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La gran subida del IPC pilla a grandes empresas vascas sin actualizar sus convenios

Convenios sectoriales muy importantes como los del Metal de Bizkaia y Álava están también pendientes de acuerdo, con la 'espada de Damocles' de la escalada de los precios sobre la negociación

Planta de Petronor en Muskiz. /EP
Planta de Petronor en Muskiz. /EP

El anuncio de Mercadona de que el año que viene subirá el sueldo a sus empleados de acuerdo con la subida del IPC no debería sorprender. 
La medida, conocida el pasado jueves no es más que el cumplimiento de su convenio colectivo, en el que la empresa se compromete a actualizar los salarios de sus empleados de acuerdo con la subida del Índice de Precios al Consumo. 

Sin embargo, en plena escalada de precios, con el IPC a niveles desconocidos desde 1992, el anuncio de que los  93.300 empleados de esta cadena de distribución no perderán poder adquisitivo en sus salarios, les ha convertido en casi privilegiados, al asegurarse subidas en sus nóminas que, a la espera de cómo se cierre el año, puede situarse en el entorno del 5%. 

La escalada de precios, impulsada sobre todo por el coste de la electricidad y de la alimentación, ha situado ya este índice en el mes de noviembre en el 5,6%, y desde la mayoría de las organizaciones patronales se han apresurado a decir que será imposible trasladar de golpe este incremento de precios a los salarios. Algunas asociaciones como Adegi, ya han recomendado a las empresas que intenten negociar una traslación fraccionada en varios años del incremento de los precios, dando por sentado que esta subida es puntual y que en próximos ejercicios no habrá este problema.

La recomendación, que aunque proviene de la patronal guipuzcoana cuenta con el beneplácito del resto de las organizaciones empresariales vascas, augura una negociación conflictiva de la que pocas empresas parece que van a poder librarse. 

De entrada la mayoría de las grandes empresas vascas tienen sus convenios pendientes de negociar, con algunas excepciones, como es el caso de  Michelin Vitoria, que  tiene vigente un convenio hasta 2022, por el que este año la plantilla tendrá un incremento de un 1,25% y el año que viene del 1,5% y no tendrá que negociar la actualización.

Pero entre las grandes, son mayoría las empresas a las que les ha pillado esta escalada del IPC con sus convenios a la espera de negociar, o con actualizacionesde las tablas salariales sujetas al IPC.

Por ejemplo, están pendientes de negociar el acuerdo empresas tan importantes como Petronor, Arcelor Mittal Sestao, Mercedes Vitoria, ITP o Tubos Reunidos entre otras.

Además de importantes convenios sectoriales como los del Metal de Bizkaia o de Álava, en los que las patronales intentarán que no se traslade la subida del IPC de golpe a los salarios.

De momento, no parece que las empresas vascas pretendan seguir de entrada la senda de Mercadona y garantizar los acuerdos en linea con la subida del IPC, sino que su intención es buscar acuerdos que permitan paliar el impacto de la subida de los costes salariales.

Este es el paso que ha dado ya Sidenor, que ha llegado a un preacuerdo con  UGT, CCOO y LSB-USO para  próximos cinco años contemplan un incremento de retribución fija de un 2,5% para 2022 y de un 2% para 2023, 2024 y 2025, y un 1,5% para 2026, con una cláusula de revisión salarial de acuerdo al IPC aplicable a partir del 1 de enero de 2027. Supone un incremento del 10% en todo el periodo, y tiene que ratificarse por todas las plantas del grupo, que no comparten las mismas mayorías sindicales.

Tubacex, también tiene garantizada la congelación salarial hasta 2024 en virtud del acuerdo que firmó con los sindicatos y que puso fin a la huelga.

Negociaciones duras

Para el resto de las empresas y los convenios sectoriales pendientes, los sindicatos auguran negociaciones duras. 

"La patronal lleva diez años intentado que las subidas salariales no tengan relación con el IPC. Cuando era negativo no ha habido ninguna voluntad de aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores, es una vergüenza que ahora quieran que nos sigamos apretando el cinturón", señala Xabier Ugartemendia, secretario de acción sindical de LAB, que recuerda que los trabajadores llevan meses ya pagando el incremento de la subida de la luz y de los alimentos. "En los últimos diez años el peso de los salarios  de los trabajadores de Hego Euskal Herria en el PIB ha descendido  un 4%, mientras han crecido los benefocios empresariales", dice. "Las nuevas negociaciones van a venir con problemas", advierte.

La mayoría de las empresas están retrasando el arranque de las negociaciones. De hecho, la negociación colectiva "nunca ha estado tan paralizada como lo está ahora", dice Dani González, secretario de política sindical de UGT. 

Al margen de acuerdos puntuales como el de Sidenor, que su sindicato ha firmado  y que entiende que corresponde a situaciones concretas de cada empresa, señala que la negociación tiene que garantizar que los trabajadores no pierden poder adquisitivo porque "que suba el IPC supone que sube el gas, la luz, los alimentos, la gasolina... y todo eso el trabajador tiene que poder pagarlo".

Fran Osuna, de la comisión ejecutiva de CCOO Euskadi, recuerda que en cada negociación el hecho de que la subida salarial esté ligada al IPC "es siempre objeto de debate". "Ahora está disparada y se quejan los empresarios, pero cuando fue negativa nadie dijo nada".

Reconoce que habrá sectores en los que puede haber dificultades: "sentémonos y negociemos", señala. 
Pero recuerda que no todos los sectores son iguales y no se puede imponer la norma de que "todos los trabajadores tengan que apretarse el cinturón".
Recuerda además que la situación será especialmente grave en las empresas pequeñas con poca o nula fuerza sindical. Por eso recuerda la importancia de que haya convenios sectoriales fuertes que "constituyan una base, que sea una red para todos los trabajadores".

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