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El capital chino controla ya un 20% de Mercedes y se convierte en socio para el vehículo eléctrico

La multinacional alemana refuerza su alianza en el país asiático con Beijing Automotive para desarrollar el motor eléctrico

Un Mercedes delante del logo del BAIC (Beijing Automotive Group)./ BAIC
Un Mercedes delante del logo del BAIC (Beijing Automotive Group)./ BAIC

La transformación de Mercedes en su apuesta por el vehículo eléctrico pasa por China. El fabricante asiático Beijing Automotive Group (BAIC) ha elevado hasta un 9,98% la participación que tiene de la mutlinacional alemana y, además,  ha anunciado que próximamente aumentará su presencia en el accionariado con más compras. Una participación que, sumada al 9,7% que tiene el multimillonario chino Li Shufu, deja en manos del capital asiático casi un 20% del accionariado de la multinacional germana. 

La fuerza del gigante amarillo y la capacidad de consumo que ofrece son una herramienta sobre la que financiar y construir la apuesta por el cambio del motor de combustión. Daimler aprobó hace unos días una inversión de 60.000 millones de euros para sus plantas hasta 2025 para afrontar la construcción de los vehículos eléctricos. Una apuesta en la que la planta de Euskadi puede jugar un papel determinante. De hecho ya se está trabajando en la ampliación y las inversiones necesarias para poder desarrollar la furgoneta eléctrica que sustituirá a la suspendida nueva versión de la Vito, la SV21.

El caso es que Mercedes y Beijing Automotive Group (BAIC) han anunciado un refuerzo de la alianza que inciaron en 2017 con participaciones cruzadas. Así, los chinos aumentan su 5% en Daimler para llegar al 9,98%, y los alemanes se hacen con un 9,55% en la BAIC con sede en Hong Kong, y con un 2,46% de la que cotiza en Shanghai. Con este acuerdo se refuerzan los planes que pasan por la construcción de una fábrica de baterías en China que será la segunda, tras la de Alemania.

Para cumplir los objetivos, además, Daimler ha comprado al fabricante de motores eléctricos Yasa y prevé, además, la construcción de ocho plantas de baterías. La inversión en los coches convencionales de combustión caerá un 80% hasta 2030, según anunció la compañía, que ratificó recientemente sus objetivos de rentabilidad aunque con medidas como la reducción de un 20% en los costes fijos, que incluyen los laborales.

 

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