estrene el nuevo fondo de inversiones estratégicas en empresas del Ejecutivo vasco

Hasta junio de 2022 es el plazo para terminar este proceso y será entonces cuando Rolls Royce salga de la gestión de la compañía. 

Apuesta por el mercado americano

Los nuevos propietarios de la compañía, Bain Capital, apuestan por una revalorización de la empresa gracias a la apertura del mercado norteamericano​. Un horizonte que se abre para tratar con nuevos compradores gracias a los acuerdos alcanzados entre el fondo norteamericano y el fabricante británico de motores, Rolls Royce, hasta el mes pasado dueño de ITP Aero. Y es que se recoge la posibilidad de que muchos de los componentes de motores que ITP elabora para Rolls Royce se puedan vender a otros mercados y fabricantes, siempre y cuando no supongan una competencia directa de la firma británica. 

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