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Garoña iniciará en otoño las pruebas para sacar el combustible radiactivo del reactor

El primero de los contenedores para el almacenamiento del combustible ya está en la central, pero harán falta 49 para completar el vaciado, que arrancará en 2022

Central de Santa María de Garoña. / EP
Central de Santa María de Garoña. / EP

La central nuclear de Santa María de Garoña iniciará después del verano las pruebas para acometer el vaciado del combustible usado que se encuentra en estos momentos en la piscina del edificio del reactor. Sin embargo, los trabajos del vaciado de la piscina propiamente dicho, una delicada operación que supone un paso definitivo en el arranque del desmantelamiento de la central, no comenzarán hasta el primer trimestre de 2022. Un ligero retraso sobre las previsiones que apuntaban a finales de este año para iniciar los trabajos de vaciado.

Garoña ha recibido ya el primero de los cinco contenedores del pedido inicial encargado por Enresa a la empresa cántabra Ensa para el almacenamiento de su combustible usado, dentro del proceso de desmantelamiento de la central nuclear que está gestionando la empresa pública que se ocupa de la gestión de los residuos radioactivos, junto a Nuclenor, propietaria de la central, cuya titularidad comparten Iberdrola y Endesa.  

Estos cinco contenedores para los trabajos iniciales irán llegando en periodos de dos o tres semanas hasta el mes de julio.  Ya después del verano se realizarán las pruebas funcionales con los contenedores en la central  para proceder a la carga los mismos en el primer trimestre de 2022, según han confirmado fuentes de Enresa.

En total deberán llegar Garoña 49 contenedores, todos fabricados por Ensa, que, una vez cargados con el combustible gastado en el reactor, se almacenará en el ATI (Almacén Temporal Individualizado), una infraestructura ya edificada en las instalaciones de la central nuclear.  Con ellos se almacenará todo el combustible gastado  en Garoña, incluido el combustible de alto quemado y dañado:  2.505 elementos en total. 

Residuos ya tratados regresan a la central

De forma paralela  a las pruebas de carga de los contenedores de combustible y de los trabajos de vaciado de la piscina, la central recibirá hasta marzo de 2023 un total 15 con lotes de residuos radiactivos sólidos que se habían enviado a la empresa sueca Cyclife para  la descontaminación y reducción de volumen. Se trata de equipos, y grandes componentes como cambiadores y calentadores del sistema de purificación del reactor, que habían sido  sustituidos en la central. En esta empresa sueca se les ha hecho una reducción de volumen de hasta el 90%, por lo que se facilita el almacenamiento.

En un principio se almacenarán en el ATI ubicado en Garoña, pero, al tratarse de materiales de media y baja actividad tales como intercambiadores de calor, carcasas y rotores de turbina u otros accesorios, se enviarán después al almacén de El Cabril, en Córdoba,  como el resto de residuos radiactivos de media y baja actividad.

Un proceso de diez años y 600 millones

El desmantelamiento de Garoña tardará en su conjunto alrededor de diez años y precisará una inversión de más de 600 millones de euros. 

En estos momentos Enresa está a la espera de que el Ministerio de Transición Ecológica autorice la  transferencia de titularidad, con lo que Nuclenor traspasará al Estado todos los edificios y equipamientos de la central. El Ministerio deberbá actualizar también  la primera fase del desmantelamiento, una vez que ha terminado este mes de mayo el plazo para presentar alegaciones al impacto ambiental de dicho desmantelamiento.

Esta primera fase de los trabajos incluyen la carga del combustible de la piscina junto al desmontaje del edificio de turbina para acondicionarlo como edificio auxiliar de desmantelamiento. Durará tres años. La segunda fase  está prevista que arranque en  2025, con una duración de 7 años. En ella se procederá al desmantelamiento del reactor, así como del resto de edificios con implicaciones radiológicas, siguiendo con las actividades de descontaminación, desclasificación y demolición de edificios, para concluir con la restauración ambiental del emplazamiento.

La central nuclear de Garoña cesó su actividad a finales del año 2012 y en 2017, el entonces ministro de Energía del Partido Popular, Álvaro Nadal, decretó clausurarla de forma definitiva. Ya en el año 2019, el Gobierno socialista firmó el actual calendario de cierre del parque nuclear español, que supone el cierre de todo el parque nuclear entre 2027 y 2035.

 

 

 

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