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Euskaltel finaliza su etapa como operadora vasca independiente para ser otra marca de MasMóvil

Este viernes finaliza la OPA amistosa lanzada por MásMóvil para hacerse con el control del 100% de la vasca, abriendo una nueva etapa en una empresa que fue una de las grandes apuestas del Gobierno del PNV

Panel de Euskaltel en una imagen en la Bolsa. / EFE
Panel de Euskaltel en una imagen en la Bolsa. / EFE

Euskaltel finaliza hoy una etapa y empieza otra que todavía tiene incógnitas por despejar. Este viernes termina la OPA de MásMovil sobre la operadora vasca, que dejará de ser una empresa independiente para formar parte del conglomerado de marcas de telefonía que se agrupan bajo el paraguas de MásMóvil, en la que se incluyen además de la que da nombre al grupo, otras como Yoigo, Pepephone, Lamaya. Lycamobile, Hits Mobile o Guuk -esta última limitada al mercado vasco y navarro-.

Aunque habrá que esperar hasta los primeros días de agosto para que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de cuenta con cifras de si la OPA ha tenido una respuesta masiva de los accionistas de Euskaltel, nadie duda de que la aceptación será mayoritaria. 

La operación inició el camino con el visto bueno del grupo duro del accionariado, Kutxabank, los británicos de Zegona y Alba Europe. Entre todos suman el 52,3%, lo que supuso un respaldo contundente a la viabilidad de la operación. A ellos se ha sumado esta misma semana otro de los grandes accionistas,  Abanca,  que ya ha anunciado que se desprende de su 4,48% de participación en el capital de la empresa de telecomunicaciones.

MásMóvil pagará por cada acción 11 euros -la oferta se inició con 11,7 euros pero se ha descontado el dividendo- lo que supone valorar la empresa en alrededor de 2.000 millones de euros, y saldrá adelante si cuenta con al menos el 75% del accionariado, para tener el  control completo de la empresa sobre la que ha adquirido varios compromisos para los próximos cinco años. Entre ellos, mantener la sede social en el País Vasco, y la plantilla actual durante este periodo. Aunque los sindicatos no se fían demasiado de ese compromiso al estar condicionado a "las eventuales variaciones derivadas de la evolución del negocio". Además, en principio pretende mantener las marcas actuales -Euskaltel, R y Telecable- y desarrollar en Euskadi la tecnología 5G . Aunque pese al mantenimiento de la sede, la empresa se dirigirá desde Madrid, donde el grupo MásMovil tiene su centro de operaciones y no se sabe todavía cómo se conformará el consejo de administración de la empresa una vez que lo abandonen los consejeros que salen del accionariado. 

La nueva empresa tras la OPA será un gigante del sector con 14 millones de líneas e ingresos anuales de 2.700 millones de euros, el cuarto operador del mercado español. Los defensores de la operación han resaltado durante todos estos meses que esta es la mejor opción para la empresa en un mercado convulso como el de las telecomunicaciones, en el que Euskaltel, con una expansión exitosa a nivel nacional bajo la marca Virgin Telecom, se ha había convertido en un caramelo objeto de deseo. Vamos, que si no hubiera sido MásMóvil hubiera sido otra compañía, dicen. Pero la operación originó una auténtica tormenta política con críticas de toda la oposición al Gobierno vasco, incluso varias veces en el Parlamento Vasco, por no haber defendido suficientemente el arraigo de una empresa como Euskaltel a Euskadi, y permitir que después de haber crecido de la mano de fuertes inversiones públicas, termine siendo parte de una multinacional que como MásMóvil, tiene en su núcleo duro del accionariado, fondos de inversión extranjeros.

El cambio de rumbo de la operadora llega un año después de cumplir 25 años, pero se inició mucho tiempo antes, con la entrada de fondos en el capital de la empresa, la salida a Bolsa y la toma de control posterior por parte de Zegona, que empezaron a diluir el control de una empresa que nació con capital exclusivamente vasco.

De hecho, el nacimiento de una operadora 'vasca' capaz de competir el mismo nivel que la entoces pública española Telefónica, era un viejo sueño del PNV que se materializó en 1995, en un 'intercambio de cromos' con el PP para firmar el acuerdo de investidura de José María Aznar. Desde entonces la operadora no ha hecho más que crecer, especialmente en sus inicios con fuertes inversiones públicas. 

Euskaltel presentó el pasado martes los que quizá sean sus últimos resultados como operadora independiente. En el primer semestre del año perdió 5,52 millones de euros pese a haber aumentado sus ingresos un 1,5 % respecto al ejercicio anterior, unas pérdidas que la compañía naranja justifica por las inversiones de más de 30 millones para actualizar su red de cable y pasarla a fibra.

La empresa siempre ha hecho alarde en los últimos meses de haber superado con éxito los diferentes retos de crecimiento que se ha ido marcando en sus diferentes etapas, el tiempo dirá como supera la que arranca hoy. Porque a partir de ahora, la de Euskaltel será ya otra historia. 

 

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