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La Fundación BBK, con la vuelta de los dividendos, puede dotar su fondo de empresas

La principal propietaria de Kutxabank aspira a crear una herramienta de inversión dotada con 100 millones de euros

Sede de la BBK en Bilbao / CV
Sede de la BBK en Bilbao / CV

La Fundación BBK es la propietaria del 57% de Kutxabank y la accionista de referencia entre las fundaciones bancarias con las que comparte su propiedad: Fundación Vital (11%) y Fundación Kutxa (32%). Será por lo tanto una de las más beneficiadas en el reparto de beneficios que el Banco Central Europeo (BCE) va a autorizar recuperar a los bancos. En 2020, ante la incertidumbre de la pandemia, se anularon y, luego, el regulador permitió a los bancos repartir un 15% de sus beneficios. El caso es que tras el 'test de estrés' superado con nota por Kutxabank este verano, el banco vasco podrá volver a repartir el 50% de sus beneficios entre BBK, Kutxa y Vital, como venía haciendo hasta ahora. Con esos recursos la Fundación BBK recuperará su flujo de financiación y podrá retomar el impulso de su fondo de inversiones en empresas, mientras que Kutxabank se ve forzado por el BCE a retirar su exposición en el sector empresarial.

El movimiento en el banco vasco ha generado cierto debate político en Euskadi, y es que ha habido diferentes opiniones que han censurado lo que entienden ha sido una rápida disposición de Kutxabank a retirarse de las empresas en las que participaba. Estas críticas han arreciado con motivo de la venta de Euskaltel a MásMóvil. El banco vasco vendió cerca de un 20% de las acciones de la tecnológica naranja en un movimiento que fue criticado, por ejemplo, por el presidente de la Cámara de Comercio de Bilbao, José Ángel Corres. En otras ocasiones, dirigentes del PNV también han cuestionado la política de rápidas desinversiones de la entidad dirigida por Gregorio Villalabeitia. 

El caso es que la Fundación BBK, presidida por Xabier Sagredo, ha defendido la necesidad de impulsar un fondo para participar en empresas. La iniciativa quedó en suspenso, una vez que sus ingresos, que provienen de los beneficios de Kutxabank, quedaron bloqueados por la covid. Con ese dinero, BBK debe mantener el funcionamiento de la actividad de la antigua obra social y también dotar el fondo de reserva con unos 35 millones al año hasta alcanzar la cifra de 235 millones de euros, prevista para 2025. Esta cantidad es una exigencia del Banco de España a cambio de que Kutxabank no cotice en Bolsa

BBK defiende el proyecto de inversión en empresas como una fórmula para promocionar o arraigar estas compañías a Euskadi, y además para buscar alternativas a la financiación de la Obra Social, más allá de los beneficios que reparta el banco del que es propietario en un 57%. Además, con las posibles tomas de participaciones en empresas la  Fundación contribuirá en cierto modo el hueco que deja Kutxabank como inversor empresarial. El caso es que la potencia de fuego de esta herramienta, diseñada para contar con 100 millones de euros, es muy inferior a los casi 1.000 con los que cuenta actualmente la cartera empresarial de Kutxabank.

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