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Euskadi pierde más de 30 millones a falta de eventos deportivos

Los clubes organizadores se encuentran en una situación crítica y temen una concentración de eventos cuando mejore la situación sanitaria

Carrera solidaria/ EP
Carrera solidaria/ EP

En el sentido más amplio de la palabra, el deporte ha sido uno de los sectores más afectados por las medidas sanitarias. Desde los Juegos Olímpicos, la Eurocopa, vueltas ciclistas, hasta las competiciones deportivas más populares han sufrido el impacto de la pandemia y, hasta ahora, clubes y organizadores han asumido las consecuencias. En Euskadi, eventos de la talla del Behobia-San Sebastián, el Ironman de Vitoria y la maratón nocturna de Bilbao se han visto obligadas a migrar a un formato online que ha privado a la comunidad de los más de 30 millones de euros que reportan en beneficios. A falta de ingresos, los coordinadores depositan su esperanza en el ritmo de vacunación y pasaportes de movilidad para poder retomar estos encuentros.

En el caso de la Behobia, el 90% de los participantes ha conservado su inscripción. Es lo que está manteniendo a flote al club organizador, desde octubre, con la mitad de la plantilla en ERTE. "Un 10% de los corredores ha solicitado la devolución, pero no podemos hacerle frente ahora mismo por falta de capacidad", explica Iñigo Etxebarria, coordinador en el club deportivo Fortuna. Una situación que se extiende a organizadores de los tres territorios. 

En Bilbao, tanto el maratón como el resto de eventos que organizan desde EDP Bilbao Night Marathon han sufrido las mismas consecuencias. A nivel de infraestructura, el club deportivo ha tenido que prescindir del 80% del personal. "Mantuvimos a la plantilla cobrando el sueldo completo hasta agosto, pero no podíamos mantener la estructura sin ingresos", relata el organizador, Iñigo Elarre. A la edición de este año se han inscrito cerca de 2.800 personas con la certeza de que tanto el club como la mayoría de hoteles y transportes reembolsarán los gastos en el caso de no poder celebrarse. 

En la capital, tampoco han conseguido fijar una fecha para la mayoría de los eventos, expuestos a una situación cambiante e imprevisible. Solo la prueba de triatlón, Ironman, ha establecido su calendario en julio. Competición cuya última edición contó con más de 3.000 personas inscritas y un 75% de participación extranjera. 

Durante la desescalada, todos los agentes implicados trataron de buscar soluciones y dar salida a las carreras respetando las medidas de seguridad, pero la evolución de la pandemia echó por tierra cualquier intento de celebración. "En su momento preparamos una Behobia alternativa, en diálogo con profesionales médicos que lo veían viable", cuenta Etxebarria, "pero en este contexto de temor y crispación es muy difícil retomar cualquier actividad". 

Impacto económico

La carrera popular de 20km de distancia se extiende del barrio de Behobia en Irún hasta la capital gipuzcoana. Con más de 100 años de historia, aglutina cada año alrededor de 30.000 atletas y genera un impacto económico de unos 20 millones de euros en la provincia. Hace casi una década, ya congregaba a más de 20.000 participantes. Por aquel entonces, el gasto medio por persona y acompañantes superaba los 300 euros, según un estudio de la Universidad de Deusto. Un impulso para hostelería y comercio en los que revirtió el 68% y el 18% del gasto realizado, respectivamente.

Por su parte, el último maratón nocturno en Bilbao supuso una inyección de cinco millones de euros en la ciudad. Una cita a la que acudieron 13.500 participantes, el 30% llegados de fuera de la comunidad autónoma y más de un 15% procedentes del extranjero. "Si este año solo se permite un número reducido de personas, el evento será completamente deficitario, por debajo de 8.000 personas no es viable", explica Elarre. En 2019, los gastos de la carrera rondaban el medio millón de euros que sufragaron gracias a las inscripciones de los atletas y patrocinadores en su mayoría. En 2020, antes de su cancelación, ya incurrieron en gastos a los que a duras penas han podido hacer frente. "Trabajamos en constante incertidumbre, sin fecha para los eventos y, por lo tanto, sin planificación para un acontecimiento tan grande", lamenta. 

En el caso del triatlón en la capital vitoriana, y según el gasto medio de los visitantes, se calculan entre seis y siete millones de euros de impacto en la ciudad. Una prueba de casi 4km a nado, 180km en bici y 42km a pie, cuya participación atrae a personas procedentes de más de 50 países. Tal y como explica Eduardo Martínez desde Ascentium, empresa organizadora, una carrera en plena expansión hasta la llegada del virus.

Carreras online

Sin más opciones, estas y otras pruebas han sustituido el formato físico por el virtual. Lejos de fines lucrativos, los organizadores buscan una mínima repercusión para los patrocinadores y dar visibilidad a las carreras. En su caso, la maratón nocturna de Bilbao sumó 2.100 participantes en la edición no presencial de 2020. "Cobramos cinco euros de inscripción, el objetivo no era ganar dinero sino mantener vivo el recuerdo de la carrera", aclara Elarre. 

Así lo hizo Behobia-San sebastián con un proyecto inclusivo en el que participaron personas de 28 países. A través de la inscripción web, el objetivo era completar la prueba en el plazo de una semana, es decir, acumulando los kilómetros totales en diferentes sesiones. "La idea es continuar con el proyecto y compaginarlo con la carrera presencial", explica Etxebarria, "una vez que se da un parón tan grande es difícil retomar la dinámica". El triatlón en Vitoria también contó con una modalidad en abierto, si bien desde Ascentium no ven ningún tipo de atractivo ni beneficio en ello. "No es para nada comparable, pero con este nivel de incertidumbre tampoco podemos planificar las carreras más allá de las previsiones del Gobierno y de Sanidad", explica Martínez. 

Temor a la concentración en otoño

La crisis sanitaria ha dejado en suspense las competiciones deportivas. Cada año, la mayoría de eventos deportivos al aire libre se celebran en primavera, este año privada de cualquier competición, por lo que los clubes se ven obligados a posponerlos a otoño como último recurso. "El calendario de actividades en las ciudades se establecen fechas fijas para que no se solapen, pero este año va a ser imposible", explican desde Fortuna. Fenómeno que afectaría directamente a los clubes.

"Alguien que corría en febrero la maratón de Sevilla, en marzo la media maratón de Barcelona y en abril, la media maratón de San Sebastián, este año sólo podrá correr una o dos como mucho", afirma Íñigo Elarre. Tanto la Behobia como el maratón nocturno se celebran en otoño, si el resto de competiciones coinciden en un mismo espacio de tiempo, el número de participantes será drásticamente menor y mucho menos rentable. 

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