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La huida del sector automovilístico en Rusia tras las sanciones despierta las alarmas en Gestamp

La compañía, con cuatro plantas en Rusia, está en diálogo constante con sus clientes después de que Daimler, Volvo y General Motors hayan anunciado una fuga del país a la que se podría sumar Volkswagen

Imagen de un trabajador de Gestamp / Gestamp
Imagen de un trabajador de Gestamp / Gestamp

La guerra económica entre la Unión Europea y Rusia tras la invasión de Ucrania empieza a cobrarse sus facturas. Al coste de la energía, con una crisis gasistíca cocinándose y el barril de Brent en los 110 dólares, se suma un bloqueo comercial y financiero a Moscú que amenaza muy seriamente a las empresas vascas con presencia allí. Tras el batacazo de Bellota en Ucrania, ahora las miradas se centran en Gestamp y Cie Automotive: dos compañías con plantas en Rusia abasteciendo a las fábricas que los grandes de la automoción tienen en el país. Cie solo cuenta con una planta, pero Gestamp tiene allí ubicadas cuatro superficies que quedan en una situación delicada si Daimler, Volvo y General Motors cumplen con lo anunciado y abandonan la república que dirige Vladimir Putin.

Hasta ahora, en estas dos compañías reinaba un compás de espera para conocer las sanciones, pero ahora fuentes del sector admiten que lo que sucede son palabras mayores. Ninguna de las dos empresas ha tomado todavía una decisión en firme sobre su presencia en Rusia, pero pese a ello ambas están estudiando ahora con bastante más delicadeza la situación de sus plantas. En Gestamp, fuentes consultadas por 'Crónica Vasca' admiten su preocupación por la situación bélica y las sanciones económicas. "Objetivamente es muy difícil meter cosas en Rusia" señalan desde el entorno de la compañía. Y es que el conjunto del sector afronta ahora un problema que se suma a la crisis de los microchips y otra derivada rusa: la dificultad para operar financieramente allí después del bloqueo a buena parte la banca rusa con su exclusión de SWIFT.

Para Gestamp tiene una particular importancia Volkswagen, que sí constituye un cliente importante en el abastecimiento local para la fabricación de coches en Rusia. La multinacional vasca de componentes de automoción se encuentra ahora en un "diálogo constante" con sus clientes y monitorizando la situación sin haber dirimido todavía cuál va a ser el futuro de sus cuatro plantas en el país de Putin: una en San Petersburgo, otra en Kaluga y otras dos en Togliatti.

"Sin urgencia"

En esa misma ciudad de Togliatti es donde se encuentra Cie Automotive. La empresa que lidera Jesús María Herrera y preside Antón Pradera cuenta allí con una planta de aluminio que también tiene cuestionada su supervivencia. Fuentes de la compañía quitan hierro a su presencia rusa, asumiendo que es una planta "pequeña" con una facturación sin gran relevancia para el conjunto del grupo y argumentando que ya se han lidiado con otros problemas que han afectado a la presencia internacional de la empresa. A día de hoy la fábrica sigue funcionando "con normalidad" dentro de los problemas que ya se venían arrastrando en el sector.

Y es que la guerra pone en riesgo no solo la rentabilidad de la automoción extranjera en Rusia; también la propia reputación de las marcas allí instaladas. Cie Automotive quiere realizar un análisis pausado de la situación y ver, por un lado, si de facto se cumplen las marchas anunciadas por los grandes fabricantes, y por otra parte, cómo evoluciona el escenario económico en los próximos días. "Estamos monitorizando la situación, pero sin urgencia", aseguran a 'Crónica Vasca'.

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