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Los fondos de inversión cuestionan el precio que Rolls Royce pide por ITP Aero

Los primeros análisis coinciden en señalar una sobredimensión en el precio que solicita la compañía británica por la aeronáutica con sede Zamudio

Motor elaborado por ITP Aero / EP
Motor elaborado por ITP Aero / EP

La operación corporativa empresarial más importante que se desarrolla en Euskadi en los últimos años tiene todavía muchos capítulos por escribir. Pero ahora atraviesa uno fundamental, cuando los interesados en ITP Aero deben hacer una oferta concreta, un planteamiento vinculante que permita ir cerrando el círculo de los posibles candidatos. Para ello los distintos agentes que están participando en el proceso están estudiado la documentación entregada por Rolls Royce sobre ITP. Y, como ocurre en toda negociación, el precio de salida es alto, es la conclusión de los principales fondos de inversión que participan en el proceso que Rolls ha encargado al banco de inversiones Goldman Sachs. Entre los implicados se encuentran fondos de inversión como KKR, Towerbrook, Onex, Bain Capital, Platinum y la conclusión común es que Rolls Royce pide demasiado y con demasiados condicionantes. 

El sector aeronáutico está atravesando una grave crisis por las restricciones de movilidad y un proceso de transformación para integrar nuevos sistemas de propulsión que reduzcan las emisiones CO2. Movimientos que generan bastantes incertidumbres y no ayudan calcular un precio por ITP para la que Rolls Royce está pidiendo, además, una cantidad por encima de los 1.500 millones. Y eso es lo que está generando dificultades, los primeros agentes que están participando en las negociaciones no ven ajustado a la realidad ese precio y ven también una serie de condicionantes que afectarían al valor del mercado. 

Un precio demasiado alto y con muchos condicionantes

La última referencia que se hizo pública fue cuando en 2019 Indra estuvo a punto de firmar la compra de ITP Aero a Rolls Royce por 1.400 millones. Una operación para la que empresa española había cerrado ya con los bancos la financiación, pero que descarriló en el último momento según explicó Indra por la propuesta de los británicos de cambiar algunas de las cláusulas del contrato que afectaban a la valoración. Esa referencia, la de los 1.400 millones de euros, se fijó en un momento en el que el sector estaba en pleno crecimiento y sin los nubarrones que ahora acechan sobre la aeronáutica. Si bien es cierto que Rolls amplió ITP en diciembre con una planta en Hucknall (Reino Unido) que alberga a 600 trabajadores, fuentes conocedoras del proceso señalan que los posibles compradores no ven que las cifras que pide la compañía británica cuadraren ni con eso.

Rolls Royce anunció en diciembre su intención de poner a la venta ITP para hacer frente a una situación comprometida financieramente. Así, el pasado ejercicio presentó unas pérdidas que superaron los 4.600 millones de euros. Por su parte la aeronáutica vasca, si bien presentaba unas cifras mucho mejores acusó la pandemia en 2020 con 13 millones en negativo. Son las exigencias de la situación económica las que están marcando el precio, pero también otros condicionantes. Y es que para el fabricante inglés, ITP es un socio estratégico al que le unen importantes proyectos como el motor Ultrafan, patentes y desarrollos que pueden marcar el terreno de juego su nuevo operador. 

Los gobiernos central y vasco dispuestos a entrar en el accionariado

Las exigencias del Gobierno de España de dar un carácter nacional a la operación están haciendo que los fondos busquen posibles asociaciones con actores españoles, como sería el caso de Aciturri. En este escenario el Ejecutivo central ha optado por esperar a que sustancien las ofertas y, una vez presentadas, analizar con Rolls Royce las posibilidades y alianzas con una toma de capital a través de la SEPI, que de momento debe esperar. El Gobierno vasco también ha mostrado su interés en entrar en el accionariado de la nueva ITP. 

Towerbrook y Onex concurren de modo conjunto a la oferta y son de los fondos de inversión que han surgido en estos últimos días los mejor situados desde una perspectiva industrial dadas sus participaciones en el sector aeronáutico a través de su cartera de empresas. Towerbrook, además de Aernnova, tiene participación en Sabena Technics, una empresa francesa que centra su actividad en el mantenimiento de aeronaves y motores y que sí puede desarrollar grandes sinergias con ITP. En el caso de Onex, compró recientemente la segunda compañía aérea de Canadá, West Jet, con lo que complementaría las sinergias manteniendo la toda la cadena del proceso de construcción, compra y mantenimiento.

Las otras firmas, que están en el proceso son KKR, Bain Capital, Platinum y, según apuntó la pasada semana el diario Cinco Días, Cinven. En este caso,  estos fondos tienen menos peso en el sector aeronáutico. Solamente KKR aporta valor estratégico con su participación en Hensoldt, un fabricante alemán de sistemas de radar y aviónica en la industria militar aérea, naval y espacial. Además de su proyecto con la financiera aeronáutica Altavair AirFinance en la que anunció una inversión de 1.000 millones. 

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