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El futuro de la comida preparada de calidad pasa por los supermercados

Los negocios de productos precocinados se reinventan en la pandemia apoyándose en el canal retail tras la caída en hostelería

Comida preparada. / EP
Comida preparada. / EP

Los patrones de consumo alimentario han variado sustancialmente a lo largo de los años según las inquietudes y tendencias de la demanda que, normalmente, se manifiestan con anterioridad en otros países como Gran Bretaña o Estados Unidos. Una de estas tendencias pasa por los llamados alimentos de conveniencia o preelaborados que se incrementan ante la necesidad de reducir el tiempo y el esfuerzo en la preparación de los platos. En Euskadi, esta categoría crece un 10% al año, según datos del Clúster vasco de alimentación cuantificados antes de la pandemia. Alimentos listos para consumir, listos para calentar o listos para elaborar que, tras el frenazo en el confinamiento, retoman su impulso con la vuelta al trabajo y el cierre de comedores, y lo hacen de la mano de los supermercados.

La pandemia ha dado un vuelco a las cuotas de mercado de los productos precocinados que se han hecho un hueco en el retail a falta de las ventas en la hostelería, sector aún trastocado por las restricciones por coronavirus. Las firmas especializadas en desarrollar este tipo de productos se han adaptado a los cambios y abierto a nuevos horizontes. Es el caso de Ameztoi Anaiak, una empresa familiar que nace en Zarautz hace más de 25 años. Empezó vendiendo croquetas a pequeños comercios y amigos que cuatro hermanos repartían en bicicleta. Hoy, cuenta con unos 50 trabajadores y decenas de productos propios que preparan para distintos distribuidores a nivel local, nacional e internacional. 

Las tiendas delicatessen y pequeñas carnicerías fueron los primeros clientes de Ameztoi antes de que diera el salto al mercado nacional, donde se centra en consolidar el canal horeca. Su estrategia a corto plazo, sin embargo, pone el foco en dar un giro al producto para tener una plaza en retail que se adecúe a las necesidades de mercado. Antes de la pandemia las ventas a hostelería copaban un 60% de la facturación que ahora se iguala a la del supermercado, un aumento fortuito a la vez que la apuesta de la compañía que impulsa el cambio de imagen de la marca.

Adaptación al retail

"Los próximos cambios e inversiones irán destinados a la imagen y al 'packaging', el continente del producto al que hasta ahora no se le ha dado tanta importancia", explican desde Ameztoi, "los últimos 25 años se ha trabajado en un producto de calidad que queremos adecuar a la demanda. En los supermercados es un cambio necesario, preguntarse por qué se elige un producto y no otro". Así, la empresa apuesta además por la creación de una carta mayor, enfocada en un principio a platos tradicionales de la región, carrilleras, chipirones y diversos guisos a los que se suman el arroz, pasta y productos convencionales en línea con la demanda presentes en Eroski, BM y más recientemente Alcampo. 

"Desde el inicio de la pandemia ha sido la vía para poder mantenernos y el cierre de la hostelería avala esa tendencia", explican. Apuesta que físicamente se mantiene en Euskadi y zona norte. El cambio de imagen se centra además en la presencia online. La venta a través de Internet supone un segmento muy pequeño en sus ventas que se encuentran desarrollando a través de la nueva web y redes sociales. En la misma línea, se encuentra Gesalaga Precocinados, desde donde afirman que el cliente online ha venido para quedarse dejando "una bonita cifra" en la que seguir trabajando sin olvidar al cliente natural y respetando la cadena de valor. "El cliente particular no comprará en su casa a un precio más económico que en la carnicería o en el restaurante", aclaran. 

Más variados y saludables

Gesalaga lleva 40 años en el sector cárnico, primer negocio y especialidad de la empresa, si bien se inició en los platos precocinados con los callos. "En el mundo de los precocinados eran los primeros platos que se hacían, la propia gelatina hacía de conservante y no tiene aplicativos", trasladan, "vimos que tuvo mucho éxito, antiguamente si ofrecías croquetas a un hostelero se consideraba casi ofensivo, hoy en día está totalmente normalizado". Al igual que Ameztoi, Gesalagan arrancó con platos más tradicionales y avanza hacia los más saludables e innovadores como la ensalada de kinoa o alcachofas en salsa. 

"El retail nos ayuda mucho a saber por donde van los tiros del cliente final, demandan platos saludables y novedosos, salir de la rutina del precocinado". En su caso, trabajan el producto de temporada "entre junio y julio cuando en temporada de bonito hacemos un plato de marmitaco que dura dos o tres meses en el mercado, nos adaptamos a la materia prima", señalan. El Clúster de Alimentación de Euskadi sitúa el interés del consumidor en lo variado y saludable, ya que en muchas ocasiones se trata de un consumo diario que compite con los menús en restaurantes. 

Tal y como traslada la asociación, el reto del canal horeca es renovarse y buscar otras formas de distribución como el 'take away' frente al gran supermercado que gana terreno en la llamada cuota de estómago y, más concretamente, en alimentos precocinados a lo que da una vía de preferencia, situándolos en las zonas más atractivas. Los llamados mercaurantes que se instalan en una zona visible de la superficie con cada vez más variedad de platos listos para su consumo. 

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