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La falta de empresas nacionales que reclama el Gobierno bloquea la operación de ITP Aero

Los fondos de inversión buscan alternativas para impulsar la operación y señalan que no hay empresas que sean nacionales y con sinergias industriales para sumar a la compra de la aeronáutica vasca en una fórmula adecuada

Trabajadores de ITP Aero  / EFE
Trabajadores de ITP Aero / EFE

La situación de ITP Aero ha entrado en un callejón sin salida que está llevando tanto a su propietaria, Rolls Royce, como a Bain Capital y Cinven, los fondos de inversión que están negociando para comprar la aeronáutica, a un punto de no retorno. La clave reside en la dificultad para encontrar una compañía que sea nacional, que presente sinergias industriales y que además tenga capacidad financiera para participar en la operación. El Gobierno de España se ha marcado el objetivo de que el nuevo propietario de ITP tenga un marcado carácter español y naturaleza industrial para garantizar el proyecto y el domicilio social de la compañía en Euskadi. Se trata de puntos compartidos también por el Gobierno vasco, aunque con algún matiz, pero que han atascado la operación. Fuentes conocedoras del proceso han señalado a ´Crónica Vasca´ que el problema es que ninguna de las empresas españolas del sector aeronáutico está en condiciones económicas de participar en una operación que asciende a más de 1.500 millones de euros y si hubiera algún grupo inversor o Family Office del País Vasco o del resto de España, que tuviera fuerza económica, no tendría lógica industrial que sustentara la operación. Así que una vez que Aernnova, empujada por su socio de referencia Towerbrook, se ha caído de la puja, la situación se complica. 

Los contactos entre Cinven, Bain Capital, Rolls Royce y ambos gobiernos son constantes en una búsqueda de socios que pudieran incorporarse en torno al nuevo propietario. Pero no hay resultados, es más, agentes que participan en la operación señalan que "si alguien nos trae una empresa industrial española dispuesta a participar, la recibiremos con los brazos abiertos, pero es que no la hay". Además del problema económico, para los compradores tampoco sirve cualquier socio. Insisten en que debe ser un socio que aporte, y la liquidez de Cinven y Bain no requiere tanto de un socio financiero, sino de un agente que refuerce el proyecto industrial. Otra de las cuestiones que surge en el proceso es la posibilidad de sobre representar en el Consejo de Administración la presencia de ese socio, pero los compradores no aceptan fácilmente que un agente que participe con un 5% tenga una presencia importante con decisión en el máximo órgano de gobierno. 

De ahí, que esta pasada semana ITP Aero presentara en una reunión a los gobiernos central y vasco su proyecto industrial. La idea era demostrar al Gobierno de España, que puede vetar la operación, que la aeronáutica vasca tiene entidad de sobra para garantizar el proyecto empresarial con proyectos de futuro, conocimiento, innovación y plantilla cualificada. Un intento de rebajar el listón de las exigencias planteadas por Industria. Y es que la premura no afecta tanto a Rolls Royce, que tiene previsto cerrar la venta en este año, como a los fondos interesados en comprar. En las actuales circunstancias de mercado, no se puede mantener congelada una cantidad cercana a los 1.600 millones de euros sin concretar la inversión. Fuentes que participan en el proceso señalan que los tiempos para concretar una inversión de esa magintud no deben superar el trimestre porque los proyectos posibles son contados y por quedarse a la espera de una solución pueden irse perdiendo oportunidades alternativas. 

Rentabilidad de la compra

Otro factor que está dificultando la operación es la necesidad de rentabilidad para la inversión. Y es que la compra de la compañía puede reportar al comprador con la sola adquisición un importante beneficio. El valor de los activos de ITP en condiciones objetivas podría situarse en torno a los 2.000 millones, pero la situación del sector y la necesidad de venta de Rolls Royce ha generado un precio de oportunidad para favorecer la venta que ronda los 1.600 millones. Luego, al consolidar los balances tras la operación, el nuevo propietario podría obtener un importante beneficio contable. Ésa ha sido precisamente una de las causas que ha atraído a los fondos de inversión. Es un modo de obtener una plusvalía para los inversores de los fondos muy rápida y que permitiría aguantar el proceso de reactivación del sector durante los próximos cinco años hasta una salida a bolsa. Si la recuperación de la inversión dependiera solamente de la operativa empresarial la recuperación podría demorarse más allá de diez años. Por eso tiene también importancia que el accionariado no esté muy repartido, ya que eso supondría reducir el beneficio de la compra. 

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